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20 de Enero de 2018 - Nota vista 206 veces

Un hombre vestido de blanco

En estos días visita Chile y Perú el Papa Francisco. Un hombre que está de paso, pero que deja profundas huellas en el pensamiento de las personas que lo escuchan. Nadie queda indiferente. Es el hombre de Dios vestido de blanco, que con su mensaje molesta a algunos y despierta la esperanza y alegría de muchos.

Cuando a su sobrino le preguntaron ¿en qué cambió el Cardenal Bergoglio al ser nombrado Papa?, les contestó “sólo en la vestidura”.

Y tenía razón, al ver su blanca figura abrirse paso entre la multitud, elevando su voz, uniéndola a la de los que no tienen voz, abrazando a los niños y personas con discapacidad, bendiciendo a todos; uno ve realmente a un hombre vestido de blanco, que no pudo manchar la mala prensa, esa que sembró la duda sobre como sería recibido en el hermano país. No lograron su propósito y hasta pudo dejar su mensaje y claro como su figura.

Podría decir muchas cosas buenas de este hombre que habla con el corazón, pero no es necesario, prefiero que lo conozcan por algunos de sus pensamientos que nos humanizan y elevan la condición humana:

A las mujeres en la cárcel además de su afecto paternal, les dejó este mensaje:

“Nadie puede ser privado de su dignidad” – “No se dejen cosificar”.

“Ustedes no son cosas, no son un número, son fulano de tal, con nombre y apellido” recordándoles así que son personas, aunque hayan cometido un delito. . .y me pareció volver a escuchar “nadie puede ser privado de su dignidad”, una frase que deberíamos reflexionar también cada uno de nosotros, que a veces nos convertimos solamente en “cosas” preocupados más en tener que en Ser.

Luego agregó “la dignidad se contagia como la gripe”, como diciendo, lleven ustedes una vida digna, que contagie a otros vivir del mismo modo.

Además de apoyar abiertamente y con firmeza la causa de los castigados Mapuches y demás pueblos originarios, elogió sus tejidos, tan hermosos. Así como ellos con paciencia, combinan colores, lanas, texturas, para hacer una pieza única, así deberíamos ser nosotros “artesanos de una unidad verdadera”, entretejidos con Verdad, Justicia y Amor, que no significa uniformidad.

Un hombre de blanco visita nuestro Continente Latinoamericano, llamado el continente de la esperanza, a pesar de que soplan sobre él, vientos de egoísmo y de materialismo que empobrece personas, familias y pueblos, no solo materialmente, también intentando destruir su cultura, su historia, su memoria.

Camina entre nosotros con las manos en alto como señalando a Dios, mientras bendice a su Pueblo.

Sigue entre nosotros y como María no te canses de ofrecer a todos, la riqueza del pensamiento de Aquel Hombre que una vez murió en la cruz, por los mismos motivos que hoy a vos te amenazan; defender a los pobres, a los sin voz, a los que son despojados de sus derechos, de su dignidad.

Papa Francisco, sigue peregrinando, sembrando Amor, Paz y Verdad.

Nos hace mucho bien escucharte y en lo profundo de nuestro corazón comienza a crecer nuestra esperanza.

¡QUERIDO PAPA FRANCISCO

BIENVENIDO A TU PATRIA

 LATINOAMERICANA!

Pablo Sánchez