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13 de Noviembre de 2018 - Nota vista 525 veces

La historia de Marcos Ramírez: “El ciego tiene limitaciones, no por eso tiene que tener consideraciones”

Marcos Ramírez es un joven no vidente de la ciudad de Concordia que nació seismesino el 12 de julio de 1990 con sus retinas quemadas y desprendidas, “o sea que no hay posibilidades de que vea”, describe él mismo a Suple Inclusivo. Marcos agrega que no se preocupa por eso porque creció en una familia excelente que “me brindó, me brinda y me brindará un apoyo condicional, todo el tiempo”.

Consultado de cómo es un día en su vida, Marcos cuenta que su día es “muy particular y muy normal, como el de cualquier otra persona”. “Me levanto, voy a la radio, tengo un programa informativo en la 95.5 de 7 a 9 de la mañana de lunes a viernes, después asisto a A.C.I.C.O.N. que es la Asociación de Ciegos Concordienses y vuelvo a mi casa después de las 3 de la tarde”. “Trabajé en muchas radios antes y también acompañé a Hugo Rojas en ‘La Naranja Mirona’ haciendo notas sobre discapacidad”, agrega. 

“Estudié Comunicación Social en el Instituto De Profesorado Hermano Septimio, hice la carrera en tres años pero aún no me recibí porque estoy adeudando algunas materias; previo a esto, estudié un año y medio abogacía a distancia pero me di cuenta que no era lo mío”. “La secundaria la hice en la escuela Jorge Luis Borges, que tiene bachiller en comunicación social”. Fui integrado a la escuela Nº11 Manuel Basabilbaso a los 5 años con una maestra jardinera muy buena, quien supo enseñarme muchas cosas, lo que fue un gran desafío para esa época porque hablar de integración en Concordia era un tema tabú”, cuenta el joven sobre su paso por la edad educativa.

Al mismo tiempo que Marcos concurría a la primaria, comenzó a cursar en A.C.I.C.O.N., en ese lugar aprendió a leer y a escribir a través del sistema Braille “con una bellísima persona como Hilda Santana”, quien fue la que me alfabetizó y me integró porque si o si necesitaba una maestra integradora”. “Todo era un trabajo en conjunto, integrarme a los chicos que veían que también tenían mi edad, para jugar, y hacer todas las actividades diarias; adaptaban juguetes con sonido; luego, comenzaron a capacitarse en Braille y podían entender mi sistema de lectoescritura. Marcos hace un paréntesis y explica que el Braille no es un idioma y cuando hablan dicen ‘traduje el Braille’ y no es traducir, es transcribir, es pasar la tinta arriba de mi letra y que se lea lo que yo escribí”. “Hoy no se usa tanto el Braille, gracias a la tecnología, porque con los sistemas de parlantes y las computadora con las voces incorporadas se dejó un poco de lado”.

“También manejamos celulares; hoy en día, el Braille quedo un poco relegado, no se dejó de usar pero no se necesita tanto”, enfatiza Ramírez.

Más avanzado en edad, el joven cuenta que estudió música, “aprendí piano, guitarra, ahora soy compositor y cantante, me gusta la balada; mi sueño es vivir de la música y de la comunicación”, describe. “Si me dan a elegir, me quedo con los medios, la radio particularmente, si alguien me dice que no tengo lugar en los medios y me dice ‘tenés que dedicarte a la música’, sería una felicidad enorme también”. “Estoy participando del concurso ‘La voz y el talento’, pase la primera etapa que se realizó en el club San Martin de Villa Zorraquín, después pase la segunda fase que fue en el Teatro Auditórium y ahora en septiembre se hace la tercera fase, aún sin conformar el lugar”. “El ganador tiene la posibilidad de grabar un disco en Buenos Aires, así que me presente y estoy demostrando lo que se hacer, no es mi objetivo ganar pero si lo gano bienvenido sea y si no lo gano me quedo con la satisfacción y la honra de haber estado y me voy a poner feliz por quien gane, lo bueno es que me dieron un lugar para presentarme, el ganar pasa a segundo plano”, cuenta con gran entusiasmo Marcos. El joven concordiense cuenta que en la secundaria su hermana Carina le dedicó mucho tiempo, “se capacito con el sistema Braille para ayudarme a hacer las tareas en la secundaria; cuando arranque el profesorado, la deje de molestar porque ella también tenía que estudiar y mi me parecía un abuso de mi parte hacerla responsable de mis estudios”. “Mi mama nunca se capacito en Braille pero estuvo en la parte de integración, soy una persona que cuando empezó a crecer se empezó a relacionar en la sociedad como una persona más y mi mama siempre me dijo que ‘nunca se me ocurrió esconderte por ser ciego’, a cualquier lugar donde tenía que llevarme, porque me iba a hacer bien, lo hizo; ella se encargó de mi integración”, relata Marcos. “Hoy se habla mucho de integración pero lamentablemente salimos de la escucha y se termina la integración, y debería ser las así las 24 horas del día, no solo en la escuela o en el proyecto de los Estudiantes Concordienses Unidos (ECU), ¿para qué? para mostrarme frente a los estudiantes y decir que soy un chicos especial y quieras dar a conocer lo que soy, ¿y después? se termina la fiesta de los estudiantes, ¿y, dónde quedo la integración? No hay necesidad de mostrarle a los medios de que vos estas integrado porque también se juega mucho con eso, promocionar que porque sos discapacitado vas a tener ciertos privilegios que los que ven no tienen y no es así”. “Lo que yo siempre digo es que el ciego es ciego, tiene sus limitaciones pero otra cosa es creer que porque uno tiene limitaciones tenés que tener consideraciones y no es así, hay gente que siendo ciega se abusa, me han querido usar para un diario digital para que la gente lea mis artículos porque soy no vidente y la gente tiene que leer porque lo que escribo es importante no porque soy ciego”, dice enfáticamente. Finalizando la entrevista, Marcos cuenta que “me ha tocado en el colectivo que me dejen el asiento de al lado libre como si uno tuviera lepra, me ha pasado muchas veces, le he dicho ‘tengo el asiento de al lado libre’, soy ciego pero no idiota, destaca. “A mí, me da igual si están o no sentados al lado mío, pero se los hago saber porque no están sentados al lado de un monstruo, están sentados al lado de un ser humano, tiene la no videncia pero nada más”.

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