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19 de Enero de 2019 - Nota vista 384 veces

Adolescentes y redes sociales: ¿regular, supervisar o prohibir?

Las redes sociales cada vez van tomando más fuerzas, convirtiéndose en uno de los principales medios de comunicación. Youtube, Snapchat, Instagram, Facebook o Whatsapp, ya son parte de nuestra cotidianidad, sobre todo de los más jóvenes. ¿Cuál es el rol del adulto ante este panorama con respecto a los adolescentes?

El desarrollo social de los niños comienza en la infancia temprana y a medida que crecen van ampliando su círculo de relaciones extra familiares. Aproximadamente desde los 7 años en adelante, los vínculos de amistad comienzan a tomar una fuerza y una especificidad. Y es durante la pubertad y adolescencia que la amistad se profundiza y las relaciones sociales se vuelven un eje central de la vida.

En la adolescencia las redes sociales comienzan a tomar más importancia, ya que es la manera de mantenerse en contacto y de sociabilizar con sus pares. Pero lo importante es que cada adolescente tenga conciencia que estar en las redes sociales implica exposición y por lo tanto debe tener la capacidad para evaluar la manera en que desea participar y cuánto exponerse.

Pese a que algunas las redes sociales tienen una edad mínima para ser usadas, es cada vez más común ver a niños usándolas, y postulamos que el uso de éstas no debería ser antes de los 12 años.



Lo más importante es enseñar a los jóvenes a no entregar información personal y no exponerse, y a la vez estar muy disponibles en caso de que sientan que necesitan ayuda porque los están molestando, acosando o se sienten en una situación de la que no pueden salir. 

Las selfies es otro punto en el que hay que poner atención, ya que es muy común que durante esta etapa los adolescentes utilicen las fotos para ser aprobados por sus pares, dándole mucha importancia a los “me gusta”. Durante la pubertad y adolescencia se está reelaborando la identidad, por lo cual es un período de múltiples inseguridades. Es por eso que durante esa etapa es que necesitan mucho reconocimiento y el de los padres no es el principal buscado, sino el de los pares.

La importancia de los padres en el camino para construir una identidad en los hijos radica en la medida en que hayamos ayudado a nuestros hijos a descubrir sus facetas internas y construido seguridad desde chicos, lo que hará que sea menos probable que su autoestima radique en la aprobación de la selfie.

Entonces, ¿cuál es el rol de los adultos

en relación al uso de las redes?

En principio, es importante estimular el valor que tiene la comunicación directa sobre la mediada por objetos tecnológicos, y de ser posible postergar al máximo el acceso a las redes sociales.

Sentarse con los hijos mientras ellos usan internet y no dejarlos nunca solos frente a la pantalla. Entre los 11 años y los 14 años los púberes y adolescentes tempranos tienen más experiencia en Internet, pero no se deben dejar sin supervisión y control cuando se conectan, para evitar que estén expuestos y vulnerables frente a material inadecuado. 

A partir de los 15 años, los adolescentes pueden tener un acceso con menores restricciones.

A esta edad necesitan sentirse partícipes de algo, de tener su propio sitio personal y de construir una red de amigos. Se buscan sentimientos de pertenencia y afiliación, información, identidad y valores, los que determinan la forma de relacionarse en las redes. Sin embargo, los adolescentes están en pleno proceso de desarrollo, lo que los vuelve más vulnerables y predispone a conductas de riesgo. Por ello es necesario que un adulto supervise la actividad que tienen en la red, hay que estar atentos y ayudar a que los jóvenes puedan comprender mensajes inapropiados, a no exponerse y tomar buenas decisiones.

Los siguientes son ejemplos de intervenciones que los padres pueden realizar como protección con sus hijos adolescentes:

Reducir tiempo de uso de redes sociales y de objetos tecnológicos a una o dos horas por día.

Definir en familia espacios libres de aparatos electrónicos.

Educar en mecanismos de autorregulación, ayudando a equilibrar las actividades “online” con las actividades “offline”.

Hablar con los adolescentes sobre el uso de Internet, mostrándole que se confía en sus criterios y en su “no ingenuidad”.

Trabajar en la comprensión de las consecuencias de lo que se hace y/o se dice en la web.

Instruirse en el uso de Internet y redes sociales. Conocer la jerga que se utiliza en ellas.

Crear una lista de reglas (sitios a los que puede acceder, tiempos de uso, horarios, contenidos).

Ubicar los computadores en lugares comunes (salas de estar) e instalar herramientas de filtros de contenido.

Controlar el historial de las páginas visitadas. Los adolescentes deben saber que el historial será verificado frecuentemente.

Durante la noche, desconectar Wi Fi y dejar los celulares fuera de la pieza.

Educar respecto de los riesgos asociados al uso de las redes sociales.

Ser consistentes con las consecuencias de un mal uso de las redes sociales. Para transgresión de normas deben existir sanciones consistentes y aplicables.

Estar alertas a cualquier variación significativa en el comportamiento físico, cognitivo, emocional y social del adolescente.

Escrito y confeccionado por el Psicólogo Gastón Fernández Montani, de la LINEA 102 “Teléfono del Niño”, del Centro de Fortalecimiento Social de la Municipalidad de Concordia

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