Opinión

8 de Febrero de 2018 - Nota vista 746 veces

Febrero, Linares Cardozo y La Chamarrita

Existe una activa Comisión permanente de homenaje que trabaja “ad honorem”. Después del fallecimiento de Rubén Manuel Martínez Solís, popularmente conocido como Linares Cardozo, el destacado folclorista Rubén Cuestas convocó a Domingo Nanni, Santos Tala, Mario Alarcón Muñiz, Ricardo Couchot, Adolfo Golz, Rodolfo Tedy Rey, entre otros, sumando luego a amigos y admiradores de la obra de Linares Cardozo.

En el año 2000 se conformó la Comisión Permanente de Homenajes “Linares Cardozo”. El primer Presidente fue el doctor Domingo Nanni, reconocido bioquímico de gran humanismo.

El 15 de febrero de 2001 mediante Decreto número 378, M.G.J. y E., se declaró el día 29 de octubre como “Día de la chamarrita entrerriana” y se incorporó al calendario escolar de la provincia como acto de Forma 2.

La chamarrita de ritmo lento pero alegre, fue tomado por los entrerrianos para expresar sus sentimientos, vivencias y transmitir orgullosamente las múltiples labores: el labriego, el pescador, el tropero, el leñero, el taipero como también el llamado hombre siete oficios.

Haciendo un poco de historia cabe señalar que Linares Cardozo nació en El Yeso, La Paz (Entre Ríos) el 29 de octubre de 1920.

En la ciudad de La Paz cursó sus estudios primarios y secundarios. Luego en Paraná se desempeñó como escribiente de la Policía de Entre Ríos y más tarde obtuvo el título de Profesor de Filosofía y Ciencias de la Educación.

En un principio se dedicó sólo al dibujo y la pintura, dejando plasmados paisajes entrerrianos, pero por entonces ya había comenzado a desarrollar sus inquietudes por la investigación folclórica y la música de raíz tradicional.

Ejerció la docencia en Entre Ríos y Santa Fe. En Paraná lo hizo en la Escuela de Artes Visuales hasta su jubilación, sembrando en sus discípulos profundas lecciones humanistas, de amor a la libertad y a la tierra nativa.

Reconocía con frecuencia a su madre, doña Delicia Bernabela Solís, correntina, maestra, guitarrista y cantante, como inspiradora de su vocación.

Desde muy joven Linares Cardozo alternaba con los peones de campo, los pescadores, los leñadores y las personas humildes de distintos lugares de su provincia, recogiendo vivencias que luego volcaría en sus creaciones musicales, poéticas y plásticas.

Su nombre artístico, esto es, Linares Cardozo, lo tomó del capataz de estancia de su tío Manuel, quien le enseñó los secretos del campo.

La influencia de Atahualpa Yupanqui lo incentivó a sondear en el riquísimo material que atesora la provincia. Así realizó la investigación de ritmos, melodías y coplas populares que recogió en lugares insólitos y apartados del territorio provincial.

Este fue el sustento de su cancionero al que añadió una fecunda creación intelectual, expresada en ritmos de chamarritas, chamamé, valseado, milonga, estilo, rasguido doble, vals, carancho cupé, tanguito montielero, chacarera estirada o canción entrerriana.

“Canción de cuna costera” trasciende los límites provinciales y nacionales inspirada en la madre criolla Dominga Almada, de Puerto Sánchez. Se suma al repertorio de “Los Niños Cantores de Viena” y a conjuntos “Corales de Japón”, junto a “La Navidad del Gurisito”, donde pinta la humilde ternura del Niño Dios y el sentimiento del gurí costero.

En 1963 partió en tren desde Paraná la delegación de Entre Ríos rumbo al “Primer Festival de la Música del Litoral”, en Posadas (Misiones), integrada, entre otros por Santos Tala, Amalio Zapata Soñez, Juan Tránsito Sosa y el Dúo “Los baqueanos”, es decir, los hermanos Cuesta. Estos interpretan por primera vez “Cómo los pájaros”, de Linares Cardozo, incorporando la imitación de los pájaros, dando lugar al nacimiento del canto alado de Entre Ríos. La difusión nacional y trascendencia internacional fue en 1975 con el “Canto” a Entre Ríos. Los Hermanos Cuestas, interpretan a Linares Cardozo, con la orquesta sinfónica de Entre Ríos, el Coro de la Asociación Verdiana e invitados especiales. Se editaron placas discográficas con temas de Linares Cardozo, entre ellos, “Soy entrerriano”, “Chamarrita del chupín”, “Chacarera del Río seco”, “La lindera” y la “Navidad del Gurisito”.

La obra pictórica de este genial entrerriano se distinguió por su sencillez y luminosidad, inspirada en el paisaje, el río y la gente de la costa. En sus últimos años acrecentó su tarea en el dibujo y la pintura, dejándonos valiosas tintas (con palitos de biznaga, acuarelas y óleos) que muestran su profunda sensibilidad.

También incursionó en las letras, escribió un libro de poemas titulado “El caballo pintado y la paloma” y otro de memorias e ideas que llamó “Júbilo de esperanza”, destinado a las escuelas en todos su niveles.

Este exitosísimo entrerriano creador e investigador, falleció en Paraná a los 75 años, el 16 de febrero de 1996, después de una larga dolencia.

Sus restos descansan en el cementerio de la ciudad de La Paz, Entre Ríos, a la sombra de un timbó que él mismo eligió.

Y de la chamarrita cabe decir que se bailó en ambientes rurales y con el transcurrir del tiempo fue desapareciendo como baile popular. Esta danza proviene, según coinciden los investigadores, de las islas Azores (Portugal).

Al producirse la emigración por superpoblación, algunas familias se embarcaron para América, estableciéndose en Brasil, Uruguay y posteriormente en Entre Ríos (República Argentina).

En la década del 50, Linares Cardozo, entre otros, realizó una recopilación de letras y melodías populares, comprobando que este ritmo existía en Corrientes y en Entre Ríos. Escribió su primera chamarrita, titulada “La Lindera” que en la década del 70 fue difundida a nivel nacional por reconocidos intérpretes tales como Ariel Ramírez, “Los trovadores”, “Los paranaseros” y “Los Hermanos Cuestas”.

La chamarrita que tanto nos identifica a los entrerrianos se baila de cuatro parejas recorriendo los espacios de un cuadrado imaginario, pero también esta danza es admitida como baile de pareja individual.

¡Cuánto de hermoso en relación a la entrerrianía! ¿Verdad?


María Rosario Echeverría