Salud

1 de Noviembre de 2018 - Nota vista 1434 veces

Detectar a tiempo, actuar temprano

Por Sabrina Callau - Lic. en sordos y Fonoaudióloga - MP 269

En Argentina contamos con un Programa Nacional de Detección Temprana y Atención de la Hipoacusia, el cual se enmarca dentro de la ley nacional 25415 Ley 25.415, sancionada el 4 de abril de 2001, la resolución 1209/10-MS – y en nuestra provincia de Entre Ríos mediante la Ley N° 9524/2003.


La cual indica que: 

ARTICULO 1 - Todo niño recién nacido tiene derecho a que se estudie tempranamente su capacidad auditiva y se le brinde tratamiento en forma oportuna si lo necesitare.

ARTICULO 2 - Será la realización de los estudios que establezcan las normas emanadas por autoridad de aplicación conforme al avance de la ciencia y la tecnología para la Obligatoria detección temprana de la hipoacusia, a todo recién nacido, antes del tercer mes de vida.

ARTICULO 3 - Las obras sociales y asociaciones de obras sociales regidas por leyes nacionales y las entidades de medicina prepaga deberán brindar obligatoriamente las prestaciones establecidas en esta ley, las que quedan incorporadas de pleno derecho al Programa Médico Obligatorio dispuesto por Resolución 939/2000 del Ministerio de Salud, incluyendo la provisión de audífonos y prótesis auditivas así como la rehabilitación fonoaudiológica. Asi como es obligatorio que a todo bebe se le practiquen los exámenes para detectar hipotiroidismo y fenilcetonuria (F.E.I.), también una posible hipoacusia o sordera congénita debe ser estudiada, considerando que ésta última es una patología diez y cien veces, respectivamente, más frecuente que las dos primeras

¿PORQUE ES IMPORTANTE EVALUAR

LA AUDICION DEL BEBÉ?

La sordera o hipoacusia es una alteración sin síntomas visibles, donde nadie sospecha su existencia y la cual incide de forma directa en el pobre desarrollo o ausencia de la adquisición del lenguaje oral, lo cual va a traer aparejado dificultades en el desarrollo emocional, escolar y social del niño. Existen periodos críticos de neuroplasticidad auditiva, los cuales van a marcar las posibilidades de rehabilitación de dicho niño. Cuanto mas tarde se detecte y se actue, mas limitados serán sus aprendizajes y avances.

Es difícil darse cuenta de la existencia de una sordera leve o moderada mediante la simple observación. Muchas veces se hace evidente después de los 2 años de vida, momento en que en que ya existe un retraso en el lenguaje y el desarrollo en general. Las estadísticas muestran que la edad promedio de detección de la hipoacusia es a los 4 años: Y ESO ES MUY TARDE !!!!!!

¿Cual es el objetivo del programa de detección y atención temprana de la hipoacusia?

DETECTAR

Poder saber antes del primer mes de vida si el bebé está escuchando o no mediante la pezquiza auditiva.

IDENTIFICAR

Diagnosticar e identificar su hipoacusia, tipo, grado, perfil de la perdida antes de los 3 meses de vida.

EQUIPAR

Antes de los 6 meses equiparlo mediante audífonos e iniciar tratamiento de estimulación auditiva y evaluación pre-implante coclear para de esta manera saber si es un factible candidato y poder recibir el dispositivo al año de edad cronológica, para que su desarrollo auditivo y del lenguaje se vayan dando lo más posible dentro de los parámetros normales.

¿Qué estudios se realizan

para evaluar la audición en un bebé?

Se utilizan estudios rapidos, objetivos, no invasivos, indoloros, los cuales poseen una alta sensibilidad y especificidad en lo que evalúan.

