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Opinión

Ante la llegada de un nuevo año - 18 de Enero de 2018 - Nota vista 184 veces

¡QUE LINDO MENSAJE!

Cada día la vida nos sorprende con cosas hermosas que nos presenta de distintos modos. ¡Es que ella en sí es hermosa por más dificultades que debamos superar! No lo dudo.

Uno de esos modos es acercándonos la maravilla de pensamientos y sentimientos que, convertidos en palabras, nos elevan el espíritu, nos tonifican, nos movilizan a mirar con fuerzas, con esperanza y hasta con gratitud anticipada lo que nos ofrece el tiempo por vivir. Es lo que me sucede en estos días.

Con enorme interés leí algunos textos de José Saramago, brillantísimo Premio Nobel de Literatura. Confieso que “me llegaron hondo”, como un valioso “regalito” para el alma. Uno de ellos, que deseo sea también de su agrado, lector/a, dice ésto:

“Mañana es la única utopía”

Frecuentemente me preguntan que cuántos años tengo.

¡Qué importa eso!

Tengo la edad que quiero y siento. La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso. Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso o lo desconocido.

Tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza de la convicción de mis deseos.

¡Qué importa cuántos años tengo!. No quiero pensar en ello.

Unos dicen que ya soy viejo y otros que estoy en el apogeo. Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.

Tendo los años necesarios para gritar lo que pienso, para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos, rectificar caminos y atesorar éxitos.

Ahora no tienen por qué decir: “Eres muy joven, no lo lograrás”. Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo. Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos y las ilusiones se convierten en esperanza. Tengo los años en que el amor, a veces, es una loca llamarada, ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada.

Y otras, en un remanso de paz, como el atardecer en la playa.

¿Qué cuántos años tengo? No necesito con un número marcar pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones rotas... valen mucho más que eso.

¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta o sesenta! Lo que importa es la edad que siento.

Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos. Para seguir sin temor por el sendero pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos.

¿Qué cuántos años tengo? ¡Eso a quien le importa!

Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento” ¿Le gustó? Bonito ¿verdad? Y para pensarlo. Más aún ahora que ha comenzado un nuevo año en nuestra vida, esa cosa tan maravillosa que se nos dio y que debemos cuidar mucho, valorándola a cada minuto.

María Rosario Echeverria

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