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25 de Enero de 2018 - Nota vista 224 veces

Los hidratos de carbono en nuestra dieta

Arroz, pastas, papas. Los carbohidratos son los principales “acusados” cuando de sobrepeso se habla.

Durante años, las dietas que predominaban eran las bajas en hidratos de carbono, basadas en la creencia de que comer alimentos como pan blanco, arroz o pasta, era malo si se buscaba mantener un peso saludable. Así, los carbohidratos se convirtieron en los principales “prohibidos” de todo plan alimentario de descenso de peso.

El razonamiento que dominaba era que si se comen muchos hidratos de carbono y azúcares, especialmente aquellos que no tienen fibra y el cuerpo absorbe rápidamente, aumentará el nivel de glucosa en la sangre. Así, a menos que se queme esa glucosa con ejercicio físico, el páncreas producirá más cantidad de la hormona insulina para tratar de bajar la glucosa a niveles normales y se almacenará como grasa el exceso de azúcar de los hidratos de carbono.

Solía creerse que a primera hora de la mañana el cuerpo se está preparando para el día y quemaría de manera más rápida la glucosa que generan los hidratos de carbono. De ahí que el común de la gente comenzara a fijarse no sólo en la cantidad de hidratos de carbono consumidos, sino al momento del día en que se hace, creyendo que la mañana o el mediodía eran preferibles por sobre la noche, con el argumento de que a primera hora de la mañana el cuerpo se está preparando para el día y pronto empezará a quemar la glucosa que generan los hidratos de carbono.

En contrapartida, se creía que cuando se comen por la noche, el cuerpo se está preparando para dormir, por lo que le tomará más tiempo deshacerse de ese azúcar.

Ahora, el equipo del programa de televisión de la BBC Trust me I’m a doctor (Confía en mi, soy médico), decidió poner esa argumentación a prueba con un pequeño experimento, con la colaboración del doctor Adam Collins, de la Universidad de Surrey, Inglaterra.

Para eso, reclutaron voluntarios con buena salud para estudiar cómo respondían sus cuerpos al consumo de carbohidratos por la mañana y por la tarde.

Así, les pidieron que comieran una cantidad fija de carbohidratos al día: alimentos como pan o pasta. Durante los primeros cinco días debían comer la mayoría de los hidratos de carbono en el desayuno y dejar solo una pequeña cantidad para la noche.