Tecnología

17 de Enero de 2018 - Nota vista 1537 veces

El uso de la tecnología en la infancia

En estos últimos años, con el auge de la tecnología y el acceso a internet y a las redes sociales, asistimos a un fenómeno cuyo impacto aún no conocemos con certeza, pero que tal como en épocas anteriores con la aparición de la radio primero y la televisión después, generan temores ante las posibles consecuencias negativas. En este artículo intentaremos abordar el tema para plantear algunos interrogantes y sugerencias.

Hoy en día el acceso a las nuevas tecnologías está al alcance de la mayoría, ya sea por intermedio de los smartphones, las tablets y las netbooks. Contando con uno de estos dispositivos y acceso a internet, uno está a disposición del material que desee. Si bien esto por un lado representa un gran beneficio, por otro lado puede convertirse en un gran riesgo, sobre todo para los más chicos.  

Además del riesgo que en artículos anteriores postulábamos acerca del grooming, la sobreexposición a estos dispositivos puede afectar el desarrollo pleno de los niños y adolescentes. El uso pasivo y no interactivo con la tecnología, así como su abuso pueden interferir con un buen aprendizaje. Pueden causar patrones de sueño irregulares, problemas de comportamiento, dificultades para poner atención o concentrarse, y hacer más lento el desarrollo social y del lenguaje, entre otras cosas. En sí mismas, las nuevas tecnologías no representan un problema, sino más bien el uso que se hace de ellas. Y para regular el tiempo que los niños y jóvenes pasan navegando en internet, la presencia del adulto es fundamental. No se trata de prohibir el acceso, sino más bien de integrarlo a otra serie de actividades, con límites claros y acordes a cada edad.

En este sentido, está claro que muchas veces el celular, la PC o la tablet representan una forma de mantener a los chicos ocupados para que los adultos puedan hacer otras actividades o bien para no tener que hacer algo con los niños, ya sea jugar, pasear, dialogar o prestarles atención. No se trata de extremos, ni estar todo el tiempo a disposición de los niños ni ignorarlos todo el día. Algunos profesionales sugieren límites de horarios en el acceso y momentos del día, a la hora de comer o merendar, a la hora de irse a dormir, por ejemplo, en los que no haya interacción tecnológica. Tampoco que dichas actividades reemplacen u obstaculicen otras de vital importancia para el desarrollo infantil: deportes, interacción con otros niños, actividades escolares, juegos al aire libre, actividades manuales, dibujo, etc.

Dentro de las ventajas, podría considerarse:

- Acceso a contenido adaptado y útil. Los niños pueden aprender mucho a través de aplicaciones y contenido disponible tanto en aplicaciones específicas como en Internet de forma sencilla y directa.

- Para los padres, poder seleccionar un contenido adecuado es una gran ventaja frente a otras fuentes de entretenimiento como la televisión, en la que no podemos controlarlo. Hay aplicaciones de series, de documentales, de películas, en las que podemos hacer una lista cerrada de reproducción y controlar lo que ve el niño.

- Entretenimiento no aislado. Que un niño use una aplicación o un dispositivo para entretenerse no significa que tenga que estar solo. Puede jugar con su familia, con sus amigos e incluso, con personas de todo el mundo, siempre con control en este último caso.

- Mejora de la atención, lectoescritura, memoria, cálculo mental. Muchas aplicaciones están creadas con el fin de estimular la educación de los niños y algunas parcelas concretas de su aprendizaje mediante juegos y cuentos.

Como inconvenientes:

- Aunque puede evitarse, un niño frente a una tablet o un smartphone con una serie es un niño que no habla, que no se relaciona durante ese rato, que mantiene sus ojos pegados a la pantalla y que no quiere jugar a nada.

- Entretenimiento fácil vs Entretenimiento difícil. La aplicación ofrece todo lo que el niño necesita sin que él tenga que trabajar. En cambio, cuando el niño juega solo, necesita estimular su creatividad e imaginación para poder divertirse.

- Dependencia. Los dispositivos electrónicos pueden causar adicción y dependencia, sobre todo si el uso de estos aparatos se hace sin ningún tipo de límites.

- Sin la supervisión adecuada, el niño puede acceder a contenido no permitido (violento, íntimo) con facilidad, con los problemas de todo tipo que ello supone.

- Obesidad y problemas posturales. Un menor que no juega con otros niños, que no hace deporte y que pasa todo su tiempo de ocio encerrado en casa jugando con dispositivos es un niño con un riesgo muy alto de padecer sobrepeso y problemas posturales.

En síntesis, lo recomendable sería que los más chicos tengan acceso a aplicaciones didácticas, que les permita aprender jugando, para que no sea sólo consumo de material que no requiera esfuerzo mental, sino que por el contrario estimule el pensamiento y la creatividad. Para los más grandes, asegurarse tener activados los filtros que los mantengan a resguardo del acceso a material inconveniente. Y a modo de sugerencia, poder hablar con los niños y jóvenes acerca del uso de internet, conocer qué hacen, con quiénes se comunican, qué uso hacen de las tecnologías, para poder no sólo monitorear sino también aconsejar y conocer también uno mismo algunas cuestiones que quizás por prejuicio o ignorancia desconocemos de qué se trata o tenemos una idea equivocada.

Habría que pensar también que los niños, más que resultarles atractivo, acceden a Internet constantemente porque se aburren de jugar solos. Brindarles tiempo de calidad, y en cantidad, realizando actividades diferentes, puede ser la mejor forma de saber lo que están viendo, controlarlo, y formar una relación de confianza con los niños en la que ellos se sentirán en la libertad de contar lo que sucede en sus vidas, y además permitirá fortalecer el vínculo y disfrutar con ellos al punto de que ya no necesiten tanto de las nuevas tecnologías para entretenerse.

Escrito y confeccionado por el Psicólogo Gastón Fernández Montani y revisado por Equipo de Profesionales de la LINEA 102 "Teléfono del Niño", del Centro de Fortalecimiento Social de la Municipalidad de Concordia.