Ecología

19 de Febrero de 2019 - Nota vista 1422 veces

La Tierra volverá al clima de hace 50 millones de años dentro de un siglo

El planeta tendrá unas condiciones similares a las del Eoceno en el año 2150 si el hombre no reduce las emisiones de gases de efecto invernadero.

El clima de la Tierra cambia constantemente de forma natural. La actividad del Sol, los cambios en la órbita o en la inclinación del eje del planeta, las erupciones volcánicas o el impacto de asteroides, por ejemplo, pueden subir o bajar las temperaturas, fundir el hielo de los casquetes o bien congelar el agua, haciendo que los océanos retrocedan. Por otro lado, el calentamiento global antropogénico que está ocurriendo ahora, como coinciden el 97 por ciento de los científicos, se caracteriza por su rapidez y por ser el primero de todos los cambios globales que sacudirá los cimientos de la civilización humana tecnológica y a un planeta ya muy dañado por la contaminación, la deforestación y la destrucción de hábitats. 

Un estudio publicado recientemente en Proceedings of theNationalAcademy of Sciences ha concluido que la actividad humana no solo ha detenido una larga fase natural de enfriamiento del planeta, sino que está haciendo retroceder el reloj climático de la Tierra. Los investigadores han concluido que, de mantenerse las tendencias actuales, para 2150 este reloj imaginario estaría retrasado en 50 millones de años. Por entonces, el planeta se encontraría en un estado similar al que tuvo durante el Eoceno, cuando apenas existía hielo en el globo. Mucho antes, ya en 2030, el clima terrestre sería similar al del Plioceno medio.

«Si pensamos en el futuro en términos del pasado, ahora estamos yendo hacia un territorio inexplorado para la sociedad humana», ha dicho en un comunicado Kevin Burke, director del estudio e investigador en la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU.). «Estamos yendo hacia cambios muy drásticos que ocurrirán en un marco de tiempo extremadamente corto, revirtiendo un proceso de enfriamiento planetario en cuestión de siglos».

Dado que el clima de la Tierra siempre cambia, durante toda su historia ha habido transformaciones que han puesto a prueba la supervivencia de las especies y de los ecosistemas y que, incluso, se han convertido en motor de evolución. Pero los cambios más rápidos y profundos siempre han estado asociados a extinciones masivas. Por eso, está por ver si la civilización humana, la flora y la fauna actuales, podrán adaptarse y sobrevivir a lo que está por llegar, sobre todo cuando la actividad del hombre ya ha dañado los ecosistemas y perjudicado muy seriamente su capacidad de respuesta. ¿Tiene una persona enferma de gripe la misma capacidad para superar una maratón que otra sana? ¿Qué ocurrirá en los próximos siglos?

¿Qué nos traerá el futuro?

Es muy difícil saberlo. Para tratar de dilucidarlo, los paleoecólogos Kevin Burke y John «Jack» Williams, junto a colegas de las universidades de Bristol, Columbia, Leeds y del Instituto Goddard para Estudios del Espacio (NASA) y del Centro Nacional de Investigación Atmosférica (EE.UU.), examinaron las similitudes entre periodos pasados que quedaron fijados en el registro geológico con las proyecciones hechas por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

«Podemos usar el pasado como vara de medir para comprender el futuro, que será completamente diferente a nada de lo que hemos vivido en nuestra vida», ha dicho Williams. «La gente tiene muy difícil predecir cómo será el planeta en cinco o diez años. Nuestra herramienta trata de predecirlo (...) usando análogos geológicos profundos».

Estos análogos incluyen el Eoceno temprano (hace cerca de 50 millones de años) y el medio, el Último Interglacial (hace 129.000 a 116.000 años), el Holoceno medio (hace 6.000 años), la era preindustrial (antes del año 1850) y los comienzos del siglo XX.

Para representar el futuro, los investigadores usaron los cinco escenarios de referencia más sofisticados y más ampliamente aceptados, como el RCP8.5, que representa un escenario donde no se mitigan las emisiones de gases de efecto invernadero o el RCP4.5, donde se moderan ligeramente.

¿Regreso al Eoceno?

Comparación a comparación, establecieron varias predicciones. Para 2030 (si el mundo no reduce sus emisiones, según lo predicho por RCP8.5), el clima de la Tierra será similar al de mediados del Plioceno. Si se reducen levemente, esto ocurrirá en 2040. ¿Cómo eran las condiciones en aquella era? Por entonces, en un momento en que se formó el Himalaya, las temperaturas eran entre 1,8 a 3,6 ºC superiores a las de hoy en día.

Si las emisiones se moderan, bajo lo establecido por el escenario RCP4.5, el clima se estabilizaría. Pero si imperase la situación predicha por RCP8.5, el clima se calentaría más. Para 2100 comenzaría a parecerse al que había en el Eoceno y alcanzaría este estado ya en 2150.

El Eoceno es un periodo geológico ocurrido hace 56 a 33,9 millones de años. Por entonces, la temperatura media del globo era de unos 13ºC más cálida que hoy en día y los continentes estaban más empaquetados. La mayoría de los dinosaurios se había extinguido y los primeros mamíferos, como los ancestros de caballos y ballenas, estaban conquistando el globo. El Ártico estaba habitado por bosques pantanosos como los que hoy existen al sur de Estados Unidos.

Además de este y de otros escenarios, la investigación de Burke y Williams mostró que los cambios arrancarán del centro de los continentes y que se extenderán desde allí. También predicen un aumento de temperaturas, de precipitaciones, la fusión de los casquetes de hielo y la llegada del clima templado a las proximidades de los polos. Además, en el escenario más negativo, el de RCP8.5, predicen la llegada de «nuevos» climas en el 9% de la superficie del planeta, en especial en el sureste y este de Asia, norte de Australia y la costa de América.

«En los casi 20 ó 25 años en los que he estado trabajando en el campo –ha dicho Williams– hemos pasado de esperar a que el clima cambie, a detectar sus efectos y a comenzar a ver sus daños. La gente muere, las casas son destruidas y vemos incendios o tormentas más intensos que pueden atribuirse al cambio climático. Hay más energía en el sistema climático –de ahí la mayor temperatura– y eso lleva a eventos más intensos».

A pesar de todo, los autores del estudio han tratado de alcanzar un equilibrio entre alarmismo y optimismo. A pesar de la incertidumbre ante lo que está por llegar, han recordado que la vida ya ha mostrado su gran capacidad de adaptación, y que en muchos lugares ya se está sustituyendo los combustibles fósiles (que producen gases de efecto invernadero) por fuentes renovables (que no los liberan).

«Muchas especies se perderán», ha concluido Williams. «Hay cosas de las que debemos preocuparnos, pero creo que este trabajo señala cómo usar la historia de nuestro planeta para comprender los cambios y cómo podemos adaptarnos a ellos».


Contenido Relacionado