Primeramente se evalua mediante OTOEMISIONES ACUSTICAS, el cual no mide el nivel preciso de audición del niño sino que evalua si la coclea responde dentro de paramentros normales o no. Se realiza colocando una pequeña zonda en el oído del bebé, el equipo emite unos sonidos específicos en frecuencia y al llegar a la coclea, esta responde con un un eco, el cual vuelve hacia el equipo y se valora. Como resultado podemos obtener que PASA la prueba si ese eco vuelve y es reproducible dentro de parámetros normales de funcionamiento, o NO PASA al no regresar y no ser reproducible teniendo que pasar a una segunda instancia de evaluación dentro de los 15 días posteriores mediante el mismo método.

Si un niño presenta antecedentes de alto riesgo auditivo o NO PASA dos Otoemisiones Acusticas, se realiza el POTENCIAL EVOCADO AUDITIVO DE TRANCO ENCEFALICO, el cual se realiza colocando electrodos descartables en la frente y detrás de las orejas del bebé y se envían estímulos auditivos repetitivos, el equipo recoge la actividad eléctrica que se desencadena frente a dichos estímulos y permite averiguar el funcionamiento del sistema auditivo y saber si hay o no algún tipo de alteración auditiva.

¿Cuáles son los antecedentes de alto riesgo auditivo?

Historia familiar de hipoacusia.

Infección intrauterina por Citomegalovirus, Rubéola, Sífilis, Herpes, o Toxoplasmosis, o HIV.

Anomalías craneofaciales.

Peso al nacer inferior a 1500 g.

Hiperbilirrubinemia con indicación de exanguinotransfusión.

Medicaciones ototóxicas.

Meningitis bacterianas.

Puntuación de Apgar de 0 a 4 al minuto, o bien de 0 a 6 a los 5 minutos.

Ventilación mecánica por 5 ó más días.

Signos asociados a síndromes con hipoacusia.

En estos casos por fuera de PASAR el primer screening auditivo se implementa un cronograma de seguimiento ya que estos antecedentes también pueden pueden dar hipoacusias de aparición tardía.

La evaluación auditiva se complementar con pruebas subjetivas que van a depender de la edad cronológica del niño, su grado de comprensión y colaboración frente a la actividad propuesta que puede ser atención al nombre, el test de ling, audiometría por refuerzo visual o por juego, impedanciometría.

SIGNOS DE ALERTA AUDITIVA

A TENER EN CUENTA EN NIÑOS

Si como padre o familiar vez que aparece algunos de estos indicadores que te llaman la atención no dejes de consultar con tu pediatra y medico otorrinolaringólogo de confianza. Detectar a tiempo e intervenir tempranamente es de suma importancia para un buen desarrollo del niño.

De 0 a 3 meses:

El niño ante un sonido no reacciona con respuestas reflejas: parpadeo, quietud, despertarse si esta dormido...

No se asusta cuando oye ruidos fuertes, como puede ser una palmada a uno o dos metros de distancia.

Emite sonidos monocordes sin tonalidad ni expresividad.

Llora y duerme mucho.

No se calma al oír la voz de su madre.

Entre los 3 y 6 meses:

No voltea los ojos o la cabeza para buscar de dónde provienen los sonidos.

Se mantiene indiferente a los ruidos familiares, inclusive la voz de la madre.

No distingue entre una voz complaciente o enfadada.

No se entretiene con juguetes que hacen ruido. Si por ejemplo, se le deja al alcance un sonajero no lo hace sonar.

No emite sonidos guturales para llamar la atención.

Su llanto es agudo y ocasional.

Entre los 6 y 9 meses:

No emite sílabas (pa, ma, ta...).

Cuando quiere llamar la atención, no realiza vocalizaciones, sino golpea objetos cuya vibración al caer asocia con su presencia.

Cuando se le llama por su nombre, no muestra atención.

No juega con sus propios sonidos, ni con sus vocalizaciones, repitiéndolas e imitando las de los demás.

Es inquieto y desobediente.

No muestra preferencia por los juguetes sonoros o musicales ante los que no poseen esta característica.

No dice “adiós” con la mano cuando se le dice esta palabra.

