Opinión

6 de Marzo de 2018 - Nota vista 1173 veces

El atractivo está en ser muy inteligente, pero no superdotado

El cociente intelectual ideal para una pareja se sitúa en 120, mientras que más alto deja de resultar atractivo para la mayoría de las personas.

Muy inteligente, pero no superdotado. Existe una fina línea entre lo que resulta muy atractivo en una pareja y lo que repele una conexión sexual o sentimental, al menos para la mayoría de la población. Esa fina línea ahora se puede cuantificar: un cociente intelectual de 120 sería el nivel más atractivo —y que supone tener una inteligencia superior al 90% de la población—, mientras que aquellos que superan un CI de 135 —y son oficialmente superdotados— pierden ese atractivo.

Son datos de una reciente investigación de la Universidad de Australia Occidental, titulado «Some people are attracted sexually to intelligence: A psychometric evaluation of sapiosexuality». Los investigadores realizaron un experimento con 400 universitarios para saber hasta qué punto la «sapiosexualidad» se encuentra en la población o tan solo era una palabra puesta de moda.

Y sí, la inteligencia fue el segundo rasgo de la personalidad más deseable, solo por detrás de la amabilidad y la comprensión. Atrás quedaban el tener una personalidad estimulante o ser de trato fácil. Sin embargo, a la hora de medir el grado de inteligencia deseable no todo valía. Para la mayoría de los encuestados, si bien a mayor inteligencia hubo una mayor atracción, la tendencia no solo se frenaba sino que caía a partir del percentil 90.

Los autores sugieren que esta diferencia de criterio podría explicarse por prejuicios hacia las habilidades sociales de las personas superdotadas o a la intimidación que podría suponer tener una pareja muy superior intelectualmente.

                                                                                                                                                                       Sapiosexuales, entre el 1 y el 8%

No obstante, los investigadores descubrieron que «para algunas personas, la percepción de altos niveles de inteligencia en otra persona es tan importante que puede inducir la excitación sexual más que cualquier otro atributo». Estos sí serían los sapiosexuales y, según sus estimaciones, serían entre un 1 y un 8% de los jóvenes. Para ellos, la inteligencia es un atributo excitante por sí mismo, más allá de los posibles beneficios que pudieran venir asociados a ella. Su respuesta era «sí» a preguntas como «escuchar a alguien que habla de manera muy inteligente me excita sexualmente.»