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Psicología del Bienestar - 31 de Enero de 2018 - Nota vista 162 veces

Bien de Cuerpo y bien de Alma

Mucho hay que lidiar en estos tiempos para que los mandatos culturales, a través de la publicidad, no se nos incrusten y provoquen los habituales "cantos de sirenas" que rápidamente se desmoronan y muestran su verdadera e ineficaz condición.

El cuerpo humano embellecido es objeto de una sobredosis de significaciones, centrado en la importancia de "vernos bien" convirtiéndose en el núcleo de las publicidades.

 Las variables de juventud, belleza y salud, se repiten sin descanso, como mensaje de ventas en cosméticos, ropa, bebidas, relojes, autos o celulares. No hay objeto de consumo que no elija el cuerpo de hombres y mujeres para asignarles a sus productos, atención y posible venta.

Es tal el desarrollo de la ingeniería motivacional, que los medios de comunicación, las corporaciones y actuales redes sociales se han "inundado" con estos mensajes. Ya forman parte del paisaje cultural, y producen un aletargamiento del espíritu crítico, con lo cual ven facilitados sus objetivos.

Las publicidades encierran mentiras, que pocos cuestionan y ofertan al mundo lo que Occidente entiende como esencia del ser humano: "la felicidad se halla a través de la conquista y la acumulación de objetos". Las corporaciones que han entendido estos deseos saben cómo hacer con ellos buenos negocios.

Desde fines del 2015, América Latina se convirtió en el mercado de mayor potencial de crecimiento en belleza siendo Argentina el tercero en importancia detrás de Brasil y México. Representado por u$s 2.000 millones, con cinco categorías, donde el maquillaje es el tercer segmento en volumen y el de mayor crecimiento, con un 14% de participación (u$s 280 millones).

Si nos acercamos al mercado de venta de celulares, nos encontramos con los siguientes datos: "El consumo de celulares no deja de crecer -sostiene el gerente general de una de las marcas líderes- porque el consumidor busca cada vez más cambiar su celular para acceder a nueva tecnología". "Este año (2017) -añadió- el mercado pasará de 9 millones a 10,4 millones de unidades vendidas, y en 2018 ésa cifra aumentará a 11 millones de aparatos, lo que significará un incremento de 5,76% interanual, y un piso de ventas de 2.200 millones de dólares.

La atracción que proponen estas nuevas tecnologías viene con fecha de vencimiento. La asociación con el supuesto buen vivir se construye de inmediato, las buenas comunicaciones en los tiempos de hoy requieren continuamente de nuevos dispositivos. Centrados cada vez en personas más jóvenes, el mercado ya apunta para la venta de sus productos a los niños, también bajo el slogan del vivir bien. No quedan atrás los productores de bebidas alcohólicas, ropas, zapatillas, etc. Todos ellos, productos generales conocidos y ofertados por todos los medios a la sociedad.

Mucho peor resulta otros nichos de ventas y propuestas de vivir bien asociados a la salud, utilizando otros mecanismos de comunicación donde se destacan las redes sociales. Sobresalen en este segmento todos aquellos productos que proponen ofrecerle al hombre una mejor masculinidad, resolviendo de manera eficaz sus dificultades sexuales. Productos estos que se centran en el pseudo-concepto machista que dice que un hombre es más hombre cuando más placer causa a su pareja. A este pensamiento arraigado y arcaico, pero aún hoy vigente, se suma la idea que cuanto más mujeres conquiste, su hombría se sentirá más elevada.

Siguen luego aquellos productos que se proponen como curadores de cuadros clínicos complejos, tales como diabetes, artritis o artrosis. Aquí la propuesta comercial con engañosas publicidades desacreditan los tratamientos convencionales que no logran la salud esperada, proponiendo innovadores tratamientos que encienden el mecanismo de ilusión de los afectados. De esta manera el mercado aprovecha para embaucar y generar ganancias sobre las genuinas expectativas de las personas.

En definitiva, el vivir bien que se propone en forma constante por diversos canales de comunicación, centra sus objetivos en una profunda condición humana que resulta insoportable y dolorosa: la certeza que con el paso de los años el cuerpo perderá su belleza, la salud encontrará obstáculos y la vejez inexorable, tendrá presencia inevitable. Ante estas realidades, muchas personas con intenso estímulo desde la cultura comercial, procuran tomar atajos para conquistar el llamado vivir bien.

Ciertamente, el bien vivir, (que no es lo mismo), se corresponde con algo diferente. Sin duda algo mucho más eficaz, profundo y duradero, que no se adquiere en productos que se venden a buenos precios y publicidad: se trata de hallar armonía emocional.

Y esta llega como consecuencia de acontecimientos íntimos que implican procesos de orden psicológicos, alimentación saludable, buena actividad física y maduración intelectual. Esta armonía se construye desde la historia personal y social, donde las elecciones que fuimos realizando, determinan el lugar que ocupamos hoy, en relación a los afectos, al trabajo y al lugar social. Todo ha llegado y seguirá llegando como consecuencia de estas decisiones íntimas, que para ligarse adecuadamente al bienestar, debieron haber sido sinceras y profundas.

Se necesitó previamente, reconocer que es lo que cada cual deseaba o desea para su vida. Es decir, debemos distinguir nuestra atracción laboral, buscarla y pese a los intentos fallidos, seguir insistiendo hasta que logremos sentir que estamos donde queremos. Lo mismo sucede con la vida afectiva, las elecciones amorosas que nos permitieron construir un proyecto, son las que nos brindan una profunda satisfacción y la certeza que estamos con la persona que queremos. Reconociendo nuestros propios entramados, la búsqueda se clarifica y así alcanzamos los resultados.

Esto implica procesos de diálogos, adaptación, acuerdos y comunicación de los desacuerdos, tolerancia y persistencia. Es decir, nada llega desde afuera y mucho menos en "píldoras". Los procesos laboriosos del bien vivir, no se toman descanso. Pero los resultados, avalan los esfuerzos.

La Psicología del Bienestar en definitiva nos invita a conquistar esta armonía interior que se relaciona estrechamente con la coherencia de hacer lo que pensamos y sentimos, lo cual nos lleva a estar donde elegimos.

Lic. Mario Sarli

Psicólogo