Opinión

14 DE FEBRERO - 11 de Febrero de 2019 - Nota vista 774 veces

DÍA DE LOS ENAMORADOS

Esta festividad proviene de la “lupercalia” romana, una procesión misógina que consistía en ... ¡azotar mujeres! La protagonizaban los “luperci”, una cofradía de sacerdotes que rendían culto al dios Fausto Lupercus, equivalente al dios griego Pan, que aunque la Odisea no lo diga, fue engendrado por Penélope en ausencia de Ulises.

Los “luperci”, desnudos y provistos de látigos hechos con el cuero de una cabra recién inmolada, iban en procesión en torno al Palatino azotando a las mujeres que no habían tenido hijos, con la excusa de que a fuerza de paliza se volverían fecundas.

Originalmente la lupercalia se festejaba el 15 de febrero y servía de glorioso anticipo al año nuevo, que entonces se festejaba los 21 de marzo, junto con el equinocio de Primavera (en el norte).

Seguramente, de aquellos azotes derivó el concepto todavía en boga que dice “porque te quiero, te aporreo”.-

Con el tiempo la ceremonia cambió: cada 14 de febrero las mujeres depositaban sus nombres en grandes urnas y el 15 cada varón extraía uno.

De esta forma se conformaban las parejas para asegurar la descendencia.-Siguiendo las indicaciones de Pablo sobre la conveniencia de adosar las celebraciones cristianas a las paganas para que, poco a poco, la gente las aceptara, introdujo la Iglesia el “Día de San Valentín” y el concepto del amor.-

Lo fijó para el 14 de febrero, adosado a la lupercalia del 15, y con tan buena suerte que ya nadie recuerda a Lupercus ni a los malditos azotes dados en su nombre. Desde entonces todos le atribuyen a San Valentín el patronazgo

sobre los enamorados.

La romántica Venecia hace los 14 de febrero un alto en sus carnavales para honrar el día: en el Palacio Ca´Zanardi, hay comidas típicas y baile, se arrojan flores rojas al canal mayor y, entre cantatas y campanadas, las parejas se besan sobre las chalupas.

En Bucarest, Rumania, los jóvenes pueden contraer “matrimonio” por 3 días en la “Isla de los enamorados”, un bar donde se sortean las parejas mediante el número de documento, recordando viejas épocas.

Pero Madrid se lleva las palmas. Convertida en la capital mundial del amor, los 14 de febrero se agotan las reservas hoteleras, en cumplimiento de una sagrada promesa: ir a la iglesia de San Antón.

Allí, en el altar mayor, en una urna de madera tallada y cubierta de flores rojas, se encuentran los restos de San Valentín.

Aseguran “Quien en su día le rece y le ponga una flor en su tumba, será muy feliz todo ese año”.-

Los restos del santo, encontrados en las catacumbas romanas, fueron donados en el siglo XVIII por el Vaticano a los reyes de España, quienes más tarde los confiaron al Colegio de San Antón, en cuya iglesia hoy descansan.-

María Rosario Echeverría 


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