Salud

7 de Marzo de 2018 - Nota vista 1018 veces

No, las dietas no contrarrestan el negativo efecto de la sal

Seguir una dieta baja en sal es la clave, incluso si la dieta es sana y equilibrada asegura un estudio que se publica en «Hypertension.»

Una dieta saludable parece no compensar los efectos de un alto consumo de sal sobre la presión arterial, sugiere un estudio que se publica en «Hypertension» que ha analizado las dietas de más de 4.000 personas. Los resultados muestran que las personas que consumen mayores cantidades de sal tienen una presión arterial más alta, sin importar lo saludable que sea la dieta general de una persona.

Los investigadores revisaron los datos de ingesta de sodio (sal) y la de 80 nutrientes, como proteínas, grasas, vitaminas, minerales y aminoácidos, que pueden estar relacionados con la presión arterial en 4.680 mujeres y hombres (edades 40-59) en Japón, China, el Reino Unido y EE.UU. que participan en el estudio INTERMAP. Los datos incluyeron niveles de sodio y potasio en orina. Los investigadores concluyeron que otros nutrientes de la dieta pueden no reducir los efectos perjudiciales del sodio. El sodio es el principal componente de la sal, mientras que el potasio, que se encuentra en las verduras de hoja verde, se ha relacionado con una presión arterial más baja.

Los investigadores del Imperial College de Londres (Reino Unido) y la Northwestern University (EE.UU.) aconsejan a las personas a controlar su consumo de sal y recomiendan asimismo a los fabricantes de alimentos que reduzcan el contenido de sal en sus productos.

Es bien sabido que abusar de la sal en las comidas aumenta y mucho, el riesgo de padecer hipertensión arterial, esto es, la enfermedad definida por unas cifras de presión sanguínea superiores a 140/90 mmHg y que, según alerta la Organización Mundial de la Salud (OMS), constituye la primera causa de mortalidad global. La razón se explica porque, con objeto de diluir el exceso de sodio que se acumula en el torrente sanguíneo, el organismo se ve forzado a retener más agua en la sangre, lo que provoca que el corazón y los vasos sanguíneos tengan que esforzarse más para bombear este líquido adicional. El resultado es que los vasos se endurecen y la presión sanguínea se dispara. Entonces, ¿qué se puede hacer? Pues simple y llanamente, limitar la cantidad de sal en las comidas.

Debido a que una gran cantidad de sal de nuestra dieta proviene de alimentos procesados instamos a los fabricantes de alimentos a tomar medidas para reducir la sal en sus productos.

Hasta ahora se pensaba que las vitaminas y los minerales de frutas y verduras podrían afectar de alguna manera los vasos sanguíneos, lo que les permitiría disminuir la presión arterial. Los expertos creían que comer grandes cantidades de frutas y verduras podría ayudar a contrarrestar el efecto de la sal en la presión arterial. Sin embargo, aunque estos alimentos tienden a disminuir la presión arterial, la nueva investigación sugiere que no contrarrestan la influencia negativa del consumo de sal.

Media cucharadita

El estudio encontró que la ingesta media de sal en todo el estudio fue de 10.7 g por día: 13,4 g, 11,7 g, 9,6 g y 8,5 g en China, Japón, EE.UU. y Reino Unido, respectivamente. El aumento de la ingesta de sal por encima de esta cantidad media se relacionaba con un incremento en la presión arterial. Por ejemplo, consumir 7 gramos adicionales de sal (1,2 cucharaditas) por encima de la ingesta media se asociaba con un aumento en la presión arterial sistólica de 3,7 mmHg.

La presión arterial se mide en dos variables: la primera, presión sistólica, mide la fuerza con que el corazón bombea sangre alrededor del cuerpo, y la segunda, presión diastólica, es la resistencia al flujo sanguíneo en las arterias. En una situación ideal, la presión arterial debe estar entre 90/60 y 120/80 mmHg. Se sabe que reducir la presión arterial en una pequeña cantidad puede reducir el riesgo de afecciones como el accidente cerebrovascular.

Nuestro estudio muestra que no hay ‘trampas’ cuando se trata de reducir la presión arterial.

La investigación muestra la importancia de reducir la ingesta de sal. «Estamos ante una epidemia mundial de alta ingesta de sal y presión arterial alta –señalan los investigadores-.

Nuestro estudio muestra que no hay ‘trampas’ cuando se trata de reducir la presión arterial. Seguir una dieta baja en sal es la clave, incluso si su dieta es sana y equilibrada».

Además, advierten a los fabricantes de comida procesada: «Debido a que una gran cantidad de sal de nuestra dieta proviene de alimentos procesados instamos a los fabricantes de alimentos a tomar medidas para reducir la sal en sus productos».

El equipo reconoce que debido a que la información se recopiló durante cuatro días, proporciona información de una instantánea en el tiempo. Ahora esperan centrarse en estudios a más largo plazo, con un mayor número de personas.