Ecología

Detectan disruptores endócrinos - 5 de Febrero de 2019 - Nota vista 27597 veces

La CARU ocultaría la severa contaminación provocada por Botnia, en el río Uruguay

Una investigación realizada entre 2006 y 2012 comprobó la presencia de índices de toxicidad en las aguas cercanas a Fray Bentos, próximas al efluente de la pastera.

 Una investigación de una científica uruguaya, efectuada entre 2006 y 2012 y publicada al año siguiente, reveló la presencia de disruptores endócrinos en el río Uruguay, “cerca de las zonas de descarga” del efluente de la planta de celulosa de Botnia en Fray Bentos. La zona donde se realizó el estudio abarca desde las localidades de Nuevo Berlín a Las Cañas, incluyendo las playas Ubici, Anglo, la Bahía de Yaguareté y los arroyos Fray Bentos y Yaguareté. Desde 2013 hasta ahora, los resultados de semejante investigación fueron ocultados al menos por dos organismos estatales del vecino país: la Delegación Uruguaya ante la CARU y la Gerencia de Agua Potable de Obras Sanitarias (OSE), máxime si se tiene en cuenta que, por un lado la autora del estudio científico es funcionaria de un importante organismo científico uruguayo y que por otro las comprobaciones alcanzadas afectan el agua del río tanto para su consumo, el uso recreativo y la pesca. Las sustancias halladas en las aguas del río Uruguay pueden causar desórdenes hormonales y enfermedades graves en seres vivos.

La investigación “Evaluación integrada de riesgos de disruptores endócrinos en el Río Uruguay” (1) fue la tesis de doctorado de la investigadora uruguaya Diana Míguez Caramés en el Instituto Cranfield del Agua, de la Escuela de Ciencias Aplicadas de la Universidad de Cranfield, en el Reino Unido. Actualmente Míguez Caramés es directora del Programa Agua y Medio Ambiente del Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU).

Míguez Caramés realizó estudios de post grado en gestión de riesgos del agua y desde 2006 se dedicó a investigar los posibles efectos en el Río Uruguay de la planta de celulosa de Botnia (hoy UPM). “Si bien los efluentes tratados de estas plantas no suelen ser tóxicos en forma aguda, internacionalmente se observó disrupción en peces cerca de las zonas de descarga”, explicó.

La subcuenca delimitada para la investigación quedó entre las localidades de Nuevo Berlín y Las Cañas en Río Negro. Se incluyeron puntos de muestreo frente a Fray Bentos sobre el Río Uruguay, en el canal divisorio en el río, cercano a Gualeguaychú, en las playas de Ubici y Anglo, en la Bahía de Yaguareté y en los arroyos Fray Bentos y Yaguareté, considerando aguas del río y arroyos, suelos y sedimentos.

Asimismo el estudio determinó que la “pluma” del efluente de Botnia en Fray Bentos se extiende hasta unos dos kilómetros y medio propiamente dicho del lugar de descarga sobre el curso del río Uruguay.

La tesis concluyó que efectivamente existe una mezcla de disruptores endócrinos en los peces del Río Uruguay provenientes de las fuentes estudiadas. En la fase cuantitativa se evaluó que, si bien la salud del río era en general buena, existían riesgos por la eutrofización (brotes de algas tóxicas) en algunas zonas.

Se analizaron cerca de mil ejemplares del pez mojarra (Astyanax fasciatus), elegida como especie centinela o bioindicadora. “Los ensayos con la mojarra mostraron que los órganos de reproducción de los machos pescados en Playa Ubici, con influencia probable de efluentes tratados de la planta de celulosa, y los obtenidos en Las Cañas, estaban en condiciones no óptimas, en cuanto a la relación entre el peso y el largo del pez”, explica Míguez.

La investigación evaluó en ese momento que los riesgos eran de magnitud baja para el ser humano, pero que los riesgos para el ambiente llegaban a ser de magnitud en algunas zonas, pues se observaron alteraciones como en el caso de la mojarra.

La presencia de disruptores endócrinos hace necesarias medidas de tratamiento de las aguas destinadas a consumo y de las aguas residuales descargadas en el medio acuático.

En las aguas para consumo, por ejemplo, las estrategias más comunes son la absorción con carbón activo y, en menor medida, la filtración con membranas. Ninguno de estos mecanismos se han puestos en marcha hasta ahora.

Qué es un disruptor endócrino

Se denominan xenoestrógenos o disruptores endócrinos a ciertos compuestos diseñados y desarrollados por el ser humano que, al imitar o alterar el efecto de las hormonas, pueden enviar mensajes confusos al organismo, ocasionando diversas disfunciones. Todos estamos expuestos a sustancias químicas que pueden alterar nuestro sistema hormonal y causar numerosos problemas de salud de efectos irreversibles.

Un disruptor endócrino u hormonal Endocrine Disrupting Chemicals (EDC por sus siglas en inglés) es una sustancia química ajena al cuerpo humano o a la especie animal, capaz de alterar el equilibrio hormonal de los organismos de una especie. Es decir, generan la interrupción de algunos procesos fisiológicos controlados por hormonas o provocan una respuesta de mayor o menor intensidad que lo habitual o normal.

A su vez, la citotoxicidad es la cualidad que poseen algunas células para ser tóxicas frente a otras que están alteradas. Es uno de los mecanismos de defensa de ciertas células del sistema inmunitario, para interaccionar con otras células y destruirlas. Son sustancias tóxicas que pueden estar involucradas en la inmunidad o contenidas en venenos, como los agrotóxicos.

Habitualmente, cuando se considera la contaminación y sus fuentes se suele hablar solo del fenómeno a simple vista y sus efectos inmediatos sobre el ambiente y la salud humana. Sin embargo, existen otras formas y fuentes de contaminación, que son invisibles y de largo plazo, que pueden ser mucho más peligrosas, como es el caso de los efectos que provoca la pastera de Fray Bentos.

El empleo de sustancias que actúan como disruptores endócrinos en numerosos procesos industriales ha llevado a su dispersión en el ambiente, siendo el medio acuático uno de los más sensibles a la contaminación y a la alteración de organismos y sistemas por parte de estos compuestos.

Cuando se mencionan los EDC, se alude normalmente a sustancias que pueden provocar infertilidad o cambios de sexo en peces e invertebrados. En los seres humanos afectan la fertilidad y pueden provocar pequeñas alteraciones como genitales ambiguos o testículos que no bajan al escroto.

Los disruptores endócrinos se encuentran en hormonas, pesticidas, en varios compuestos usados en la fabricación de plásticos y también en las materias primas usadas para el blanqueo de pulpa de madera y en los subproductos y residuos generados por la industria de la pasta de celulosa. Su carácter persistente y facilidad de difusión, les hace estar distribuidos indiscriminadamente, más allá de divisiones geográficas. La Unión Europea ha identificado unas 680 sustancias con efectos disruptores, entre las que se encuentran compuestos tales como dioxinas, furanos, bifenilos, policlorinados (o también conocidos como PCB), numerosos plaguicidas, hexaclorobenceno, ftalatos, alquilfenoles y bisfenol-A, entre otros. La ciencia ha demostrado la vinculación de estas sustancias con infertilidad, obesidad, malformaciones y cáncer de órganos reproductores masculinos y femeninos, mala calidad del esperma y endometriosis, entre otras afecciones.

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