Educación

MITAD DE SEMANA - 28 de Febrero de 2018 - Nota vista 1306 veces

Vuelta a clases: retomar la rutina después de las vacaciones

Las vacaciones terminan y muchas cosas cambian en la rutina de los hogares del niño y el adolescente. Los cambios no son sólo de forma sino de estructura. Se prueban los uniformes para volver al colegio, pero también hay que cambiar hábitos propios del tiempo libre.

Es recomendable reorganizar los horarios y hábitos en la semana previa al comienzo de las clases. Y esto aplica para toda la población escolar: desde los más chicos hasta los más grandes. 

Para los niños de jardín y primaria, la variable de cambio y ajuste no será sólo el horario, sino también la vestimenta, ya que pasarán de circular en ojotas y en malla a tener que ponerse guardapolvo o uniforme, medias y calzado cerrado. Para los adolescentes, el cambio es abrupto: de la noche a la mañana, pasan de estar despiertos casi hasta el amanecer, a "amanecer" para ir al colegio.

La escuela exige que el estudiante preste atención durante varias horas al día, lo cual es posible si se cumplen los requisitos necesarios para lograrlo. Uno de los límites que deben establecerse es lo que tiene que ver con el descanso necesario para estar concentrados para el buen desenvolvimiento del aprendizaje durante el día.

El sueño es un proceso que debe llevarse a cabo con las etapas correspondientes. El sueño consta de cuatro o cinco etapas que, si no son cursadas debidamente, el rendimiento diurno no será el mismo. Los estímulos de la casa (TV, música, computadoras) deben ir disminuyendo de modo tal que el proceso comience a desarrollarse normalmente. El no cumplimiento de estas etapas trae aparejado consecuencias dañinas ya que, si se reduce el sueño en forma abrupta, es probable que las personas sufran irritabilidad, ineficiencia intelectual e intensa necesidad de dormir.

El sueño es un impulso biológico primario. Entre otras, las funciones del sueño son reabastecer los procesos corporales y cerebrales. La falta de sueño puede tener un efecto bastante significativo sobre la concentración, la memoria y hasta el estado de ánimo. En general, los niños necesitan por lo menos nueve horas de sueño continuo para estar listos para el aprendizaje. Establecer un horario regular de sueño también hace que sea más fácil para los niños despertarse a tiempo para consumir un desayuno saludable, importante factor en el buen desempeño escolar.

Para ayudar en la transición, se pueden programar actividades: establecer un horario para la cena, para lavarse los dientes, bañarse o leer un cuento. No debemos olvidar que poner límites significa amarlos.

Tenemos que tener en cuenta también que no son sólo los niños quienes crecen, sino que los papás maduran al ritmo del crecimiento de sus hijos. No es lo mismo ser mamá de un niño del jardín que ser mamá de un adolescente que está por tomar el micro al viaje de egresados. La adquisición de una etapa jerárquicamente superior en el niño o adolescente también implica este proceso en sus padres. Cuando esto no se cumple, la familia no está preparada para los cambios que la vida trae y pueden llegar a aparecer diversos problemas. Un repaso por cada etapa:

* Ingreso al jardín

Los más pequeños deben dejar por algunas horas su hogar, sus juguetes y sus rutinas conocidas para enfrentar una situación en la que todo es nuevo para ellos. El papel de los papás es fundamental para lograr una buena adaptación. Se debe tener en cuenta que cada niño tiene sus tiempos, que deben ser respetados. Por ello es recomendable llevarlo al principio sólo por pocas horas y aumentarlas a medida que se familiarice con todo lo nuevo que debe afrontar.

* Ingreso a la primaria

Esta etapa se caracteriza por la necesidad de adaptarse a una nueva vida escolar, es decir, a nuevas formas de aprendizaje que incluyen el juego en menor medida que en el jardín de infantes -que fue una preparación para esta etapa-. El niño no sólo cambia su vestimenta, sino su vínculo con la maestra y con los contenidos educativos. En muchas instituciones el pequeño jardín se transforma en una mayor estructura edilicia y hasta el patio de juegos debe ser compartido con niños mayores. Quienes ingresan a primer grado pasan por un proceso de adaptación a esta situación.

Es recomendable dialogar, dialogar y dialogar hasta el cansancio. Nárrenles sus experiencias, contándoles que alguna vez también fueron nuevos y pudieron sobrellevar la situación en forma airosa.

* Ingreso al secundario

Luego del viaje de egresados en sexto grado (que permite sobrellevar el gran cambio que se viene) llega el inicio de clases de la secundaria. Ahora tienen que adecuarse a otro tipo de educación, caracterizada por mayor cantidad de docentes y de materias o, en la mayoría de los casos, el cambio de colegio. Todo esto, acompañado con grandes cambios en lo personal, tanto a nivel físico como emocional, característicos de la adolescencia. En esta etapa, los adolescentes deberán dejar de ser los niños que fueron para pasar a ser paulatinamente, los adultos que serán. El hecho que los hijos crezcan no implica que abruptamente nos desentendamos de ellos. Todo lo contrario: es el momento en que los padres deben estar más atentos que nunca. La rebeldía propia de los adolescentes puede llevarlos a tomar decisiones equivocadas que sólo con el amor y presencia de los papás pueden ser evitados.

* El cambio de escuela

Los chicos que deben cambiar de escuela por alguna razón, deben adaptarse a las características de una institución, a maestros o profesores y, sobre todo, a nuevos amigos. Pero no debe ser un motivo de preocupación: los niños tienen tanta plasticidad psíquica que, a poco de comenzar las clases, sentirán que asistieron desde siempre a ese colegio.

En definitiva, ponerse en el lugar de los hijos permitirá a los padres acompañarlos con compresión y diálogo para sobrellevar los cambios que la vida trae.

Escrito y confeccionado por el Psicólogo Gastón Fernández Montani y revisado por Equipo de Profesionales de la LINEA 102 "Teléfono del Niño", del Centro de Fortalecimiento Social de la Municipalidad de Concordia.