Opinión

Ser humanos - 7 de Enero de 2019 - Nota vista 536 veces

Más magos que Reyes...

Las tradiciones nos cuentan que los “Reyes Magos” venían desde Oriente, montados en camellos, donde eran considerados sabios y estudiosos de la astronomía; por eso marcharon hasta Belén de Judea guiados por una estrella, brillante como el sol; un camino de más de mil kilómetros, que lo hicieron cruzando ríos, desiertos y montañas.

Melchor, Gaspar y Baltazar, vestidos con sus ropas de colores, naranja por el oro, violeta por el perdón y verde por la vida, viajaban con alegría y traían en sus cofres, finos regalos para el niño Jesús, recién nacido: oro, incienso y mirra.

Al llegar al pesebre, cuentan los relatos, que los Magos se postraron de rodillas ante el niño Jesús, en gesto de adoración, amor, humildad y respeto.

Y le ofrecieron oro como símbolo del poder de los reyes; el incienso, una preparación de resinas aromáticas, que muchas culturas antiguas la encendían como parte fundamental del ritual de adoración a los dioses; y mirra: en la antigüedad era considerada como un elemento muy valioso, usada en perfumes, medicinas, para hacer ofrendas en los cultos y embalsamamientos; cuentan que se obtiene haciendo cortes en la corteza de la planta por donde fluye, en forma de lágrima, una sustancia rojiza amarronada; por eso dicen que la mirra simboliza la sangre y el dolor del hombre, convirtiéndose en bálsamo para la humanidad.

A LA ESPERA DE REGALOS…

El 6 de Enero de cada año se celebra la fiesta de los Reyes Magos; una hermosa tradición donde los niños, la noche anterior, antes de dormir, dejan sus zapatos en algún rincón de la casa, con la esperanza de recibir aquellos regalos que pidieron en sus cartas.

Ahora bien, en nuestros días, se puede observar como estos rituales impulsan a muchos niños a vivir en un mundo superficial, donde se acostumbran a pedir y pedir, y se hunden en una burbuja… “pido esto y esto… y esto también”… todo lo que es bonito, lo que hace ruido, lo que brilla, lo que promocionan en la tele, los últimos juegos… y lo hacen hasta para provocar la envidia de sus amigos, sentirse superiores o diferentes.

Este rally de regalos que ocurre en la época de las Fiestas y que se corona en la noche de los Reyes Magos puede colocar a los niños en un ámbito de frivolidad, de fantasía, individualismo, de apariencias y desconexión con los demás; olvidando que lo más importante es el amor, la alegría, la unión familiar y sentir paz en el corazón. Estos regalos “invisibles a los ojos”, no valorizados en dinero… son los que, a lo largo de la vida, les traerán las mayores satisfacciones, el desarrollo y la plenitud personal.

REGALAR VALORES

Un nuevo desafío para celebrar esta noche de Reyes Magos es potenciar valores positivos en los niños, como la solidaridad, el altruismo, la empatía, la comprensión en acciones diarias, que impulsan el desarrollo emocional y social, e incentivan su completitud como seres humanos, contrarrestando así, al consumismo, individualismo y a la competencia tan vigentes en la sociedad de hoy.

Para ello, es necesario que los padres tomen un rol activo para ayudar a los niños a establecer relaciones más auténticas y profundas con las personas de su entorno, estimulando la generosidad y solidaridad hacia ellas, el respeto y la escucha- Y por supuesto que esto implica dar el ejemplo e impulsar a que los niños salgan de su mundo solitario, competitivo y centrado en el propio interés para conectarse con las necesidades de los demás, desarrollando la empatía (el poder ponerse en el lugar del otro) el respeto y la comprensión con alguna acción concreta.

¿Cómo hacerlo?... incentivando la creatividad y las nuevas ideas, por ejemplo; presentando a los niños diferentes situaciones sociales, vigentes y cotidianas para provocar una reflexión, preguntando: “si esto te ocurriera a vos, ¿te gustaría que te tratasen igual?”, “¿cómo te sientes cuando te hacen eso a vos?”.

O acompañarlos a un hospital, un hogar de ancianos o de niños huérfanos, o a una entidad de ayuda a personas necesitadas, llevando algún alimento o juguete para compartir. O también, enseñando a cuidar de animales y plantas; respetando el medio ambiente, manteniendo la limpieza de plazas, parques y lugares públicos; o ayudando en las tareas domésticas.

Sabemos que cada niño debe afirmar su individualidad y su originalidad, pero necesita saber vincularse a otras personas, aprender a ser responsable de sus acciones y asumir las consecuencias de ellas; sabiendo que todos estamos unidos, conectados y nos influenciamos mutuamente, y que cada acto propio impacta en los demás, provocando alegría o dolor; beneficio o perjuicio… y que aquello que generamos, nos es devuelto.

HACER MAGIA….

Por ello, pidamos que los Reyes Magos traigan valores, en una sociedad sedienta de ellos, carente de solidaridad, empatía, amor, respeto, generosidad, humildad, altruismo, paz… y tantos otros valores que estamos olvidando…

De esta forma, con pequeñas acciones cada día, multiplicadas por la cantidad de hogares y escuelas… podemos ir provocando cambios hacia un mundo mejor, creando milagros, haciendo magia…

Que este 6 de Enero haya más Magos que Reyes…

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