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La Columna Forestal del INTA Concordia - 9 de Febrero de 2018 - Nota vista 351 veces

Fertilización en viveros

La fertilización es una de las prácticas de cultivo más importantes en los viveros forestales: junto con el riego define la tasa de crecimiento. La fertilización debe garantizar la nutrición balanceada en cada etapa de desarrollo de las plantas para obtener plantines de buena calidad.

Producir plantines forestales de buena calidad depende de diversos factores como la calidad de la semilla, el riego, el control sanitario y la fertilización. La fertilización, junto con el riego, define la tasa de crecimiento. Con la fertilización se aportan los nutrientes necesarios para el normal crecimiento de las plantas, requeridos en grandes cantidades como el nitrógeno, fósforo, potasio (macronutrientes), o requeridos en muy pequeñas cantidades como el hierro, cobre, boro (micronutrientes).

El uso de fertilizantes, como de cualquier agroquímico, debe estar justificado en base a un criterio técnico, teniendo en cuenta la necesidad de aportar nutrientes y considerando todos los factores que afectan la reserva, disponibilidad y absorción de los mismos, que varían de un vivero a otro. Antes de elegir el fertilizante es necesario tener ajustado previamente el sistema de producción de plantas: tipo de envase, sustrato, riego, épocas de siembra y de venta de los plantines, etc.

Los fertilizantes se pueden diferenciar de acuerdo a los nutrientes que contienen (con macronutrientes, con micronutrientes, con macro y micronutrientes), de acuerdo a su origen (orgánico o sintético) y de acuerdo a su presentación comercial (líquidos, sólidos solubles, o sólidos de liberación controlada). Para usar fertilizantes sólidos solubles o líquidos concentrados hay que definir con qué frecuencia se fertilizará según el personal y los equipos disponibles, la calidad del agua para riego y la compatibilidad de los fertilizantes en cuanto a su solubilidad: algunas sustancias son incompatibles o presentan solubilidad reducida. Algunos compuestos que forman parte de los fertilizantes, pero que solo son absorbidos en pequeñas dosis por las plantas, quedan disueltos y pueden aumentar la salinidad del medio de crecimiento. El “índice relativo de sales” indica la potencialidad del fertilizante de producir sales solubles en la solución del medio de crecimiento, debiéndose preferir aquellos fertilizantes con menor valor de ese índice.

La concentración de la solución fertilizante se define en función de los requerimientos diarios de cada etapa del cultivo y la frecuencia de aplicación deseada: cuanto menos frecuentes las fertilizaciones, más concentradas deberán ser las soluciones. Por cuestiones operativas usualmente se fertiliza de una a tres veces por semana, debiendo aplicarse soluciones fertilizantes concentradas. Esto puede ocasionar pérdida de nutrientes por lavado, lixiviación o baja capacidad de retención de agua, o consumo excesivo de los nutrientes disponibles, resultando en problemas de deficiencia o toxicidad de nutrientes que se manifiestan como reducción o deformaciones del crecimiento, coloración diferente, tejidos blandos, o hasta aparición de enfermedades.

También puede agregarse fertilizante de liberación controlada al sustrato, en cuyo caso la mezcla se debe hacer con poca anticipación antes de llenar las macetas, para evitar que los nutrientes comiencen a liberarse antes de que la planta pueda aprovecharlos. Para un uso eficiente de este tipo de fertilizantes hay que tener en cuenta que el tiempo medio de liberación de nutrientes indicado por el fabricante se ha calculado para condiciones determinadas de temperatura y humedad; en condiciones de cultivo no solo puede variar el tiempo de liberación de nutrientes sino cuándo se liberan, aspectos que deberían coincidir con la etapa de desarrollo de los plantines en la que mayor demanda nutricional presenten y el tiempo necesario para lograr plantines en condiciones de ir al campo. Otra consideración importante es la homogenización al mezclar este tipo de fertilizante con el sustrato.

Cuando se van a utilizar fertilizantes comerciales preparados es necesario conocer qué nutrientes aportan, qué concentración de cada nutriente contienen, y determinar si es necesario ajustar esos nutrientes agregando otros fertilizantes. Algunos de estos fertilizantes contienen solo nitrógeno, fósforo y potasio (N-P-K), otros contienen además magnesio y azufre y otros algunos micronutrientes.

El plan de fertilización debe armarse para procurar proporcionar todos los nutrientes en forma balanceada, y debe ajustarse en base a los resultados obtenidos en la situación operativa de cada vivero y cada vez que se modifica algo de la forma de producir los plantines, como cambio del sustrato, la maceta, o el riego. Por ese motivo, resulta poco conveniente adoptar un plan de fertilización ajustado para otro vivero; lo más recomendable es partir de una base y adecuarlo al propio sistema productivo.


Por Ing. Ftal. María de los Ángeles García - INTA concordia.