Opinión

15 de Diciembre de 2018 - Nota vista 517 veces

Un pueblo agrícola

Decir que los judíos tienen aversión a la agricultura , que jamás han sido un pueblo de campesinos en el sentido directo del término, significa no solo adulterar deliberadamente la historia, negar los hechos y no querer ver claramente lo que se lee en el Pentateuco, en los Profetas, en los Hagiógrafos, en la literatura apócrifa, en la Mischná, en el Talmud de Babilonia y en el de Jerusalén, y en las consultas de los gaones, significa pasar por alto lo que cuentan los historiadores romanos, lo que refiere Flavio Josefo, lo que atestiguan los padres de la iglesia.

Me propuse ofrecer una reseña esquemática de las conclusiones que muchos historiadores judíos y no judíos consideran ya hoy en día como verdades inobjetables. Trataré de hacerlo en la forma más breve realizando una rápida excursión a través de nuestra historia, en esta monografía:

Que los judíos han sido desde sus días iniciales un pueblo de labriegos lo demuestra la biblia: el Pentateuco, los Profetas y los Hagiógrafos. Ya los patriarcas, protagonistas de nuestra historia primitiva, que linda en el borde de la mitología, simbolizan con sus vidas la manera cómo los antiguos hebreos pasaron de la vida nómada a la agricultura. Abraham sigue siendo un criador de ganado, un nómada; Isaac empero, siembra ya cebada y siega una buena cosecha, conforme lo relata la biblia.

Destruido el primer Templo por los reyes de Babilonia, los judíos fueron desterrados en masa. ¿Qué les anuncia entonces Jeremías, qué consejo les da para el camino? "Edificad casa y morad, y plantad huertos y comed del fruto de ellos" También Ezequiel habla de la agricultura, no obstante ser el profeta que vivió "entre los desterrados del río Jebar". Los judíos que quedaron en Palestina al ser conquistada, recibieron de los babilonios "viñedos y tierras", es decir, que no interrumpieron sus actividades agrícolas ni después de la ruina del primer Templo


Contenido Relacionado