Opinión

15 de Febrero de 2018 - Nota vista 739 veces

De la hermosísima Buenos Aires

Dos queridas amigas que tengo desde hace muchos años, me dieron oportunidad de conocer detalles importantes vinculados a nuestra ciudad Capital Nacional.

Las dos viajaron mucho por el mundo entonces en estas vacaciones decidieron recorrer puntualmente algunos sitios de Buenos Aires y mejor conocerlos. Sus comentarios al respecto resultaron, de verdad, atrapantes. Algunos son éstos.

- Luis Barolo fue un inmigrante italiano que se convirtió en multimillonarios al instalar en 1890 la primera hilandería de lana peinada. En 1919 contrató a su compatriota Mario Palanti para que diseñara el edificio que, durante trece años, fue el más alto del país. Se inauguró en 1923 y Barolo no vivió para verlo pues murió algunos meses antes. El 14 de septiembre de aquel año, el boxeador Luis Angel Firpo se enfrentó con Jack Dempsey en Nueva York. La pelea se transmitía por radio, pero no había muchas en Buenos Aires. Se decidió que, para que la gente se enterara del resultado, en el faro giratorio del edificio Barolo, la luz verde indicaría que ganó el argentino. Y la roja, que perdió. En el primer round, Firpo derribó dos veces a Dempsey y luego, con un derechazo, lo lanzó fuera del ring.

En el segundo, Dempsey noqueó al argentino. El faro del Barolo irradió la luz colorada.

- El monumento a Belgrano, en Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada, fue hecho por dos artistas. Uno se encargó del caballo y otro hizo el jinete. Por ese motivo, el corcel le queda chico al prócer.

- En Libertador y Schiaffino se inauguró en 1910 el Palais de Glace: una pista de hielo de veintiún metros de diámetro. El patinaje sobre hielo pasó a ser una actividad de moda entre las familias top, hasta que en 1915 se decidió transformar el lugar en una pista de baile. El 11 de diciembre de 1915, Carlos Gardel cumplía años y concurrió con un grupo de amigos al Palais de Glace. No tuvieron mejor idea que conversar con algunas habitués, lo que molestó a los señoritos de la clase alta y se generó una pelea en la que Gardel terminó con una bala en el tórax. Esa bala apareció cuando se le hizo la autopsia, luego del accidente de Medellín.

- A comienzos del siglo XX, Lola Mora pretendía adornar la Plaza de Mayo con una fuente. Pero cuando mostró los bocetos de su “Fuente de las Nereidas”, le negaron el lugar: no podía ubicarse a todas esas Nereidas en topless a solo veinte metros de la Catedral Metropolitana. De todas maneras, consiguió inaugurarla el 21 de mayo de 1903 en Viamonte y Alem. No fue por mucho tiempo ya que a los vecinos les parecía un poco escandaloso que las provocativas nereidas ocuparan un lugar tan transitado. La obra fue trasladada a su actual ubicación en Costanera Sur. En 1935 Lola Mora, fuera de sus cabales, se dirigió al emplazamiento de la fuente e intentó arrancar las nereidas. La detuvo la policía.

- No muy lejos del Monumento de los Españoles, cuyo nombre real es ‘‘Monumento a la Carta Magna y a las Cuatro Regiones Argentinas’’, se encuentra el predio de la Sociedad Rural Argentina. Ocupa terrenos que pertenecieron a la gran estancia que poseía Juan Manuel de Rosas. Sin embargo, las exposiciones no se iniciaron allí. El lugar elegido para la primera muestra, en 1874, fue un terreno baldío ubicado en la actual Plaza Francia. Pero debieron suspenderla debido a la Revolución que intentó derrocar al presidente Sarmiento. Volvieron a intentarlo en 1875, pero el alto costo que significaba acondicionar el lote de la Recoleta los obligó a solicitar al ruralista Leonardo Pereyra -patriarca de los Pereyra Iraola- que les prestara un corralón que poseía en Florida 838.

El 11 de abril se inauguró la primera exposición rural con sesenta y seis caballos, trece vacunos, setenta y cuatro ovejas, dieciséis cabras, once chanchos, quince perros más algunas aves y conejos.

La muestra fue casi un éxito. Casi, porque durante la feria se escapó un toro que corrió por la calle Florida rumbo al río y no pudieron recuperarlo.

Realmente muy útil, e instructivo el viaje de vacaciones de mis amigas.

Vale conocer ¿verdad?


María Rosario Echeverría