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Suple Inclusivo - 18 de Octubre de 2018 - Nota vista 991 veces

¿Qué pasa en la familia ante la llegada de un niño sordo o hipoacúsico?

Los sentimientos de los padres tras el diagnóstico son de un gran impacto psicológico y emocional, es inicialmente algo desconocido para la mayoría de ellos.

“Su niño es sordo” y con estas palabras precisas se activa toda una gama de sentimientos en los padres. 

Es primordial proveer apoyo, ya que al conocerse el diagnóstico de la sordera los padres requieren información respecto de ella (explicar el diagnóstico, conocer sus implicaciones, etc.), aprender medios alternativos de comunicación (lengua de signos, lectura labial, apoyo visual, etc.), conocer pautas para adaptar el entorno familiar a la nueva situación (señales lumínicas, contacto visual, etc.) e información sobre las ayudas que requiere el niño. También es muy útil aquella información que permita a la familia proyectar el futuro del niño, tomando en cuenta las dificultades previsibles y buscando soluciones alternativas.

La nueva situación que afronta la familia cambia por completo la dinámica familiar, aquí se inicia con un proceso social en donde el principal actor es el nuevo ser con algún tipo de discapacidad, en la mayoría de casos a pesar de tener ya un primer diagnóstico, los padres efectúan un extenuado camino por varios especialistas con la esperanza de tener un diagnóstico diferente al que ya se les ha dado, siendo este proceso parte de la etapa de la negación. Al tener una segunda opinión sobre el estado de su hijo/a, los padres de manera consciente o inconsciente inician el período de aceptación.

Cuando la familia comienza a reorganizar su vida los sentimientos negativos se combinan con otros positivos: ternura, amor y orgullo, esfuerzos para sacarlo adelante y alegría ante los logros obtenidos.

Es importante dar herramientas a los padres para que no lo coloquen en el rol de “discapacitado” y lo vean como una persona que tiene otra forma de comunicarse.

La educación de un niño sordo, como la de todos los niños, comienza al nacer, y puede ser llevada a cabo si los papás le dedican tiempo y buscan la forma de entenderlo y ser entendidos, utilizando cualquier modo efectivo de comunicación con él: palabras, gestos, dibujos, etc.

Ahora bien, en la sordera en la edad adulta, la persona puede sentirse aislada de su entorno, apática por no poder intervenir en las reuniones familiares e, incluso, depresiva.

Las personas sordas pueden tener dificultades para desarrollar una buena competencia social, que pueden incluir, entre otros: dificultades para controlar sus impulsos, para desarrollar un adecuado concepto y autoestima, incapacidad para reconocer y expresar emociones y sentimientos, para desarrollar empatía, para evaluar afectos o emociones que resultan de ciertos actos, e incluso, para establecer procesos de atribución de causa entre ciertos acontecimientos.

Tener problemas de audición es una batalla que afecta principalmente de manera individual, en muchas ocasiones, las personas con pérdida de audición suelen olvidar que su situación puede derivar en complicadas y distantes relaciones con sus familiares y amigos.

Es fundamental comprender que el diagnóstico puede ocasionar cambios en las relaciones familiares o por el contrario favoreciendo la cohesión como vía de apoyo para afrontar las dificultades planteadas. La actitud que asuma la familia influye en gran medida, le va a permitir regular sus reacciones y su comportamiento, mejorar la comunicación espontanea ya que no va a ser interferida por la insatisfacción y la angustia, así como también aumentar la cantidad y tiempo de las interacciones.

La persona Sorda tiene un sistema de creencias tan válido como cualquier otra persona. Sabemos que quienes se relacionan con ella, requieren de un esfuerzo mayor para llegar a la comprensión de las emociones, pensamientos y conductas del Sordo, y es en este sentido donde el trabajo psicoterapéutico es un gran aporte pues, de acuerdo a nuestra experiencia, éste permite navegar en las emociones que reflejan los entrampes que se suscitan en las familias con miembros Sordos y que, generalmente, son atribuidos a la sordera misma.

“A pesar de enterarnos de tener una hipoacusia o un familiar con ella , hoy gracias a los avances tecnológicos y científicos estos pacientes tienen respuesta a su sordera ya sea para tratarlos o recibir un correcto asesoramiento de las posibilidades terapéuticas y o el tan válido consejo profesional.

Teniendo una correcta evaluación por un médico especialista ORL y un equipo de profesionales idóneo en el área para casos más severos y profundos. Todo esto mediante tratamientos medicamentosos, quirúrgico o protésico adecuado.

Así la persona con esta afección puede mejorar notablemente su calidad de vida. En el próximo suplemento podrá encontrar información sobre el abordaje protésico mediante audífonos, implante coclear o dispositivos osteointegrados en general según cada tipo de sordera.

Destacamos la importancia del diagnóstico temprano y el tratamiento a tiempo de nuestros pacientes hipoacúsicos”.

Dr. Segundo Miguel Gilabert  
Médico otorrinolaringólogo - Director Equipo de Implantes Cocleares del Río Uruguay (EdICRU) 
Sabrina Callau - Lic. en sordos y Fonoaudióloga - MP 269 
Lic. Norma Zermatten - Fonoaudióloga - M.P. 189 
Solís Andrea - Lic. en Fonoaudiología - MP 240 
Forissi María Eugenia – Psicóloga - MP 1442 


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