APPS de El Heraldo

Servicios

Actualidad

Secciones

Opinión

30 de Enero de 2018 - Nota vista 254 veces

¿Por qué cuesta hacer amigos a partir de los 30 años?

El aumento de la exigencia y de las responsabilidades laborales y familiares son dos de los motivos que dificultan crear vínculos afectivos.

Un estudio de la Universidad Aalto en Finlandia y de la Universidad de Oxford en el Reino Unido revela que es a la edad de los 25 años cuando se llega al máximo número de conexiones sociales. Los investigadores, que han analizado los datos de 3 millones de usuarios de teléfono móvil de varios países europeos —para identificar sus patrones de comportamiento en las llamadas (frecuencia y duración) y en las redes sociales—, explican que los jóvenes no paran de hacer amistades hasta esa edad, pero que luego las empiezan a perder rápidamente.

Las mujeres, según la investigación, suelen perderlas más rápidamente que los hombres, pero pasados los años, hacia los cuarenta, ellos acaban con un total de amistades menor que el de ellas. Estos investigadores creen que las mujeres invierten más esfuerzos antes que ellos para encontrar o mantener las amistades que responden al ideal de «mejor amiga o amigo». Una vez creen que las han encontrado, invierten más tiempo a nutrir estas relaciones y pierden otras menos valiosas para ellas.

Para el profesor de psicología de la UOC Adrián Montesano, otro factor que puede desencadenar este fenómeno es que alrededor de la treintena las personas ya tienen sus intereses vitales más definidos, y muchas veces el «grupo de iguales» de la adolescencia y de la primera juventud deja de ser una referencia fundamental para construir la propia identidad.

Como apunta el sociólogo Francesc Núñez, investigador en emociones de la UOC, los criterios de selección y la capacidad de crear vínculos afectivos se hacen más restrictivos. «Cuando eres joven, lo que tienes por delante es un potencial indefinido muy grande, no has definido tu vida, ni tus gustos, ni tus criterios de elección. A medida que te haces mayor te vas definiendo y como la amistad normalmente funciona entre iguales, cada vez son menos los “iguales” que encuentras en el mundo», añade.

Además, en esta nueva etapa vital, explica también Natàlia Cantó, investigadora en emociones y socióloga de la UOC, muchas personas adquieren responsabilidades laborales y familiares (pareja, hijos, etc.) que absorben gran parte de su actividad diaria, dejando poco margen para cultivar la esfera social. «Las personas no se conocen en cinco minutos y en estas circunstancias, algunos nuevos espacios donde pasar suficiente tiempo para conocer gente pueden ser los grupos de padres», apunta Cantó.

Hoy en día, muchas parejas que se separan a los treinta o los cuarenta tienen dificultades para encontrar amigos para quedar. «Esto puede ocurrir porque la pareja comparte el círculo de amistades y, tras la separación, uno de ellos se queda fuera de él, o porque la pareja estaba tan fusionada, que ha olvidado dedicar tiempo a la red individual de amistades», argumenta Montesano. Para evitarlo, Núñez recomienda que, si la vida lo permite, se cultiven siempre las amistades con encuentros, aunque sea con más o menos intensidad. «De todos modos, una buena amistad el tiempo no la deteriora», advierten los tres expertos de la UOC.

Consejos para hacer nuevas amistades

Para hacer nuevas amistades en edad adulta, Cantó aconseja aprender a ser receptivo con los demás, ser tolerante, compartir y entender que los amigos no tienen que sentir y pensar igual. Montesano, por su parte, recomienda viajar para conocerse a uno mismo y conocer a otras personas, perder el miedo a hablar con desconocidos y conectar con comunidades a las que les guste hacer las mismas cosas, como, por ejemplo, deporte. Y Núñez remarca la importancia de tener la voluntad de construir una amistad y ser capaz de generar encuentros sin juzgarlos en términos de beneficio-coste.

Para los millennials que viajan a menudo o que cambian con frecuencia de ciudad de residencia y para los que les resulta difícil encontrar nuevas amistades, en los últimos años han aparecido en todo el mundo aplicaciones para conocer gente. Es el caso de la conocida Meetup, con 32 millones de miembros activos en 182 países y con una media de 15.000 reuniones diarias en el mundo, que ofrece a los usuarios la posibilidad de asistir a actividades vinculadas a grupos unidos por un interés común (cultura, senderismo, fotografía, etc.).

Otros dos ejemplos de aplicaciones que declaran que huyen del concepto de plataforma para ligar son Pattook, con el lema «The Strictly Platonic Friend Making App» y HeyVINA, una aplicación que se describe como un Tinder para mujeres que viajan o se han ido a vivir a otra ciudad y desean hacer amigas.

Para otros tres expertos de la UOC, este tipo de aplicaciones son útiles porque pueden ahorrar muchos pasos, como descubrir quién está en una situación similar o quién está receptivo a conocer gente y así hacer una primera criba. Ahora bien, como subrayan, una buena amistad requiere tiempo y esfuerzo.

Amigos para combatir la depresión

Algunas investigaciones internacionales recuerdan que es importante mantener las amistades porque son beneficiosas para la salud mental —para combatir, por ejemplo, la depresión— o para la salud física. En este último caso, hay estudios que conectan el aislamiento social con el riesgo cardiovascular.