Opinión

Ser humanos - 14 de Enero de 2019 - Nota vista 691 veces

LA ÚNICA SALIDA: EL AMOR

Un esposo fue a visitar a un sabio consejero porque sentía que su pareja se derrumbaba, que la apatía los había invadido, que ya nada era lo mismo y por eso, pensaba en separarse.

El sabio lo escuchó, lo miró a los ojos y solamente le dijo una palabra:   

- Ámela - y luego guardó silencio.

-Pero es que ya no sé si siento lo mismo que antes. No sé si tengo ganas...

- Ámela - repuso el sabio.

Y ante el desconcierto del señor, después de un oportuno silencio, el viejo sabio agregó lo siguiente:   

Amar es una decisión, no un sentimiento.

Amar es dedicación y entrega, amar es un verbo y el fruto de esa acción es el Amor.

El Amor es un ejercicio de jardinería: arranque lo que le puede hacer daño a su jardín, prepare el terreno, siembre, sea paciente, riegue y cuide todos los días y esté preparado porque seguramente habrá plagas, sequías o excesos de lluvias, más no por eso… abandone su jardín.

Amar es una decisión, no un sentimiento.

Por eso: ame, es decir, acepte, valorice, respete, de afecto y ternura, admire y comprenda.  Eso es todo… simplemente: Ame.

¿Sabe por qué?

Porque la vida sin amor a Dios, ni a ti mismo, ni a la familia, ni a la pareja, ni a los amigos, incluso, ni a los animales, las plantas y todo lo que nos rodea, podría tener estos efectos...

La inteligencia sin amor, te hace perverso.

La justicia sin amor, te hace implacable.

El éxito sin amor, te hace arrogante.

La riqueza sin amor, te hace avaro. 

La docilidad sin amor, te hace servil.

La belleza sin amor, te hace ridículo. 

La verdad sin amor, te hace hiriente. 

La autoridad sin amor, te hace tirano. 

El trabajo sin amor, te hace esclavo. 

La sencillez sin amor, te opaca. 

La fe sin amor, te hace fanático.

 

La vida sin amor, no tiene sentido.

MIEDO A AMAR

“Lo contrario al amor no es, como muchas veces o casi siempre se piensa, el odio; sino el miedo a amar y ese miedo a amar es el miedo a ser libre”; dijo Paulo Freire, experto en temas de educación de origen brasilero.

El amor nos dulcifica, el miedo nos endurece. El amor nos abre al Universo, el miedo nos cierra todas las puertas. El amor libera nuestro brillo, nuestros talentos, nuestra esencia, el miedo nos oscurece.

Cuantas veces sentimos ese miedo a amar, a entregarnos, a vivir plenamente… tal vez por experiencias negativas previas no resueltas en forma saludable, por terror a ser lastimados o a sentirnos vulnerables si abrimos el corazón. Y así, decidimos no amar ni dejamos que nos amen; perdemos la pasión, el entusiasmo, la energía vital y comenzamos a morir lentamente, transitando una existencia tibia, gris y apática.

El miedo al amor deriva de las inseguridades propias, de la falta de amor a uno mismo, de la baja estima. ¿Si no nos permitimos amarnos y cuidarnos a nosotros mismos, cómo vamos a poder a amar a otra persona?... No esperemos dar aquello que no tenemos, primero, en nuestro corazón. El amor se inicia por uno, implica la decisión de abrirse y de dar, compartiendo en plenitud, no en vacío.

Y al abrirnos a amar, seguramente el otro se anime y lo haga también y todo comenzará a fluir en forma dife-rente, libre y plena. El cambio siempre comienza por uno.

“No amar por temor a sufrir es como no vivir por temor a vivir”.

Ernesto Mallo (escritor, dramaturgo y periodista argentino)

ANIMARSE A AMAR

El amor hace lo difícil, más fácil; lo imposible, posible, convierte la muerte en vida y logra lo más importante: nos dignifica como personas.

El amor es la fuerza que nos impulsa todos los días, lo que nos energiza y nos da ganas de seguir adelante. Una vida sin amor es opaca, estática y sin sentido.

Somos amor. El amor, es, en verdad nuestra esencia, la cual muchas veces -por miedo- la tapamos, la ocultamos, construimos muros y máscaras para no mostrarnos tal cual somos.

Por eso, como dice el Rumi:

“Tu tarea no es buscar el amor, sino sólo buscar y encontrar todas las barreras dentro de ti que has construido en contra de él.”

Y recordemos las palabras del sabio: El amor es una decisión, no un sentimiento. Es la única salida.

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