Opinión

Ser humanos - 2 de Febrero de 2019 - Nota vista 741 veces

TODO SE PUEDE MEJORAR…

EL PODER DE LA GRATITUD A un grupo de estudiantes de secundaria se les pidió que listaran lo que ellos pensaban que eran las “7 maravillas del Mundo”. A pesar de ciertas diferencias, las siguientes fueron las que más votos recibieron:



1. La pirámide de Chichen Itzá en México

2. El Taj Mahal de la India

3. El templo de Petra, en Jordania

4. El coliseo de Roma

5. El Machu Pichu, Perú

6. El Cristo Redentor, de Río de Janeiro

7. La Gran Muralla China

Mientras contaba los votos, la maestra notó que había una niña que no había terminado de listar sus sugerencias. Así que le preguntó si estaba teniendo problemas con su lista, a lo que la niña respondió:

-”Si, un poquito. No puedo terminar de decidirme pues hay muchas.”

La maestra entonces le dijo:

-”Bueno, léenos lo que tienes hasta ahora y a lo mejor te podemos ayudar”.

La niña lo pensó un instante, pero luego leyó:

-”Yo pienso que las 7 Maravillas del Mundo “ son:

1. Poder ver...

2. Poder oír..

3. Poder tocar...

4. Poder degustar...

5. Poder oler...

6. Poder reír...

7. Poder amar….

Se hizo tal silencio en la clase que si… se hubiera caído un alfiler, se hubiera escuchado.

LO SIMPLE Y MARAVILLOSO EN NUESTRA VIDA

Estamos transcurriendo los primeros meses del año dedicados, generalmente, al esparcimiento y al descanso. Y a decir verdad, aún en vacaciones, se escucha mucha queja y mal humor por donde uno vaya. ¿Será que nada nos alcanza? ¿Será que ya tomamos por costumbre focalizarnos únicamente en lo negativo, en lo que nos falta y despreciamos los regalos que la vida nos da, fundamentalmente, la posibilidad de estar vivos?

Aquello simple y maravilloso que nos entrega el Universo, aquellas bendiciones que recibimos cada día… pasan totalmente desapercibidas, desvalorizadas y tapadas por la queja, el reclamo y la constante negatividad.

Lejos estamos de agradecer cada mañana la oportunidad de respirar, de escuchar el latido de nuestro corazón, de sentir el sol y la brisa en nuestra piel, de escuchar la lluvia caer o de observar la luna y el cielo estrellado por una noche más; lejos estamos de agradecer la oportunidad de caminar, de hacer esa actividad que nos apasiona, de tener una casa y dormir cómodamente, de brindar con los seres queridos, poder abrazarlos un día más, o tener la posibilidad de hacer un viaje o degustar ese plato preferido… y así, la lista es infinita… Por eso te pregunto: ¿Hace cuánto no agradeces por lo simple y maravilloso en tu vida?

LA QUEJA NOS HUNDE

Es fácil observar mucha gente quejándose, encontrando siempre problemas y reclamando todo cuanto se presenta ante ellas, buscando el detalle negativo para teñir todo lo bello en sus vidas: que si hace mucho calor o mucho frío, que si está nublado, hay mucho viento o mucha lluvia, que si está todo caro o justo falta aquello que necesitan; y aún en vacaciones… si van a un restaurante se quejan porque no los atienen rápido, porque hay mucha gente o el hotel no es lo que esperaban…

¿Cuánto tiempo perdemos en quejarnos amargamente de todo aquello que supuestamente no cuadra con la “vida perfecta” que pretendemos, quejarnos por aquello que no tenemos o todavía nos falta? ¿Cuánta energía se va y cuántas oportunidades se dilapidan al no verlas ante tanta ceguera?

La queja constante nos coloca en el papel de “víctimas”, es como quedarnos a merced del viento y dejar que nos bambolee de un lado para otro… o lo que es lo mismo, entregar nuestro poder a las circunstancias externas o dejar que “los demás” decidan por nosotros, influyan sobre nuestro ánimo, quitándonos la alegría y la paz. La queja nos llena de energía negativa, de densidad y mal humor; nos hunde, nos conecta con la escasez, con el enojo, el sufrimiento y la falta de disfrute.

LA GRATITUD NOS ELEVA

Cada vez que nos quejamos, perdemos la oportunidad de agradecer aquello que va bien en nuestra vida. Cuando estamos en la queja, no estamos en el agradecimiento; son excluyentes; son dos caras de la misma moneda.

El agradecimiento, sea interno, para uno mismo, o expresado a los demás, crea una energía poderosa, positiva y de alta vibración; nos convierte en “protagonistas”, en creadores… y por ende, la vida nos recompensa con más bendiciones; por eso se dice que la gratitud es la llave de la abundancia, nos conecta con la vida, con el disfrute y la alegría. Y es el principal antídoto contra la improductiva queja.

¿QUÉ OBsErVAS?

Presta atención a tu alrededor… ¿hay más quejas que agradecimientos? …

¿Cuántos “gracias” escuchas a diario?

Y vos mismo/a… ¿te quejas más de lo que agradeces?

La actitud es: “Menos Queja, Más Gratitud”

¿Con Qué Te Sintonizas En Tu Día A Día?


María Inés Francisconi

Desarrollo humano

Abogada mediadora

Coach Ontológico

Contacto: Ine.francisconi@gmail.com

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