Interés General

13 de Noviembre de 2018 - Nota vista 1188 veces

PREJUICIOS

Históricamente las personas con Síndrome de Down al igual que otras con discapacidad intelectual, han sido objeto de rechazo y segregación. Esta costumbre enraizada en el modelo que etiqueta a las personas según sus características, se corresponde con actitudes prejuiciosas que hacen difícil superar las barreras de la discriminación.

Los prejuicios están presentes en todos los ámbitos de nuestra vida tienen su origen en la falta de información y/o información errónea que tomamos como “cierta” desde la niñez y reproducimos en la adultez respondiendo a ese modelo. Inciden en forma negativa en nuestra manera de ver el mundo, en nuestras relaciones con los demás, generando actitudes xenofóbicas, racistas e intolerantes.

¿En este contexto, cómo aspiramos a liberarnos de los prejuicios?, ¿Cómo abrimos nuestras mentes cada vez que nos perturba alguien o algo diferente?, ¿Lo hacemos?

De manera generalizada la sociedad tiende a infantilizar a las personas con SD y otras discapacidades intelectuales se las suele percibir con una actitud compasiva, enfocando la atención más en sus limitaciones que en sus diferentes capacidades.

No se le consideran sujeto de derechos, por lo que su desarrollo e inclusión social, educativa y laboral están limitados.

No se les reconoce el derecho a vivir su sexualidad, formar una pareja y/o acceder a una vida independiente.

Existe la creencia de que el destino laboral de las personas con Síndrome de Down ha de ser siempre en Centros Especiales de Trabajo por lo que su preparación laboral carece de buenos resultados.

Si aspiramos a liberarnos de estos preconceptos debemos entre otras cosas:

*Promover el respeto entendiendo que nuestras creencias y tradiciones y valores no son las únicas formas de ver el mundo

*Estimar a las personas contemplándolas con consideración, con aprecio en si misma con ese sentido de dignidad.

*Aceptar las limitaciones y apreciar sus capacidades y habilidades

*Fomentar la defensa y promoción de sus propios derechos y necesidades.

*Promover la autoestima y el desarrollo del sentido de competencia

* Creer y apostar a los talentos y habilidades brindándoles toda oportunidad para su desarrollo.

* Ser capaces de demostrar afecto y aceptación a su condición diferente.

Trabajar sobre los prejuicios y la manera de neutralizarlos es una deuda pendiente con nosotros mismos, con nuestras familias y la comunidad. Para ello necesitamos tomar conciencia y buscar los apoyos necesarios para lograr el objetivo con responsabilidad y compromiso social.

INCLUSIÓN EDUCATIVA

Cuando nos referimos a educación inclusiva, suponemos eliminar barreras para los aprendizajes y la participación de niños, jóvenes y adultos en los centros educativos, en su entorno y en la sociedad. Supone que las capacidades individuales, las diferencias de origen, culturales, socioeconómicas, etc. no se conviertan en barreras educativas.

Todo ser humano tiene la necesidad de sentirse incluido, de ser parte del medio en el cual construye su subjetividad. Su habilitación como tal se desarrolla en las interrelaciones con otros, creando vínculos que le generan la posibilidad de aprender.

Cuando hablamos de medio, nos referimos a la familia, el entorno y en forma muy especial al centro educativo donde está inserto.

Estas interacciones entre su singular potencialidad y el medio, en el que se incluyen todos los actores de la Institución educativa, van generando unas maneras de aproximarse a las experiencias, a los conocimientos, a los aprendizajes. Y cada aprendizaje, cuando es significativo y pertinente, promueve desarrollo y modificaciones en las formas de percibirse y percibir su entorno. Por lo cual: aprender, construye subjetividad.

QUÉ IMPLICA EL CONCEPTO DE DIVERSIDAD, SUBYACENTE EN LA EDUCACIÓN INCLUSIVA

1-Que los componentes de los grupos humanos, entre ellos los de las Instituciones educativas, difiere: en sus capacidades, en sus procedencias de origen, en su situación socioeconómica y cultural, en su posicionamiento social, en su auto percepción, en la percepción que cada uno tiene de su entorno, en sus expectativas. En fin, difieren en casi todo.

2- Que todas las personas tienen la necesidad básica de aprender, para desarrollarse como tales y lo hacen de diferentes maneras, en diferentes ritmos y tiempos.

3-Que todos los niños y jóvenes tienen necesidades básicas comunes de aprendizajes para interpretar y conocer el entorno y mundo en que conviven, pudiendo resolver situaciones de vida en sociedad.

4- Que cada estudiante tiene procesos propios, para internalizar los aprendizajes.

5- Que las diferencias individuales, inherentes al ser humano, tienen varias causas y consecuencias. Entre las primeras: diferentes capacidades e inteligencias, diferentes procesos de aprendizaje, diferentes intereses y necesidades, diferentes experiencias de vida familiar y social (facilitadoras o inhibidoras de aprendizajes y desarrollo), diferentes expectativas, etc.

En cuanto a las consecuencias, pueden ser de diferente significación, tanto para el estudiante, como para la familia y la sociedad. Nos referiremos en esta oportunidad a las que tienen que ver con las desigualdades de acceso y permanencia de los estudiantes en el Sistema educativo, sobre todo en los casos en que la diferencia radica en la discapacidad intelectual, en las dificultades de aprendizaje notorias y / o aquellos, cuyo entorno familiar y social no favorece, por diferentes causas, la escolaridad.

Este sector del estudiantado va acumulando situaciones que los lleva a la exclusión, aun cuando el acceso se haya producido. Nos referimos a cuando el estudiante está en la Institución educativa pero las “barreras al aprendizaje y la participación, como lo expresa el Protocolo de actuación para la inclusión de personas con discapacidad en los centros educativos, aprobado recientemente, no se derriban.

Estas barreras educativas tienen que ver con la percepción que se ha tenido históricamente de las diferencias, considerándoselas un obstáculo y no una oportunidad y desafío para aprender todos de todos y con todos.

El viejo paradigma educativo apuntaba al logro de grupos homogéneos, “igualados” a través de las enseñanzas de contenidos establecidos arbitrariamente. Hoy sigue sucediendo. Pero, a la vez, se necesita y vislumbra un nuevo paradigma centrado en el desarrollo de las riquezas y potencialidades, que cada persona tiene, a partir de sus diferencias.

Las concepciones, las actitudes, el desarrollo de expectativas, la organización, el manejo y promoción de paradigmas respetuosos de la diversidad, la búsqueda de conocimientos y estrategias para los diferentes abordajes, son imprescindibles para que las Instituciones incluyan realmente.


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