Opinión

24 de Enero de 2018 - Nota vista 206 veces

La solución definitiva al enigma del papel higiénico, ¿cómo se cuelga?

Es imposible que la pregunta nunca se te haya pasado por la cabeza al cambiar el rollo de papel higiénico en tu cuarto de baño. ¿Cuál es la manera correcta de colocarlo? ¿Con el borde bajo el rollo, de forma que el extremo del que tiramos queda más cerca de la pared?

¿Quizá a la inversa, con el borde sobre el rollo? ¿O puede que simplemente no haya un modo adecuado y tanto uno como otro sean válidos? En el blog Snopes encontramos una pista que puede ser definitiva para resolver el debate.

Se trata de una imagen que muestra la patente original, fechada en septiembre del año 1891. En efecto, hay que retroceder más de 126 años para encontrar el documento que muestra cómo ideó el dispositivo su autor, un hombre llamado Seth Wheeler.

Indudablemente, este inventor realizó una contribución de grandísimo valor para la especie humana, puesto que los colgadores de papel higiénico son hoy imprescindibles en millones de aseos de todo el mundo. En el dibujo bajo estas líneas puedes comprobar cómo lo imaginó.

Si bien es cierto que en los bocetos de Wheeler no podemos ver en qué lado está la pared, la manera en que lo dibuja apunta claramente en una dirección.

El borde debe estar sobre el rollo, si lo que queremos es respetar la idea original del creador. Por supuesto, los defensores de la opción contraria no aceptan la derrota, aferrándose a que el documento no sentencia nada de forma explícita. Basta navegar unos segundos por la red para comprobar que no son pocos los empeñados en mantener con vida la controversia.

El caso es que la ciencia también ofrece respaldo a quienes creen que el borde debe estar sobre el rollo.

Existe un estudio de la Universidad de Colorado que explica que, por nuestra propia salud, lo más recomendable es colgar el papel de ese modo.

¿El motivo? Las temidas bacterias. Si lo colocamos así tendremos más posibilidades de que nuestras manos sólo contacten con el papel.

Las paredes de los cuartos de baño, especialmente los públicos, están plagadas de bacterias que no deseas acercar a tu cuerpo, por lo que no es buena idea tocar el muro justo antes de tomar un trozo de papel.