Salud

30 de Enero de 2019 - Nota vista 405 veces

Qué es el bruxismo y por qué el uso de férulas no siempre se aconseja

Ni los dientes ni la boca son los culpables de este trastorno, cuyo diagnóstico requiere una visión multidisciplinar.

El bruxismo es un hábito oral que consiste en rechinar, chirriar o apretar los dientes de forma rítmica involuntaria o espasmódica, de tal forma que los movimientos mandibulares pueden llevar a un trauma oclusal (fracturas dentales, necrosis de la pulpa dental, dolores musculares e incluso lesiones de la articulación temporomandibular). La consecuencia es que los dientes y las articulaciones soportarán el efecto de la fuerza muscular, pero también de la posición de la cabeza, la mandíbula, la columna cervical y vertebral y, en definitiva, del cuerpo, según explica el Profesor Tomás Escuin, especialista en Prostodoncia, Disfunción cráneo-temporo-mandibular, Dolor Orofacial y colaborador de Compromiso y Seguridad Dental.

El diagnóstico y el tratamiento del problema no es únicamente del dentista. Su origen multifactorial puede obligar a orientarlo hacia otros especialistas, como pueden ser los fisioterapeutas, los neurólogos, los psiquiatras y psicólogos, los reumatólogos, los otorrinolaringólogos y, a nivel dental, cirujanos maxilofaciales, ortodoncistas, periodoncistas y prostodoncistas.

Cuándo es adecuado colocar férulas

Las causas que generan bruxismo son múltiples, y no las generan ni los dientes ni la boca, según explica el experto. Por eso colocar aparatos en la boca (férulas) sin prescripción médica puede ayudar a esconder otras patologías más graves que afectan al sistema nervioso, cardiovascular, digestivo y/o respiratorio. «Su uso estaría indicado cuando, tras una evaluación multifactorial, se aconseja la correción de situaciones óseo-musculares para equilibrar las tensiones que la musculatura ejerce sobre los dientes y las articulaciones temporomandibulares», detalla el Prof. Escuin.

Además, como asegura el experto, en estos casos el dentista tendría que controlar esa situación de equilibrio y contacto de los dientes y articulaciones con la férula para que la posición de la cabeza sobre la columna cervical no genere más tensión sobre las estructuras óseas.

En la actualidad es fácil encontrar por internet ofertas de férulas de descarga a precios «low cost». Su adquisición puede dar lugar a un problema para la salud bucal debido a que el uso de férulas en los casos de bruxismo requiere un diagnóstico, así como unos registros y medidas correctas para cada persona. De hecho, los últimos estudios científicos aconsejan a los dentistas que dejen de colocar estos aparatos únicamente porque aprecien desgaste dental o porque el paciente ronque. «El desgaste y el apretamiento dental son dos situaciones que se producen en la vida cotidiana, ya sea porque se producen momentos de tensión, por nuestra alimentación, o por nuestros hábitos sociales», aclara.

«La colocación de férulas precisa un diagnóstico del paciente que no se limita a la boca, así como una historia clínica que permita valorar la evolución y los grados de respuesta que obtiene su tratamiento. Un paciente no dejará de apretar y rechinar porque le coloquemos una férula, generalmente porque la causa no está en sus dientes», argumenta.

¿Están relacionados los ronquidos con el bruxismo?

«No y sí», explica el Prof. Escuin, quien detalla que normalmente el ronquido se produce por una disminución del paso de aire al ser inhalado y exhalado a través de las vías respiratorias altas.

Los músculos que tapizan las paredes de las vías respiratorias están influenciados, según detalla el especialista, por los músculos masticadores de la mandíbula y, al relajar su tono muscular, pueden colapsar o frenar el paso del aire y producir el ronquido. Al mismo tiempo los hábitos tóxicos como el tabaco, el alcohol, el sobrepeso y la falta de sueño pueden provocan instantes de bloqueo del paso de aire, que aumentarán el colapso y generarán un reflejo brusco de apertura, agravado si existe reflujo de ácidos gástricos.

La polisomnigrafía es en este caso la prueba más adecuada para el diagnóstico del bruxismo del sueño, pues se controlan parámetros de actividad muscular, ritmo cardíaco o saturación de oxígeno en sangre.

Contenido Relacionado