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29 de Diciembre de 2018 - Nota vista 825 veces

Tiene síndrome de Down y recibió la Bandera Argentina

Florencia Ledesma tiene 18 años y se convirtió en la primera abanderada con síndrome de Down de la escuela “Juan Pascual Pringles” de la capital puntana.

La joven puntana cursa 6º año y no solo fue elegida porque tiene un promedio de 9,25, sino también por su gran compañerismo. El acto de colación de la promoción “Levicios” fue el martes en el Auditorio Mauricio López de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL).

Entusiasmada y emocionada, Florencia estaba sentada en la tercera fila del auditorio, quien en ese momento escuchó por el parlante su nombre, se acomodó los guantes blancos y se dirigió a las escaleras para subir al escenario. Con gran desparpajo hizo reverencia al público y unos segundos después estallaron los aplausos y gritos de aliento, informó El Diario de la República.

“Agradezco tan alta distinción y prometo fielmente hacerle honor a la confianza que en mi depositan”, dijo emocionada la alumna y recibió la Bandera Argentina. Después de unos segundos anunciaron la retirada de la insignia patria y ella erguida caminó segura unos pasos.

En la puerta Mónica Candas, mamá de Florencia junto a su papá Esteban Ledesma, emocionados la rodearon entre los dos y le dieron un cálido abrazo. “Hoy me desperté soñando”, expresó alegre la puntana y con una sonrisa pícara agregó que se levantó a las ocho de la mañana.

“Este año me fue bien en la escuela, pero se pasó muy rápido. Cuando tenía una prueba me ponía contenta porque en todas me saqué buenas notas”, aseguró la joven y destacó que su promedio fue de 9,25. “Esas calificaciones son para mi familia que siempre me apoyó”, contó con la voz entrecortada. Además enfatizó que sus materias favoritas son inglés y filosofía.

Su mamá, muy emocionada, señaló que cuando vio a su hija subir al escenario le temblaba todo el cuerpo: “La verdad es que no lo esperábamos. Estamos muy feliz por su logro”. Su marido a su lado la abrazaba y señaló que: “Hay un equipo muy grande que la acompañó en todo este proceso. Desde la familia que la apuntalamos hasta la escuela que la integró”.

Además resaltó que aparte del estudio también tiene otros hobbies como por ejemplo bailar, hacer equinoterapia y juntarse con sus amigas. “Ella hace la vida de una adolescente común y corriente. Por suerte siempre fue integrada. Tuvo estimulación temprana y la posibilidad de entrar a esta escuela”, detalló.

Con lágrimas en los ojos destacó que nunca hay que darse por vencidos. “A los papás les digo que no se queden y que intenten. Muchas veces escucho que dicen que no van a llegar a ningún lado. Yo les aseguro que tienen que escucharlos y apoyarlos. A mi hija siempre le gustó la escuela, ese es un plus, pero se logró con esfuerzo y dedicación. Cuando se reciba quiere seguir fotografía”, indicó Mónica.

“Ella le pone voluntad a todo lo que emprende. Nosotros estaremos para acompañarla”, dijo y con una sonrisa agregó que esto recién comienza. “Está emocionada por el viaje y la fiesta de egresados y salir con sus compañeros de promoción”, aseguró la mamá, quien no dejaba de mirar a su pequeña y contó que la integración es posible. “No es difícil si la gente abre un poco la cabeza. Solo hay que escucharlos y acompañarlos. Siempre están dispuestos a brindarte una sonrisa”, manifestó.

Acompañándola, como el primer día de escuela, estaba Miriam González, docente integradora, quien resaltó que el logro de Florencia fue el resultado de un arduo camino: “Juntó un montón de requisitos para ser elegida. Tuvo un buen promedio, nunca faltó y sus compañeros la votaron”, y explicó que la elección se hace de manera anónima y que también participan los docentes.

“Lo mejor es que sabe que no hay límites y que solo se los pone uno”, comentó Miriam y detalló que sin duda no hubiera funcionado sin el compromiso de la familia, la escuela y sobre todo de Florencia. “Es perseverante, luchadora y sobre todo tiene muy buenos valores que sin duda se los transmitieron en su casa”, resaltó la maestra integradora.

Florencia estaba entre el tumulto de sus compañeros, era una más entre todos.

“Me voy feliz”, dijo con una cálida sonrisa. (Fuente: Vía San Luis)

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