Salud

5 de Marzo de 2018 - Nota vista 1322 veces

Test de orina para saber cuánto hemos envejecido en realidad

La edad biológica es mucho más útil que la cronológica para conocer el riesgo que tiene una persona de desarrollar enfermedades asociadas a la edad e, incluso, de fallecer.

El envejecimiento es un proceso natural que al día de hoy, si bien se puede ‘maquillar’ con mayor o menor éxito, no se puede detener. Menos aún revertir. Y es que según pasan los años, nuestras células envejecen sin que podamos remediarlo. O más exactamente, se ‘oxidan’, con lo que el organismo va perdiendo progresivamente sus facultades y aumenta nuestro riesgo de desarrollar enfermedades. Tal es así que la edad que pone en nuestro carnet de identidad, esto es, nuestra edad cronológica, no sea tan indicativa de nuestro estado de salud como nuestra edad ‘interior’ o biológica. Pero, ¿hay alguna manera de saber cuál es la edad biológica real? Un aspecto importante dado que podría ayudar a establecer el riesgo que tiene una persona de desarrollar enfermedades asociadas a la edad e, incluso, de fallecer. Pues según un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Sichuán en Chengdú (China), la respuesta es sí. Y para ello, tan solo hay que analizar una simple muestra de orina.

Como explica Jian-Ping Cai, co-autor de esta investigación publicada en la revista «Frontiers in Aging Neuroscience», «los subproductos del oxígeno que se forman durante el metabolismo pueden causar un daño oxidativo a las moléculas que se encuentran en las células, caso del ADN y del ARN. Así, con el paso de los años sufrimos un daño oxidativo creciente y aumentan los niveles de marcadores de estrés oxidativo en nuestro organismo».

Cuerpos más y más oxidados

En opinión de algunos investigadores, el envejecimiento natural podría considerarse una ‘patología’. Y es que de manera similar a como ocurre en las enfermedades ‘reales’, el paso de los años también provoca que las células vayan acumulando daños. Sin embargo, este daño celular, que parece venir determinado por los genes, el estilo de vida y la exposición a los factores ambientales, no es igual para todas las personas. Y es que no todo el mundo envejece igual de bien –o igual de mal–. Todos conocemos a alguien que, de nuestra misma edad, parece más joven o más viejo. La razón se explica porque aunque hayamos nacido en el mismo año, la velocidad a la que envejecen nuestros cuerpos es diferente. Entonces, la pregunta que se plantea es: ¿hay alguna forma de saber cuánto han envejecido nuestros cuerpos?

Como indica Wei Gan, director de la investigación, «hallar la manera de medir la edad biológica sería muy útil para predecir el riesgo de padecer una enfermedad asociada a la edad e, incluso, de morir. Y también necesitamos ser capaces de medir esta edad biológica para saber si los tratamientos para frenar el envejecimiento, tratamientos que esperamos se encuentren disponibles en un futuro, son efectivos».

La edad biológica podría ayudar a establecer el riesgo que tiene una persona de desarrollar enfermedades asociadas a la edad o de morir

En este contexto y según defienden muchos investigadores, el envejecimiento sería una consecuencia de la acumulación en las células de radicales libres, esto es, de productos derivados del metabolismo del oxígeno. No en vano, estos radicales libres o ‘especies reactivas del oxígeno’ causan un daño en las estructuras celulares que, a la larga, provoca que las células acaben muriendo. El resultado final es que el organismo, incapaz de reponer las células dañadas y muertas, envejece. Por tanto, una posibilidad para medir la edad biológica sería cuantificar los niveles acumulados de algún marcador de este ‘estrés oxidativo’. Por ejemplo, de la ‘8-oxo-7,8-dihidro-guanosina’ (8-oxo-dG), molécula resultante de la oxidación del ARN y cuyos niveles, según mostró un trabajo previo de los mismos autores, aumentan con el paso de los años en la orina en modelos animales.

En el estudio, los autores utilizaron una técnica denominada ‘cromatografía líquida de alta eficacia’ para medir los niveles de 8-oxoGsn en las muestras de orina de 1.228 ciudadanos chinos con edades comprendidas entre los 2 y los 90 años. Y como destaca Jian-Ping Cai, «encontramos un incremento asociado a la edad en la 8-oxoGsn urinaria de los participantes de 21 o más años».

Es más, los niveles de 8-oxoGsn fueron prácticamente similares entre las mujeres y los varones. Pero solo hasta que las mujeres llegan a la menopausia, momento en el que estos niveles se disparan. Como apuntan los autores, «esto puede deberse al descenso en los niveles de estrógenos durante la menopausia. Y es que es bien sabido que los estrógenos tienen un efecto antioxidante».

Más allá del DNI

En definitiva, el estudio describe una técnica para medir un marcador del estrés oxidativo en la orina y, muy probablemente, para conocer nuestra edad biológica. Y todo ello de forma muy rápida, dado que la prueba es capaz de analizar las muestras de orina de más de una decena de participantes en menos de una hora –lo que posibilita su empleo a gran escala.

Como concluye Jian-Ping Cai, «la 8-oxoGsn urinaria puede reflejar el estado real de nuestros cuerpos mejor que nuestra edad cronológica y puede ayudarnos a predecir el riesgo de enfermedades asociadas a la edad».