Ciencia

13 de Septiembre de 2018 - Nota vista 1701 veces

En la física cuántica... ¿fue antes el huevo o la gallina?

Investigadores demuestran que en el mundo de lo pequeño causa y efecto no van siempre uno detrás del otro.

¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? Esta paradoja que muestra lo difícil que es determinar la causa y el efecto se remonta a la antigua Grecia, pero tiene su propia lectura en la física cuántica. Un equipo de físicos de la Universidad de Queensland (Australia) y el Instituto Néel en Grenoble (Francia) ha demostrado que, en el mundo de lo pequeño, tanto el huevo como la gallina son los primeros. La conclusión puede ser extravagante, pero entre las partículas nada es lo que parece y las cosas tienen su propia lógica.

Según Jacqui Romero, del Centro de Excelencia de ARC para Sistemas de Ingeniería Cuántica, en la física cuántica, causa y efecto no siempre es tan sencillo como un evento que causa otro.

«La rareza de la mecánica cuántica significa que los eventos pueden suceder sin un orden establecido», explica.

«Tome el ejemplo de su viaje diario al trabajo, donde viaja en parte en autobús y otra parte en tren. Normalmente, tomarías el autobús y luego el tren, o al revés.

Pero en nuestro experimento, ambos eventos pueden ocurrir primero», añade la investigadora. Esto se llama «orden causal indefinido» y, probablemente para nuestro beneficio, no es algo que podamos observar en nuestra vida cotidiana.

Para observar este efecto en el laboratorio, los investigadores usaron una configuración llamada interruptor cuántico fotónico, descrito en la revista Physical Reviews Letters.

Con este dispositivo, el orden de los eventos (transformaciones en la forma de la luz) depende de la polarización.

«Al medir la polarización de los fotones a la salida del interruptor cuántico, pudimos mostrar que el orden de las transformaciones en la forma de la luz no estaba establecido», afirma Fabio Costa, de la Universidad de Queensland.

Según explican los investigadores en un comunicado, esta es solo una primera prueba del principio, pero a una escala mayor, el orden causal indefinido puede tener aplicaciones prácticas reales, como «hacer computadoras más eficientes o mejorar la comunicación».

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