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13 de Noviembre de 2018 - Nota vista 1129 veces

Estimulación Temprana para Niños y Bebés

Aprovechar al máximo las capacidades mentales y físicas de tu bebé o de tu niño(a) va a depender del equipo interdisciplinario y de tu trabajo como padre o madre en su estimulación temprana, realizando actividades adecuadas con objetivos específicos para facilitar su óptimo desarrollo.

La estimulación temprana fomenta principalmente el desarrollo psicomotor del bebé, así como su desarrollo cognitivo; a través de actividades donde ellos se divierten para facilitar sus aprendizajes futuros. 

Se realiza desde el nacimiento del bebé hasta los 6-7 años, porque es en este período donde se va desarrollando la estructura del pensamiento y la personalidad del niño. La intención es que a través de estas actividades estimulantes, el bebé o el niño vaya desarrollando autonomía e independencia; así como su psicomotricidad, habilidades cognitivas, sensoriales y de lenguaje. Aquí radica la importancia de la estimulación temprana.

Programa de Estimulación Temprana

Se diseña un programa para el bebé o el niño tomando en cuenta sus necesidades y entorno familiar, ubicando los objetivos que se quieren trabajar para intervenirlos, y al mismo ritmo se va evaluando el proceso. Aunque se establezca prioridad en un área en especial, deben trabajarse todas. No existe un tiempo definido para lograr un objetivo, lo más importante es tener paciencia porque cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo y no se debe presionar ni comparar con otro. La intención es ofrecer actividades que el niño esté preparado para superar y así poder elevar su autoestima. Los objetivos del programa irán cambiando de acuerdo al desarrollo y logros del niño, con el fin de estimular su desarrollo motriz, cognitivo, emocional y social.

Se trabajan áreas como:

Motricidad gruesa y fina: su objetivo es que el niño(a) logre el control de sus músculos para que pueda coordinar sus movimientos libremente.

Lenguaje: ayuda en la comprensión de su lenguaje para poder expresarse a través de él.

Cognición: trabaja el intelecto del bebé.

Personal y emocional: trabaja la independencia del niño en actividades cotidianas como alimentarse y vestirse.

Social: le facilita al niño los elementos necesarios para desarrollarse en su entorno.

Recomendaciones

Si el niño(a) o el bebé no quiere hacer estos ejercicios estimulantes, entonces no debe obligarse, debido a que tiene que ser algo divertido para ellos.

Estas actividades son muy importantes para los niños con alguna discapacidad que les dificulten su desarrollo físico y mental, aunque también son útiles para los niños sanos.

Es muy importante que los ejercicios sean adaptados según las necesidades su niño(a) o bebé. En todo momento, evalúe si una actividad permite el avance, o por el contrario retrasa el desarrollo de su bebé/niño.

Los padres juegan un papel muy importante en el proceso, lo que más necesitan los niños es el afecto y la motivación. En consecuencia, motívelo a continuar felicitándolo cuando observe que ha realizado un gran esfuerzo o haya conseguido el objetivo del ejercicio o actividad.

Debe existir un equilibro en cuanto a la dificultad de los ejercicios de atención temprana. Éstos deben resultar interesantes para los niños o bebés, por lo que no pueden ser excesivamente fáciles.

Un niño se desarrolla en diversas áreas al mismo tiempo. Por ejemplo, un ejercicio que permita su estimulación sensorial puede ayudarle a desarrollar una mayor confianza en sí mismo.

Los programas de estimulación temprana ayudan a los padres a llevar las técnicas al hogar. Será entonces, un desarrollo tanto para el niño o bebé, como para los padres; debido a que tendrán más confianza en las decisiones que tomen, lo que permitirá fortalecer el vínculo familiar.

Alejandra Williman

Lic. en Kinesiología y Fisiatría - M.P. 561

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