Interés General

La otra cara de ser policía - 7 de Marzo de 2018 - Nota vista 413 veces

Entrevista a Guillermo Ocampo

Se celebró el día de la Policía de Entre Ríos. Esta vez, intentamos conocer el otro lado de la moneda, ¿qué hay detrás del uniforme? Las historias y detalles que nadie ve. Surge una linda charla con el Jefe de la División de Investigaciones de la Policía de Entre Ríos y nos retrotrae a viejas vivencias de las que no se ven en el uniforme.

Guillermo Ocampo, nos revela que vino de una familia humilde, nos cuenta sobre su lucha para llegar a ser un hombre de bien. “Fui a una escuela hogar, porque ahí te daban de comer”, oriundo de Paraná, se esforzó para salir adelante. “Le agradezco sobre todo a mi madre, que es a la que yo más escuchaba”, dice Guillermo, sin olvidarse de mencionar a toda la familia.

Haciendo el gran esfuerzo de no “caer” o ser arrastrado por el entorno donde creció, entró a la escuela de oficiales, donde estudió hasta recibirse de Técnico en Seguridad Pública, “después de la carrera empezás a aprender de la misma práctica, cosas que nadie te enseña”. Agrega: “Hoy día la policía estudia mucho más que antes, al contrario del imaginario de la gente, puesto que son 4 años y el título es de Licenciado. Estando en la escuela, me hice amigo de Espinosa, luego de estar tanto tiempo internados allí, conozco a su familia y su madre había sido una maestra mía, fue un lino momento”, comenta Guillermo recordando lindos tiempos. Hoy, reflexiona, “ella se asombró, claro ellos eran de otro nivel (viste como era antes) y haber llegado hasta ahí era realmente un logro, yo era humilde, pero seguí estudiando.

“Soy el hermano mayor y por suerte todos los demás estudiaron, tengo hermanos policías, una psicóloga y otro que trabaja en el hospital, creo que aprendimos desde chicos el respeto, el hacer las cosas bien”. Poco a poco se extiende la charla con Guillermo casi por dos horas, al salir de allí supimos lo que no siempre está a la vista, que sus historias pueden ser duras, que muchos lucharon para realizarse como profesionales. Y que detrás del uniforme hay mucho más de lo que todos vemos y en la mayoría de las ocasiones juzgamos casi por inercia.

“Hay que recordar que la familia entrega a su hijo al servicio público, mucho se nos critica por todo lo malo, pocos saben lo que vivimos en lo cotidiano”, dice Ocampo.

El prejuicio social para con la fuerza de seguridad es muy grande, pero sabemos que hay gente, jóvenes y hombres con valores, los que se dedican a hacer su trabajo condicionados por un mundo en constantes cambios y con problemáticas sociales cada día más complejas.

“Un día, hace varios años vino una viejita y me agradeció, porque le sacamos el auto que tenía abandonado delante de la casa”, continúa “y en realidad lo sacó tránsito, ella vino hasta acá, me contó la historia, estaba re afligida. Yo solo llamé a tránsito y luego controlar que se solucione. Y la abuelita volvió a darme las gracias, esas son las recompensas. Solo nuestro deber, como fuerza y persona, apoyar a alguien que se te sienta en frente y te pide que lo ayudes”.

                                                                                                                                                                              Por este motivo queremos saludarlos por su día y darles nuestro apoyo como comunidad para que sigan adelante en su servicio social, a pesar de todas las adversidades y brindar fuerzas para que nunca miren para el costado cuando alguien necesite.