APPS de El Heraldo

Servicios

Actualidad

Secciones

Opinión

3 de Febrero de 2018 - Nota vista 339 veces

SUPERAR LOS MIEDOS…

En una lejana sabana africana andaba perdido un león. Llevaba más de veinte días alejado de su territorio, por lo tanto, la sed y el hambre lo devoraban. Luego de tanto andar encontró un lago de aguas frescas y cristalinas. Raudo, corrió veloz a beber de ellas para así, apaliar su sed y salvar su vida.

Al acercarse, vio su rostro reflejado en esas aguas calmadas.

– ¡Vaya! este lago pertenece a otro león – Pensó y aterrorizado, huyó sin llegar a beber.

La sed era cada vez mayor y él sabía que de no beber, moriría. A la mañana siguiente, armado de valor, se acercó de nuevo al lago, pero así como sucedió el día anterior el rostro de un fornido león apareció ante sus ojos, reflejado en el agua; y preso del pánico, retrocedió sin beber.

Y así pasaron los días obteniendo el mismo resultado; hasta que una mañana despertó muy temprano, con los primeros rayos del sol, y comprendió que sería el último día de su vida si no enfrentaba a su rival. Tomó finalmente la decisión de beber agua del lago pasara lo que pasara. Se acercó sigilosamente pero muy seguro a la orilla del lago -ya nada le importaba- y llenándose de valor sumergió su cabeza en el agua para beber desesperadamente … y en ese mismo instante, su temido rival desapareció.

EL MIEDO

Según el Diccionario de la Real Academia Española dice que es aquella… “Angustia por un riesgo o un daño real o imaginario. Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea”.

Es decir, que el miedo es aquella perturbación del ánimo, aquella emoción que nace en favor de la supervivencia básica. Por ejemplo, cuando nos enfrentamos a una amenaza real (un animal salvaje, un ladrón, un precipicio, etc.) nuestro cuerpo reacciona para actuar inmediatamente, huir, atacar o quedarnos inmóviles y así salvar la vida. El miedo es una respuesta totalmente normal que nos alerta de un peligro y activa nuestro instinto de supervivencia.

El tema a considerar es cuando esta amenaza no es real, sino imaginaria, es decir, creada por nuestra propia mente, cuando sentimos miedo a algo que suponemos puede pasar; y armamos escenarios posibles en nuestra mente y nos sentimos incompetentes para actuar en ellos; y como el cerebro no sabe de riesgos reales o imaginarios, ante esa ansiedad causada por nuestra anticipación a algún evento o experiencia imaginada, ordena al cuerpo las mismas reacciones biológicas de estrés.

Lo positivo es que, al darnos cuenta de nuestros miedos, con voluntad y conciencia podemos identificarlos, controlarlos, debilitarlos y reaprenderlos.

MULTIPLES MIEDOS

Cada uno de nosotros tenemos diferentes experiencias y nos enfrentamos a distintos desafíos en la vida, por eso, los miedos son muy personales y únicos, y están relacionados con la mirada que cada uno tiene de la realidad y como la interpreta.

Miedo a la muerte, a la vejez, a las alturas, a los viajes, a subirse a un avión; miedo a la enfermedad, al ahogo, a perder una parte de nuestro cuerpo.

Miedo a la soledad, al abandono, a no pertenecer. Por ejemplo, cuando un hijo elije un camino diferente al trazado por las expectativas de sus padres, el miedo a manifestar esa elección lleva un gran estrés, por miedo al rechazo, a no ser amado. Miedo a la oscuridad, a lo desconocido, a los lugares solitarios, a la multitud.

Miedo a sentirnos humillados, a pasar vergüenza, a la crítica o desaprobación de los demás; a hablar en público, a pedir, a expresarnos libremente.

Miedo a perder la autonomía, la libertad, la independencia (física, emocional, económica, etc.); miedo al compromiso, a la pobreza, al fracaso. Miedo al futuro, y hasta el famoso miedo al éxito, a llegar a ser la mejor versión de nosotros mismos… ¿Y si lo logro qué…? ¿Qué hago si alcanzo mi sueño?... Ser triunfadores también nos asusta.

CONFIEMOS…

Seguramente existen muchos miedos más o situaciones que imaginamos que nos estresan y paralizan. Lo importante es darnos cuenta para poder trabajar en nuestro interior, solos o con ayuda profesional, y así avanzar, disfrutar y liberar el camino. Sólo cuando nos damos cuenta de los monstruos creados por nosotros mismos (como el león rival reflejado en el lago en la historia de hoy) y los enfrentamos, éstos desaparecen.

El miedo nos mantiene despiertos, nos impulsa a desafiarnos a nosotros mismos, a salir de la zona conocida, de confort, segura para ingresar a lo nuevo y empujarnos a crecer. Ser valientes, confiar en uno mismo, reemplazar el miedo por emociones positivas, por creencias que nos expanden “yo puedo”, “es posible”, “lo merezco” para actuar en libertad y cultivar los tesoros y las oportunidades que nos regala la vida.

“No te rindas, por favor no cedas,

aunque el frío queme,

aunque el miedo muerda,

aunque el sol se ponga y se calle el viento,

aún hay fuego en tu alma,

aún hay vida en tus sueños,

porque cada día es un comienzo,

porque esta es la hora y el mejor momento…”

(Mario Benedetti)


María Inés Francisconi

Desarrollo Humano

Abogada Mediadora

Coach Ontológico

Contacto: ine.francisconi@gmail.com