Ecología

28 de Agosto de 2018 - Nota vista 1326 veces

Misiones: cámaras trampas para relevar la fauna

Con el objetivo de conocer la presencia y movimiento de animales silvestre en el Área Protegida Nacional y alrededores e identificar las principales zonas por donde se desplazan, se está llevando a cabo un Proyecto de monitoreo de fauna con cámaras trampa en el Parque Nacional Iguazú.

En los últimos meses, gracias a las cámaras que se encuentran distribuidas por diversas zonas del Parque, se obtuvieron registros de una gran cantidad de especies de valor para el Área Protegida.

Se destacan mamíferos como tapires, corzuelas, pecaríes labiados, ocelotes, pumas y yaguaretés, entre otros; además de diversas especies de aves.

La presencia de grandes felinos en sectores restringidos al público representan un indicador de la buena salud del ambiente y del buen trabajo que se realiza en la conservación del área.

Se espera que la información obtenida de este trabajo, llevado a cabo por el Guardaparque Ricardo Melzew y la Lic. Natalia Casado, del Departamento de Conservación, sea de relevancia para la preservación de la selva y su biodiversidad.

En este caso observamos un Tapir, Anta o Mboreví. El Tapirus terrestris fue declarado monumento natural de la provincia de Misiones mediante la ley N° 2589 sancionada el 11 de noviembre de 1988.

El mamífero silvestre más grande y robusto de la región.

Coloración pardo a grisácea y pelaje corto.

Una especie de crin se extiende por detrás de su cabeza. Rostro prolongado en una trompa carnosa flexible, curva y móvil, útil para el ramoneo, formada por la unión del labio superior con la nariz, no superando los 17 cm, cubierta de vibrisas sensoriales.

Miembros cortos en relación al cuerpo.

Los anteriores con 4 dedos y los posteriores con tres; las patas están adaptadas para desplazarse sobre terrenos blandos.

Piel gruesa con pliegues carnosos.

 Un par de mamas.

Los jóvenes con líneas y manchas claras hasta los ocho meses. Cabeza y cuerpo, 2000; cola, 100; oreja, 140; altura, 770-1100; peso, 260 kg.

La alimentación del Tapir, se basa en una dieta herbívora en la cual las hojas, brotes, ramas, hierbas, flores, frutas y en general las plantas, son parte de su día a día.

Después de las horas de sol, sale por las noches para conseguir su alimento en las zonas arbóreas y su apetito no rechaza ni las plantas acuáticas.

Su peculiar nariz le sirve para explorar el suelo sin tener que mover la cabeza.


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