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16 de Abril de 2018 - Nota vista 432 veces

Diego Laureano Schattenhöfer, el chef ejecutivo chajariense que busca “emocionar” a los españoles

¿Qué quieres ser cuando seas grande? Una recurrente pregunta que reciben los niños, quienes muchas veces desde la inocencia responden aludiendo a su personaje favorito o al oficio o profesión de sus papas y la idea va tomando otras formas a medida que van creciendo.

Diego Laureano Schattenhöfer tal vez jugó a ser cocinero, pero no planeó convertirse en chef ejecutivo. Seguramente, crecer en los rincones de la cantina del club de sus amores, Vélez Sársfield, tuvo incidencia en su carrera.

Desde Santa Cruz de Tenerife (Islas Canarias), partiendo hacia Barcelona, cuenta sus vivencias, este destacado referente del arte culinario en España, país al que llegó 16 años atrás.

“La gastronomía sigue siendo un oficio. En nuestra época no se solía estudiar”, dijo, explicando que se perfilaba hacia “el servicio de atender”, más que por la cocina.

“Estoy saliendo a Barcelona para hacer un ‘stage’, práctica de cocina con un gran equipo de trabajo”, contó el joven chajariense, quien luego de incursionar en sus primeros años como cocinero en Argentina, partió hacia España.

Trabaja para una conocida cadena de hoteles que proyecta “montar una ‘super cocina’, una ‘bomba’, el próximo 1 de julio, por eso empezamos a movernos en el norte de España y sur de Francia”, refirió.

Chef ejecutivo

“Tengo libertad de poder ir a aprender y adquirir experiencia. El chef ejecutivo se dedica a la formación de equipo, soy operativo, me gusta liderar el grupo desde la parte interna”, indicó sobre la modalidad de trabajo en su equipo, que también incluye preparador físico, psicólogo y otros profesionales.

Diego se dedica a la “gastronomía de innovación, de investigación culinaria. Lo que se busca es ‘emocionar’ cuando comes”, afirmó y si bien reconoce que ser argentino da cierta “chapa” al momento de considerar las carnes como uno de los fuertes, su inclinación pasa por otro lado, el del descubrimiento, la creatividad y la innovación.

“Se extraña la familia, los amigos, los asados, los días del padre y al club Vélez Sársfield que me ha marcado”, respondió al momento de hablar de su terruño y su gente.

Diego no descansa en el aprendizaje, ni siquiera en los 30 días de vacaciones que tiene al año, los que aprovecha para capacitarse y crecer en lo que se transformó en su filosofía de vida.

Reconocimiento

En el año 2010, el cocinero del hotel Villa Cortés y los investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), agrupados bajo la definición de “Astrochefs”, recibieron el premio a la innovación tecnológica que entrega anualmente la cumbre gastronómica Madrid Fusión, por sus tapas voladoras.

Se trata de un mecanismo de imanes que forman un campo magnético que sostiene los platos literalmente en el aire y que fue ideado por el grupo durante un proceso creativo, que demandó más de dos años.

A eso, hay que sumarle las recientes críticas de la prensa mundial sobre la presentación de los huevos en el desayuno, otra destacada incursión del chef oriundo de Chajarí.

Lejos del huevo frito, huevo duro o “revuelto”, está la innovación del jefe de cocina, con doce formas de hacer huevos, donde la cocción, sabor y estética juegan armónicamente, sin perder las propiedades y consistencia del producto.

Cuando mantuvo contacto con esta cronista, Diego terminaba su jornada en España (a las 22 horas aproximadamente) un largo día que había comenzado a las 6:30 de la mañana y que transcurrió en el hotel para el que trabaja.

Allí, donde eterniza su pasión en el vínculo con la cocina.

(CHAJARI AL DIA)

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