Ya se orienta a sonidos familiares, pero estos tienen que ser necesariamente demasiado fuertes.

Entre los 9 y 12 meses:

No obedece órdenes verbales.

No reconoce cuando le nombran a “papá” y “mamá”.

Usa señales y gestos para hacerse entender.

No entiende una negación o no responde a “dame...” si no se le hace el gesto indicativo con la mano.

No entiende cuando se le llama por su nombre.

No comprende palabras familiares.

Entre los 12 y 18 meses:

No responde de forma distinta a sonidos diferentes.

No dice palabras básicas como “papá” y “mamá” con contenido semántico.

Aunque emite sonidos, no se entretiene emitiéndolos ni escuchando sus propias emisiones.

No se le entienden las palabras que dice.

Usa gestos y señas para hacerse entender.

Aún cuando se le llama por su nombre, sigue sin responder.

No nombra algunos objetos familiares y cuando otra persona los nombra él no los señala.

Entre 18 y 24 meses:

No presta atención a los cuentos.

Sigue sin comprender órdenes verbales sencillas, si estas no van acompañadas de gestos indicativos.

No conoce su nombre.

No elabora frases de dos palabras.

No identifica las partes del cuerpo.

Entre los 2 y 3 años:

Aun no se le entienden las palabras que dice.

No ha aumentado su vocabulario.

No repite frases, ni es capaz de elaborarlas con ni siquiera dos palabras.

No contesta a preguntas sencillas.

Entre los 3 y 4 años:

No se le entiende claramente lo que dice.

No sabe contar lo que le pasa, ni aún es capaz de mantener una conversación sencilla con otra persona.

No obedece dos órdenes secuenciadas.

No es capaz de cantar o tararear.

Su aprendizaje escolar se ve retrasado con respecto a sus compañeros

Entre los 4 y 5 años:

No conversa con otros niños.

No manifiesta un lenguaje maduro (su lenguaje sólo lo entiende su círculo cercano) y ni lo emplea

eficazmente.

Entre los 5 y 6 años:

Su nivel de lenguaje está muy por debajo del nivel de sus compañeros.

Se distrae con facilidad, debido a las dificultades de atención que presenta.

No responde en ambientes ruidosos.

Presentan grandes dificultades en el aprendizaje lecto-escritor.

Otros síntomas son:

Pregunta mucho “¿qué?”

Necesita que le repitan una orden más de dos veces.

Tiende a fijarse en los labios durante las conversaciones, siempre intenta estar de frente a la persona que le habla.

A veces parece que entiende y otras no, cuando le llamas a veces responde y otras veces no.

No gira la cabeza orientando el oído en la dirección de donde proviene el sonido, presentan dificultades para ubicar la fuente de donde este procede.

Presenta múltiples fallas en su pronunciación, siendo característico en estos niños sus dificultades fonéticas, confundiendo sonidos parecidos (por ejemplo: Paco y taco, Sara y Lara…).

Muestra dificultades en la expresión oral referente a la estructuración de su lenguaje: omite verbos, artículos, etc.

A la hora de comunicarse con los demás presenta limitaciones.

No presta atención a todo lo que está fuera de su campo visual.

Presenta dificultad para seguir las explicaciones en clase. Cuando el maestro da instrucciones para la realización de tareas, tiende a mirar a su alrededor para ver que hacen sus compañeros.

Durante la realización de dictados en la escuela, realiza omisiones, sustituciones, agrega palabras… e incluso suele atrasarse y perderse, lo mismo sucede en las lecturas colectivas.

Se distrae con facilidad.

Su rendimiento escolar en bajo.

Cuando trabaja en silencio tiende hacer ruidos con su propio cuerpo.

No controla la intensidad de su voz, en ocasiones esta es demasiado fuerte y en otras ocasiones demasiado débil.

Tiene dificultades para identificar, reproducir y discriminar patrones rítmicos relacionados con la educación musical.


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