Educación

3 de Febrero de 2018 - Nota vista 1264 veces

El estado provincial con alumnos negocian como festejar el “último primer día” de clases

Representantes de la Secretaría de la Juventud de Entre Ríos y estudiantes secundarios de Paraná se reunieron para buscar puntos de encuentro en relación al “último primer día”. 

En vistas al festejo conocido como “último primer día” (UPD) que los alumnos del último año de la secundaria realizan la noche anterior al comienzo de clases, la Secretaría de la Juventud de Entre Ríos convocó a representantes estudiantiles de diferentes escuelas, en este caso de Paraná, pero es una situación insólita que ocurre en toda la provincia y gran parte del país, mientras los padres y tutores avalan este despropósito y lo que es peor demuestran su falta de autoridad para frenar esta nueva costumbre de alcoholizarse y llegar a la casa de estudios sin dormir, después de una larga noche de excesos.

El titular de la entidad oficial, Nicolás Mathieu, contó a EL DIARIO que la propuesta desde el Estado es generar un encuentro que podría ser en el Parque Berduc con bandas de música y sin alcohol.

Sin embargo, la iniciativa oficial fue desestimada de plano por los adolescentes. El argumento es que esa oferta es parecida a la que tienen todos los fines de semana en los boliches y que para el UPD pretenden otra cosa. Por lo tanto, advirtieron que la convocatoria iba a fracasar dado que no les interesa asistir.

En diálogo con este medio, Valentina Franchi, del colegio El Cristo, dijo que pretenden un espacio abierto para realizar la mencionada fiesta. Así es que frente al rechazo de la oferta original, en la reunión se barajaron otras dos posibilidades: la costanera baja y la plaza Mujeres Entrerrianas (ex hipódromo), donde tuvieron lugar los festejos del último fin de año.

A pesar de las diferencias en cuanto a la naturaleza del festejo, hubo algunos acuerdos en relación a cuestiones vinculadas a garantizar la seguridad y la salud. Por ejemplo, las partes manifestaron coincidencias sobre la necesidad de que haya presencia policial. No obstante, Franchi dijo que los agentes tienen que tener órdenes claras sobre cómo actuar en un contexto particular como es el UPD. Los propios estudiantes pidieron que se controle la presencia de botellas de vidrio. Sobre el asunto, está previsto un encuentro con el jefe de la Policía durante la próxima semana. Una de las preocupaciones de las autoridades es que el año pasado hubo saqueos a locales comerciales. 

Por otra parte, Mathieu indicó que también está pensada la instalación de puestos sanitarios del Ministerio de Salud. Hay que tener en cuenta que en ocasiones anteriores hubo casos de intoxicaciones por alcohol.

Además se dialogó sobre el hecho que en 2017 cualquier fecha era una excusa para realizar un UPD. Durante este año se reducirían a dos: uno al comienzo del ciclo lectivo y el otro, el último día de clases.

Para el domingo 4 de marzo por la noche se espera la presencia de alumnos de las 120 escuelas que hay en la ciudad de Paraná. Se estima la participación de unos 5000 adolescentes, según adelantó un estudiante.

Quedaron pendientes para próximas reuniones la instalación de baños químicos y el corte del tránsito de las calles donde se realice la convocatoria.

Aquí en Concordia ocurre lo mismo, ya hay una aceptación familiar, escolar y ahora del estado, que el primer día y el último de clase, los alumnos no duermen y deambulan por las ciudades alcoholizados y llegan a la escuela en estados incalificables.

A lo largo de la provincia hay hechos insólitos, en el Colegio del Huerto de Victoria, los padres de los alumnos se reunieron en la escuela para preparar un desayuno con medialunas, para que puedan bajar la borrachera e ingresar a clase en mejores condiciones.

Ya que es evidente que los padres de estos menores escolares no quieren o no pueden hacer cumplir una orden, el estado debería ser quien prohíba y reprima esta malísima costumbre popularizada en los últimos años.

De ninguna manera el gobierno puede estar negociando condiciones con menores de edad, para que puedan hacer lo que se les ocurra por las calles de la ciudad.