APPS de El Heraldo

Servicios

Actualidad

Secciones

Educación

20 de Enero de 2018 - Nota vista 1705 veces

Las manos que ven: si estás leyendo este diario impreso, quiere decir que sos vidente

Mucho se habla de la integración que implica acondicionar las vidas y contextos de las sociedades para que las personas no videntes puedan manejarse con mayor autonomía.

 Celina Duarte es una niña de apenas 18 años de edad, es ciega y no tiene el deseo de ver. “Siempre me dicen dando por hecho_ deseas un montón poder ver, no. ¿O qué harías si pudieses ver?”, cuenta Celina. Con una hermosa sonrisa y gran elocuencia responde: _ “no, no quiero ver. Crees que voy a aprender todo de nuevo, a escribir, leer, ni loca (y larga una linda carcajada que la caracteriza).


Asegura no tener el deseo de ver, que se encuentra bien así, de hecho la asusta pensar en tener que ver. “tendría que volver a nacer, porque ya aprendí a manejarme así”. Ella es una joven con su condición muy superada, se maneja con una autonomía que prepondera su andar. Contrario a lo que por lo general nos imaginamos de compartir unos mates con un no vidente, Celina se mueve en su entorno muy cómodo y seguro.

Lo más sorprendente de esta historia es que ella luchando contra todos los pronósticos negativos que le propone la sociedad, pasó una hermosa niñez, adolescencia y este verano con ansias espera mudarse a la ciudad de Paraná, Entre Ríos.

“primero quise estudiar comunicación, porque tuve una pasantía en una radio y me encantó, cuando entré como Concejal del Concejo Deliberante Juvenil, representando a mi escuela “Nacional” me di cuenta que quiero estudiar política”. Celina tomó esta decisión y antes que nada lo charló con Miriam, su acompañante desde los 4 años, “ella básicamente es como mi segunda mamá, sabe todo de mí, me habla y da siempre seguridad, me enseñó a conocer el mundo a mí manera. Pero cuando le dije a mi mamá que quería estudiar en Paraná, casi se muere, y me respondió - bueno nos vamos a tener que mudar todos para allá”. Miriam es la que acompañó diariamente a esta jovencita y también quien ayudó a que su familia entendiera que es hora de dejarla volar.

Ciencias Políticas es la carrera que eligió, tuvo sus dos primeros viajes para anotarse a la facultad y conocer su casa (pensión) donde vivirá con cuatro chicas más “aunque creo que no van a estar nunca”, comenta. Su primera experiencia en la facultad la dejó anonadada, “carteles de Maldonado, carteles por todo lados, me leían las cosas y me fascina ese ambiente”, dice con una gran ilusión como toda joven con miles de sueños por delante. La primera entrevista termina cuando ella dice: _“y todavía no te conté, yo no nací ciega, así que eso te lo explico otro día”.