Salud

13 de Noviembre de 2018 - Nota vista 1218 veces

Hipoacusia en el adulto mayor

La pérdida de audición se torna más común conforme el individuo va envejeciendo. Cerca del 11% de los pacientes entre 44 y 54 años ya presentan alguna pérdida auditiva. Este porcentaje aumenta un 25% entre personas de 55 y 65 años y llega casi a un 50% de la población con más de 70 años. La Organización mundial de la Salud vaticina unos 500 millones de personas en el mundo con presbiacusia en 2025.

La presbiacusia es la pérdida progresiva de la audición resultado del envejecimiento de las conexiones neurosensoriales de la audición. Se caracteriza por ser un deterioro auditivo en las frecuencias altas inicialmente, en los sonidos agudos, progresando posteriormente a las frecuencias de la conversación normal, y característicamente es un proceso bilateral, progresivo y simétrico. Esta sordera también puede ser acompañada de zumbido, vértigo y desequilibrio. 

Se cree que la herencia y la exposición crónica a ruidos altos son los principales factores que contribuyen a la pérdida de audición a lo largo del tiempo.

Otros factores también pueden acelerar la pérdida de audición a lo largo de la vida entre ellos:

Uso de sustancias tóxicas en los oídos, como:

Antibióticos de la clase aminoglucósidos en dosis altas, Quimioterapia, Uso crónico de aspirina, Uso crónico de antiinflamatorios, Sildenafil (Viagra), Cocaína, Cloroquina, Intoxicación por metales pesados, como mercurio, plomo y arsénico.

Infecciones: Otitis media, Meningitis, Tabaquismo, Hipertensión arterial, Diabetes, Traumas.

Como resultado, los pacientes con pérdida auditiva de alta frecuencia muchas veces afirman ser capaces de escuchar cuando alguien está hablando, pero no de entender lo que está siendo dicho, debido a la pérdida de información de los sonidos de las consonantes. La dificultad auditiva aumenta ante la presencia de ruido de fondo. Los pacientes con deficiencia auditiva por la edad suelen seguir razonablemente bien las conversaciones privadas en una sala silenciosa, pero tienen dificultades en ambientes sociales. También se quejan de tener más dificultades en escuchar a las mujeres, ya que éstas tienen naturalmente un habla cuya frecuencia es más elevada.

Además suelen presentar una hipersensibilidad paradójica a los sonidos altos. Los ancianos pueden quejarse de que los sonidos se tornan muy altos cuando están en realidad en niveles que son fácilmente tolerados por personas con audición normal. Esta alteración explica el motivo por el cual gritar con pacientes con presbiacusia puede muchas veces ser bastante contraproducente. Las personas imaginan que necesitan hablar muy alto para que los ancianos con algún grado de sordez puedan oírlas. Al gritar, las vocales de frecuencias bajas son amplificadas, mientras las consonantes permanecen inaudibles, lo cual puede ser muy incómodo para el oyente.

¿Qué trae aparejada la hipoacusia

en personas adultas?

Una persona que sufre pérdida auditiva al no poder seguir las conversaciones de su entono, tiende al aislamiento social, lo que de a poco los va llevando a cuadros de depresión. Cada 10 decibeles de pérdida auditiva se incrementan en un 75% las posibles caídas, trayendo aparejado posibles quebraduras de muñeca o cadera. La pérdida de audición fomenta el desarrollo de la demencia senil y alzhéimer, puesto que la persona al no tener una buena entrada auditiva sobresfuerza la atención y la memoria para comprender y esto va generando un deterioro cognitivo más rápido. Se ha demostrado que en comparación entre normoyentes y quienes tienen perdidas auditivas entre, leve, moderado y severo, tienen 2, 3 y 5 veces más riesgo a desarrollarla.

¿Cómo se pueden minimizar

sus consecuencias?

Está comprobado que, si se atiende a tiempo mediante audífonos o implante coclear dependiendo de cada caso, estos mejoran su calidad de vida y su integración social, ayudando a que la persona no se aísle y desarrolle cuadros psiquiátricos o neurológicos.

Los audífonos pueden mejorar la función auditiva en la mayoría de los casos de presbiacusia. La pérdida auditiva raramente se torna de una gravedad tal que los aparatos auditivos no sean eficaces en la restauración de la capacidad de comunicarse y suelen ayudar a bajar el zumbido.

Los avances tecnológicos de los audífonos en los últimos años mejoraron significativamente el desempeño de los mismos, minimizando las malas experiencias que eran comunes antiguamente y son muchos más pequeños e estéticos.

Para los pacientes con pérdida auditiva profunda en la cual el audífono no es eficaz, existe la opción del implante coclear. El implante coclear es un dispositivo donde se colocan electrodos dentro del oído interno para estimular directamente las neuronas responsables de la interpretación de los sonidos. Este procedimiento puede ser realizado con seguridad incluso en personas que superan los 80 años.

Sabrina Callau

Lic. en sordos y Fonoaudióloga - MP 269

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