Interés General

7 de Febrero de 2018 - Nota vista 358 veces

El Acuario del Río Paraná se inaugura en Rosario y será “único en el país”

“No existe algo parecido en otros lugares del país, ni siquiera en Buenos Aires”, destacó orgulloso el gobernador Miguel Lifschitz, en la recorrida que llevó a cabo por las nuevas instalaciones del Acuario del Río Paraná que se comenzó a construir a fines de 2011 y, después de tres etapas farragosas y una inversión de 220 millones de pesos, finalmente será inaugurado el próximo viernes y abrirá sus puertas al público.

Lo cierto es que los visitantes y también los rosarinos se asombran ante el imponente edificio de hormigón armado que se alza en el predio ubicado sobre la costa del Paraná, en el corazón del parque Alem. El antiguo emplazamiento del viejo acuario, despierta una gran curiosidad porque, desde que comenzaron los trabajos de construcción, poco y nada se supo de las características del proyecto.

Lo que se pudo ver este lunes es impactante, sobre todo en el área de las exhibiciones donde se emplazan varias enormes peceras de cristal, cada una de las barrancas, el lecho del curso de agua y sus profundidades insondables, que revelan un mundo insospechado y maravilloso.

“Este proyecto no se limita a una sala de exhibición y a una propuesta recreativa, es eso pero también es algo mucho más profundo, que tiene un contenido de investigación y de tecnología y tiene un contenido educativo y también lúdico”, se entusiasmó la secretaria de Estado de Ciencia y Tecnología, Erica Hynes, y apuntó: “Este trabajo va a tener un fuerte impacto en el fomento de la producción y la pesca recreativa y comercial”.

A ambos lados del hall de entrada se ubican los laboratorios, las áreas de experimentación, piletones en tierra y la biblioteca especializada, donde los investigadores que trabajan en el acuario realizan sus tareas, todo es accesible para los visitantes porque los espacios se separan del público por ventanales acristalados. Al verlos, se entiende fácilmente el valor científico de las labores que se llevan a cabo a diario y silenciosamente en el centro.

En la planta alta se ubica la estrella del acuario: el muestrario, que vincula la ciencia con la educación, a través de grandes peceras, dispositivos tecnológicos y juegos interactivos en 3D. Ahí es donde se pueden ver, como es difícil de imaginarlo cuando se mira el río marrón, los peces del Paraná tal y como se los vería en su hábitat natural, si fuera posible. Impactan el tamaño, los colores y la gracilidad de los peces, incluso los más aterradores, como las palometas.

“Este es un espacio muy atractivo para los rosarinos y para el turismo porque es único en su tipo y va a ser muy importante para poner en contacto a los chicos, a los jóvenes, a los estudiantes universitarios con la realidad de los ecosistemas del río Paraná”, explicó Lifschitz, en relación con los alcances de las actividades del llamado Centro Científico Tecnológico y Educativo Acuario del Río Paraná.