Interés General

8 de Diciembre de 2018 - Nota vista 341 veces

Las antiguas farmacias de Concordia desde 1859

POR DARÍO H. GARAYALDE PARA DIARIO EL HERALDO

La Farmacia Fernández fue fundada en 1910 por el Sr. Camilo Fernández, que como ya he mencionado antes, era farmacéutico, español y ex socio de Germán Somoza en la Farma- cia del Pueblo. Teniendo ya su propia farmacia, cuya dirección era Bmé. Mitre 60. El Sr. Fernández vivía al fondo del local, al que se ingresaba por la puerta que está en el nº 64.

En el nº 66 hay una escalera que lleva a la planta alta donde vivía el Dr. Aquiles Lorenzo, conocido abogado de esa época. (toda esta propiedad estaba ubicada donde está hoy la Dirección de Rentas Municipal) luego de algún tiempo decide asociarse con el Sr. Aurelio Luís Peirano, Idóneo de Farmacia y natural de Fray Bentos (ROU).

La Farmacia Fernández rápidamente se afianzó como un lugar muy elegante y de buen gusto. Cabe destacar su excelente mobiliario, así como la notable calidad de sus potes de porcelana y frascos color caramelo y también color verdes. Era realmente un establecimiento señorial sumado a la muy buena atención profesional de los Sres. Fernández y Peirano.

Una vez finalizada la Guerra Civil Española, en marzo de 1939 el Sr. Camilo Fernández de- cide viajar a España a ver a su familia, o lo que quedaba de ella. El viaje a España lo realiza en el barco “Cabo San Antonio” de la Compañía Ybarra en abril de 1940 en el denominado “Segundo Crucero Azul” a pesar de la situación mundial al haber estallado la guerra entre Alemania, Francia e Inglaterra y que ya esta había sido percibida claramente por los sucesos navales en el Río de la Plata.

Nadie sabe explicar que le sucedió al Sr. Fernández o que fue lo que vio en España, pero lo cierto es que a su regreso entró en un estado depresivo de tal magnitud al que sólo pudo poner fin quitándose la vida, acto que realizó con una inyección.

Este trágico suceso cambió la situación de la sociedad y por esta razón, aconsejada por su abogado, la Sra. de Fernández vendió su parte al Sr. Peirano, poniendo como única condición que la farmacia siguiera llamándose Fernández, cosa que Don Aurelio Peirano respetó.

Farmacia Fernández mantuvo el prestigio logrado durante esos largos años, y el Sr. Peirano introdujo la innovación del “Servicio Nocturno”

En esos tiempos las farmacias no cerraban por vacaciones y se trabajaba hasta los sábados de tarde. El Sr. Peirano, que tenía familiares en Fray Bentos, cada tanto iba a visitarlos con toda la familia. Entonces ponía un cartelito en la farmacia que decía: “Cerrado por Balance”, aunque en realidad, todos sabían que se habían ido a ver a sus parientes en Fray Bentos o de vacaciones.

En 1960 adquiere la Farmacia Fernández una sociedad formada por los Sres. Mario E. Quevedo, Marcos Sánchez y el Ing. Alberto Schatz. Ninguno de los tres era farmacéutico, sin embargo el Sr. Mario Quevedo conocía ampliamente la actividad por haber sido propietario de una farmacia en la localidad de San Ignacio (Misiones) y posteriormente, a raíz de que su señora era de Concordia, deciden trasladarse aquí e instalar una farmacia en sociedad con su cuñado, Marcos Sánchez. Esta farmacia se llamó “La Cantera” por estar instalada en ese barrio, concretamente en la calle Alvear esquina Sargento Cabral. Era un barrio en el que no había otra farmacia, lo que les permitió desenvolverse sin dificultades.

Sin embargo, algún tiempo después surge la posibilidad de la compra de la Fernández, en pleno centro y deciden vender la Farmacia “La Cantera” a Liliam T. C. de Delaloye y su es- poso Orlando y asociarse con el Ing. Schatz para comprar la Fernández. Como decía antes, esta operación se concretó en 1960 pasando a ser su director técnico el Sr. Juan Frascaroli.

La Farmacia “La Cantera” fue trasladada por los nuevos dueños a la calle Las Heras 450 a la que cambian el nombre por “Farmacia Avenida” con el que hoy continúa.

Se continuó con la tradición de conservar el nombre de la farmacia “Fernández” y también con el “Servicio Nocturno”, modalidad esta que siempre funcionó bien por la clientela de última hora, especialmente de los paseantes de la plaza, ya que en esa época todavía se seguía con la costumbre los fines de semana de dar vueltas a la plaza.

Luego de algunos años, el Ing. Schatz decide retirarse de la sociedad. Por ese motivo los Sres. Quevedo y Sánchez deciden vender también su parte adquiriendo la totalidad de la farmacia el Sr. Carlos Avilés que tampoco era farmacéutico ni conocía el ramo, ya que provenía del sector gastronómico, habiendo sido propietario anteriormente del local “Las Delicias” que primero fue rotisería y luego local bailable. “Las Delicias estaba ubicada donde hoy está el nuevo Juzgado de Paz, junto al Banco Santander Rio.

Carlos Avilés también conservó el nombre de la farmacia Fernández y el Sr. Juan Frascaroli siguió asistiendo a la farmacia con su dirección técnica.

Pero había dificultades para el nuevo propietario de muy difícil resolución. A su inexperiencia en el ramo se debían sumar la descapitalización derivada de la compra, más las cuotas pendientes, surtir las farmacia de medicamentos y perfumería el pago del alquiler, sueldo de un empleado con conocimientos de los cuales él carecía, los honorarios del director técnico, y de un cadete y además…las cuentas corrientes especialmente en una época en la que un porcentaje importante de las ventas se realizaban por ese medio; a las que por otra parte había que cuidar ya que en general eran buenos clientes.

Al cabo de poco tiempo, no más de tres años, imposibilitado de hacer frente a esta suma de dificultades finalmente vendió la farmacia al Sr. Natalio Embon y su Sra. Beatriz Levinzonas, siendo esta última farmacéutica. Los nuevos dueños cambiaron el nombre a la vieja Farmacia Fernández por el de Farmacia Mayo, por su ubicación frente a la plaza 25 de Mayo, y el Sr. Juan Frascaroli se retiró por no ser necesaria ya su Dirección Técnica.

La farmacia fue trasladada luego a su nuevo local, en la calle Urquiza nº 672 y sus nuevos propietarios tuvieron el buen gusto de conservar el suntuoso mobiliario, que luego de restaurado, está hoy prestando servicio habiendo superado ya los 100 años como segur- amente han conservado los envases de porcelana, morteros y unos frascos con tapón de vidrio, que si mal no recuerdo eran verdes.


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