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31 de Enero de 2018 - Nota vista 510 veces

Hallan en Egipto a uno de los últimos dinosaurios de África

De cuello largo y el tamaño de un elefante, demuestra que durante el Cretácico, el actual continente negro todavía estaba conectada con Europa.

Un equipo de paleontólogos ha descubierto en el desierto del Sahara, en Egipto, los restos de una nueva especie de dinosaurio que puede arrojar luz sobre cómo fueron los últimos años de estos animales en el continente africano, antes de su extinción, algo que ha permanecido como un misterio hasta nuestros días. Mansourasaurus shahinae, un herbívoro de cuello largo que tenía placas óseas incrustadas en su piel, guarda relación con ejemplares encontrados en Europa, lo que indica que ambas masas continentales todavía estaban conectadas entonces.

Mansourasaurus pertenece al grupo de los titanosaurios, unos saurópodos (dinosaurios herbívoros de cuello largo) que eran comunes en gran parte del mundo durante el Cretácico, hace entre unos 100 millones y 66 millones de años. Los titanosaurios son famosos por incluir en la familia a los animales terrestres más grandes conocidos por la ciencia, como Argentinosaurus, Dreadnoughtus y Patagotitan. Sin embargo, el dinosaurio egipcio era de tamaño moderado, aproximadamente del peso de un elefante africano.

Su esqueleto está muy bien preservado, con partes del cráneo, la mandíbula inferior, el cuello, la espalda, las costillas, la mayor parte del hombro y la extremidad anterior, parte del pie trasero y pedazos de placas dérmicas. «Cuando vi las imágenes de los fósiles por primera vez, mi mandíbula golpeó el suelo. Este era el Santo Grial, un dinosaurio bien conservado del final de la era de los dinosaurios en África, que los paleontólogos habíamos estado buscando durante mucho, mucho tiempo», asegura el coautor del estudio Matt Lamanna, paleontólogo del Carnegie Museum of Natural History en Pittsburgh, Pennsylvania (EE.UU.).

Reconstrucción del dinosaurio hallado en EgipTo

Los restos fosilizados fueron desenterrados por una expedición llevada a cabo por el grupo de Paleontología de Vertebrados de la Universidad de Mansoura (MUVP) en Egipto. «Es un descubrimiento crítico para la paleontología egipcia y africana», señala Eric Gorscak, investigador científico en The Field Museum y autor colaborador del estudio. «África sigue siendo un interrogante gigante en términos de animales terrestres al final de la era de los dinosaurios. Nos ayuda a abordar cuestiones como ¿qué animales vivían allí y con qué otras especies se relacionaban más estrechamente?», dice.

La mandíbula izquierda

En efecto, cuando se trata de los últimos días de los dinosaurios, África es una especie de página en blanco. Los fósiles encontrados allí desde el Cretácico superior, el período de tiempo de hace 100 a 66 millones de años, son pocos y distantes entre sí. Uno de los motivos es que son difíciles de encontrar: gran parte de la tierra donde se los oculta está cubierta de una exuberante vegetación, en lugar de la roca expuesta como la región de las Montañas Rocosas, el desierto de Gobi o la Patagonia, lugares donde se han encontrado auténticos tesoros paleontológicos. La falta de un registro fósil del Cretácico superior en África es frustrante para los paleontólogos ya que, en ese momento, los continentes estaban experimentando cambios geológicos y geográficos masivos.

Pangea se desgarra

Durante los primeros años de los dinosaurios, durante gran parte de los períodos Triásico y Jurásico, todos los continentes se unieron como el supercontinente de Pangea. Durante el Cretácico, sin embargo, los continentes comenzaron a separarse y a cambiar hacia la configuración que vemos hoy. Históricamente, no ha quedado claro hasta qué punto estaba conectada África con otras masas terrestres del Hemisferio Sur y Europa durante ese tiempo y se dudaba si los animales de África podían haber quedado aislados de sus vecinos y evolucionado en sus propios caminos separados.

Mansourasaurus, como uno de los pocos dinosaurios africanos conocidos de este período, ayuda a responder esa pregunta. Al analizar las características de sus huesos, el equipo determinó que está más relacionado con los dinosaurios de Europa y Asia que con los que se encuentran más al sur en África o en América del Sur. Esto, a su vez, muestra que al menos algunos dinosaurios podrían moverse entre África y Europa cerca del final del reinado de estos animales. «Los últimos dinosaurios de África no estaban completamente aislados, al contrario de lo que algunos han propuesto en el pasado», dice Gorscak. «Todavía había conexiones con Europa».

Los investigadores creen que la nueva especie puede ser una pieza clave para completar el puzzle de los dinosaurios en África. «Lo emocionante es que nuestro equipo recién está comenzando. Ahora que tenemos un grupo de paleontólogos de vertebrados bien entrenados aquí en Egipto, con fácil acceso a sitios fósiles importantes, esperamos que el ritmo del descubrimiento se acelere en los próximos años», afirman.