Opinión

Lejos, pero presente - 21 de Febrero de 2018 - Nota vista 1191 veces

En la esquina invade la soledad, el vacío y un McDonald’s

Las personas emergen como pulgas del mundo subterráneo. Milésima a milésima, se acercan a la esquina tropezando por cansancio. Luego esperan, inconscientemente atentos, la orden de largada, para seguir en carrera unos cien metros más (como mucho) hasta llegar a la siguiente intersección de calles.

Aquella multitud intranquila, no percibe que varios auriculares marca Sony, persisten en aislar a uno de tantos grupos de personas. Tal vez sea porque del otro lado hay un grupo de iPhones que gritan en las manos de los ejecutivos del edificio que queda cruzando la calle. Los aparatos están en constante disputa, aunque ahora sus dueños solo quieran llegar al trabajo.

Mientras las bocinas de los autos suenan apuradas, el chofer del 132 hunde el pedal del freno hasta el tope, sin poder evitar el disfrute de ese sonido “pisss” parecido a cuando se pincha una colchoneta, lo siente propio, familiar (...)

A penas se escucha a Pugliese desde una disqueria muy cercana. El dueño, saca los parlantes hasta la vereda como estrategia de promoción. Siempre suena tentador quedarse unos minutos a escuchar como vuelan los violines sensibles, para mezclarse con los ruidos urbanos, frenadas, bocinas, voces (...) El bandoneón siempre a tono con la ciudad se queja agotado, empero siempre encuentra el consuelo en la misma melodía del tango. En los finales de cada estrofa se acopla el tan divertido y perspicaz “El señor Piano”. Apura el pulso poniendo quinta velocidad y nos hace mover rapidito los pies para olvidar las penas.

Esta es la rutinaria carrera de diversas realidades. En solo cien metros convergen las piezas de infinitos rompecabezas, comprados en la misma tienda. Por alguna “causalidad” las piezas son cada vez más iguales y cada instante menos diferentes. Siempre se tensan tanto los hilos de cada historia que el ambiente se convierte en constante amenaza de eclosión trágica.

Lejos de aquello. Miro a mi derecha y veo una gota de agua deslizarse por la hoja de un árbol. Refleja un rayo de sol y el aroma a “mojado” llega para darme esa pequeña porción de absoluta calma.

Reparo de que estoy lejos, pero presente.

ivi.guinda


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