Opinión

3 de Febrero de 2018 - Nota vista 1116 veces

BATALLA DE CASEROS-3 DE FEBRERO 1852-

ANTES Y DESPUES Hacia 1850 la así llamada “Confederación Argentina” no era todavía un Estado.

Cada provincia tenía su gobierno, con leyes propias, ejércitos particulares y aduanas interprovinciales, que cobraban derecho de paso de un territorio al otro.

Naturalmente, Buenos Aires, dueña del puerto de entrada a los grandes ríos-Paraná y Uruguay- y la aduana que controlaba entrada y salida de mercaderías desde y hacia el exterior, era quien se llevaba “la parte del león”

En 1831 Entre Ríos, Corrientes, Santa Fé y Buenos Aires, poniendo fin a una serie de guerras internas, firmaron el llamado “Pacto Federal”: encomendaban a Buenos Aires el manejo de las Relaciones Exteriores. Hasta que se reuniese un Congreso de todas las provincias y dictara una Constitución bajo el sistema federal.

Juan Manuel de Rosas, gobernador de Buenos Aires desde 1835, con la “suma del poder público” (es decir, una dictadura sin límites), ejerció este mandato.

Y fue demorando todo lo que pudo la convocatoria del congreso y la organización del Estado.

LA “VUELTA DE OBLIGADO”

En 1845, a fin de impedir que buques mercantes ingleses y franceses comerciaran directamente con los puertos del interior, Rosas colocó una cadena en el río Paraná.

Inglaterra y Francia enviaron una flota de buques de guerra.

Y se trabó el combate de la Vuelta de Obligado.

Aunque las embarcaciones extranjeras pasaron, las pérdidas sufridas los obligaron a llegar a un acuerdo con el gobierno porteño, reconociéndole a este el monopolio del puerto y la aduana. Con gran perjuicio para los provincias litorales y también el Paraguay que se veían obligados a comerciar sus productos a través de las “horcas caudinas” porteñas.

EL TRATADO DE ALCARAZ

En 1846 estalló una guerra entre los gobiernos de Corrientes y Entre Ríos.

El gobernador de esta última provincia Justo José de Urquiza, venció en Laguna Limpia a las fuerzas correntinas lideradas por los hermanos Joaquín y Juan Madariaga.

Lo usual en esos casos era que el vencedor fusilara o pasara a degüello a los derrotados. Pero Urquiza no hizo eso, sino que firmó con Madariaga el Tratado de Alcaraz, que afirmaba una política de alianza entre las dos provincias.

Y volvía a impulsar la idea de convocar el Congreso constituyente que establecía el tratado de 1831.

Rosas desconoció este acuerdo. Lo que obligó a Urquiza a reanudar las hostilidades y separar del cargo al gobernador Madariaga, pero imponiendo a Corrientes la gobernación de Benjamín Virasoro, amigo suyo.

INTERESES IMPERIALES

Arreglado el conflicto con las potencias extranjeras después de Obligado, el interés tanto de Inglaterra y Francia como Estados Unidos, estaba en el sostenimiento del gobierno de Juan Manuel de Rosas.

En octubre de 1849, 78 comerciantes ingleses y residentes ingleses entre quienes se cuentan Patrick Mac Lean; Daniel Gowland; Alfred Barber; Turner & Co; Edward Lund; R.B.Hughes, etc. se dirigen a Mr. Henry Southern Ministro Plenipotenciario de S.M.B: “reputariamos el retiro de Rosas del mando en las presentes circunstancias del país, no solamente como una grande calamidad pública, sino como afectando esencialmente los más importantes intereses del Imperio Británico” (ver “La Gaceta Mercantil” 17/7/1850), cit por Paso Leonardo “Rosas, Realidad y Mito”, Ed . Cartago P.95).

El requerido Mr. Southern escribía a Felipe Arana (ministro de Rosas) “Usted puede suponer que no descuido los intereses de nuestro amigo” (cit. por Cárcano Ramón “De Caseros al 11 de setiembre, Ed. Roldan P. 69) Otro inglés, Roberto Gore prometió a Rosas “ocuparse del asunto”.

A su vez, el representante norteamericano Mr. Pendleton afirmaba que, si cayera Rosas: “no puedo sino mirar con prevención la situación futura del país, pues mucho me temo que quedara dividido en un sinnúmero de partidos que lucharan continuamente por el poder. Para los extranjeros que han vivido bajo el presente gobierno la pérdida ha de ser grande pues les había asegurado (Rosas) una protección de la vida y sus bienes ( Ruiz Moreno, Isidoro “Vida de Urquiza”, Ed. “Claridad”, B.Aires, 2017, Pag. 180).

En el camino de afianzamiento del poder de Juan Manuel de Rosas, solamente el vecino Imperio del Brasil era un escollo.

ALIANZA CON EL BRASIL

En consecuencia, a través de la mediación de Inglaterra, el gobierno de Rosas propuso, en 1850, al Imperio del Brasil:

“un tratado de comercio, y una alianza ofensiva-defensiva para dominar con rapidez los movimientos republicanos y riograndenses” y que el Brasil se retirase de la plaza de Montevideo“ofreciendo al mismo gobierno británico por garantía de cuanto se pactase” Es decir la proposición de Rosas era –con la garantía británica-ayudar a la monarquía brasileña a aplastar las insurrecciones republicanas y anti-esclavistas del sur de Brasil, a cambio de que este le dejase manos libres en el Uruguay. (Cárcano, op. Cit. Pag. 71)

Pero los gobernadores de Entre Ríos y Corrientes le ganaron de mano al dictador porteño: Urquiza y Virasoro se reunieron en Concordia. Y el 1º de Mayo de 1851 el entrerriano emitió su célebre “Pronunciamiento” : La Provincia de Entre Ríos y después Corrientes, le quitaron a don Juan Manuel el manejo de las Relaciones Exteriores.

Reasumida su soberanía plena, estas pronvincias estuvieron en condiciones de entenderse con los “gobiernos del mundo”.

Y lo hicieron, principalmente con Brasil en base a lo que Rosas, dueño del monopolio aduanero no podía ofrecer: la libre navegación de los ríos Paraná y Uruguay, anhelo antiguo de las provincias litorales y que el Imperio necesitaba para acceder a sus provincias del Matto Grosso.

A cambio de ello, Urquiza conseguía que el Brasil aportara los buques necesarios para el cruce del río Paraná con sus tropas.

EL EJERCITO GRANDE

Poco después Entre Ríos y Corrientes firmaron con Brasil y el gobierno de Montevideo un tratado que, invocando la independencia y unificación del Uruguay en realidad era una alianza contra Rosas.

Pasó Urquiza a la Banda Oriental con un ejército de 6.500 hombres y venció al jefe oriental Manuel Oribe, lugarteniente de Rosas.

Tras esta breve y fulminante campaña y con el apoyo de entrerrianos, correntinos, orientales, un escuadrón brasileño, de poco más de 3.000 hombres que no llegarían a entrar en combate y los emigrados de Buenos Aires, formó el Ejército Grande, de más de 28.000 hombres.

Cruzó el Río Paraná a la altura de Diamante. En diciembre de 1851 entró en la provincia de Buenos Aires, avanzando hasta las cercanías de la capital. Rosas concentró cerca de 22.000 hombres, pero, desbanada la mitad de su caballería no llegó, según Sarmiento, a tener 16.000. El general Pacheco renunció al mando de esas tropas y Rosas intentó asumir la conducción.

EL COMBATE

Se encontraron los ejércitos en las cercanías de el Palomar de Caseros, cruzando el río Morón. Entablada la lucha, en la mañana del 3 de febrero de 1852, don Juan Manuel abandonó a su gente y se retiró a Buenos Aires, redactando apresuradamente su renuncia en el camino.

Buscó refugio, junto a su hija Manuelita en casa de Robert Gore, agente inglés, y se embarcó, con voluminoso equipaje rumbo a su amada Inglaterra, cuyo gobierno lo recibió con salvas de artillería. Radicado en Southamptom, viviría en una granja hasta los 84 años, falleciendo en 1877.

DESPUES DE LA BATALLA

Vencedor en la lucha el general Justo José de Urquiza proclamó “no hay vencedores ni vencidos”. Evitó las represalias contra los oficiales y soldados de las tropas enemigas. Un testigo de la batalla refiere que los jefes de Urquiza recorrían las líneas al grito de “¡no meten, no maten”, que se oía por todas partes.

DOS EPISODIOS

Según cuenta en sus memorias Juan Francisco Seguí, secretario de Urquiza, el famoso degollador y mazorquero Santa Coloma se había refugiado en una iglesia de Santos Lugares. La tropa, enfurecida quería ultimarlo. Urquiza le ordenó ir a buscarlo y traerlo preso. Pero cuando intentó hacerlo, alguien le dirigió un golpe por la espalda, ultimándolo ( Memorias de Juan Francisco Seguí, citado por Ruiz Moreno, op. Cit. pag. 185)

Otro jefe rosista, el coronel Martiniano Chilavert fue tomado prisionero. Y conducido por el coronel Virasoro al cuartel de Palermo. En el trayecto, Virasoro recibió una orden con sello “postizo” (es decir falsificado) donde se ordenaba fusilar a Chilavert por la espalda “por traidor”, lo que así se hizo. (“Memorias del mayor Modesto Rolón, del batallón correntino Defensores de la Independencia”, cit. Por Ruiz Moreno, op. Cit.pag.186)

Dice Antonino Reyes: “Urquiza hablando un día en Palermo, delante de muchos le oí decir : “que el no lo había mandado fusilar, (a Chilavert) que cuando lo supo sintió que lo hubieran muerto”.(Ib.)

Ningun otro jefe de Rosas fue ejecutado y menos por orden de Urquiza.

DESFILE DEL TRIUNFO

Al frente de las fuerzas del Ejército Grande el general Justo José de Urquiza, luciendo poncho blanco, galera y cintillo federal, entró en Buenos Aires, en desfile triunfal.

Algunos historiadores revisionistas sostienen que lo hizo el 20 de febrero de 1852, cumpliendo una exigencia del Brasil como una especie de “revancha” de la batalla de Ituzaingó ocurrida más de veinte años atrás.

Es falso: como lo demostró un exhaustivo estudio de la Academia Nacional de la Historia, el desfile ocurrió el 19 y no el 20 de febrero.

CONSECUENCIAS

Fiel a su consigna de “ni vencedores ni vencidos”, Urquiza convocó a todos los gobernadores de Provincia, los mismos que gobernaron junto a Rosas y repudiaron su Pronunciamiento. Se reunieron en San Nicolás (Provincia de Buenos Aires). Y, superando las diferencias pasadas, acordaron mandar diputados a un Congreso general. Que se reunió en Santa Fe y sancionó, el 25 de mayo de 1853 una Constitución Federal.

El Estado argentino, continuidad jurídica y política del 25 de Mayo de 1810 y 9 de Julio de 1816, empezó a existir desde entonces.

                                                                                                                                                                                                                               BERNARDO I.SALDUNA

                                                                                 Asociación “Justo Jose de Urquiza”. Concordia (E.R.)