Salud

17 de Enero de 2018 - Nota vista 1022 veces

¿Por qué viajar hace bien a la salud?

De vez en cuando parar la pelota, patear el tablero y planear un nuevo viaje no tiene que ver solo con la necesidad de descansar y desconectarnos por unos días del trabajo y la rutina. Sino que también es algo en lo que deberíamos invertir en nuestras vidas, porque cada vez que viajamos estamos mejorando nuestra salud.

Menos estrés y mayor  

bienestar emocional

La reducción del estrés parece el más evidente de los beneficios de viajar. Aunque sea una salida breve o un destino no muy lejano, dejar atrás la rutina y el ritmo frenético de la vida cotidiana permite desconectar, dejar atrás las angustias, olvidarnos del teléfono, las redes sociales, los problemas diarios y disfrutar del presente.

Activamos

el cerebro

Para poder llegar saludables a la tercera edad, no solo necesitamos ejercitar el cuerpo. Por eso es fundamental entrenar y estimular nuestro cerebro y especialistas recomiendan estos tres elementos claves para hacerlo: "enfrentar nuestro cerebro a la novedad, la variedad y el desafío. Viajar cumple con los tres".

Situaciones tan simples y típicas de los viajes como tener que adaptarse a nuevas sensaciones, experiencias, paisajes, sonidos, aromas o tener que comunicarse en otro idioma estimulan el cerebro y lo vuelven más activo y más creativo.

Viajar requiere, principalmente, aprender y memorizar todo lo extraño hasta que todo resulte normal y conocido.

Esto es un desafío para el cerebro y es como un entrenamiento acelerado.

Mejoramos

el autoestima

Todo viaje representa una suma de desafíos: desplazarse, habituarse a un sitio desconocido, relacionarse con su gente. Y cuanto más lejano es el destino, mayor el reto, ya que implica entrar en contacto con costumbres exóticas, idiomas desconocidos e, inevitablemente, problemas de diversa índole. Buscar los recursos para resolverlos y poder salir adelante potencia la autoestima como pocas otras cosas pueden hacerlo.

Afrontar

los problemas

Las experiencias que vivimos en los viajes o aventuras nos hacen conocer otras realidades, tomar distancia de nuestra propia vida y poder ver los propios problemas en su verdadera dimensión.

Normalmente, después de un viaje muchas personas valoran mucho más lo que tienen y dejan de quejarse (o un poco menos) por lo que les falta, lo cual ayuda, también, a un mayor bienestar emocional.

Gustave Flaubert: "Viajar te hace modesto, porque te hace ver el pequeño lugar que ocupas en el mundo".

Alimentar

el alma

Especialistas aseguran que viajar proporciona mayor felicidad que comprar cosas materiales.

La razón consiste en que los recuerdos, las experiencias vividas, brindan un placer y un bienestar de largo plazo, mucho más tiempo de lo que dura la satisfacción que se siente al comprar algo.

Más aún, no solo el viaje se disfruta más que los bienes materiales, sino que la anticipación de las experiencias que se han de vivir durante el viaje genera una sensación de felicidad mayor que la anticipación de comprar objetos.

Las experiencias mejoran las relaciones sociales, se valoran más en sí mismas y menos en comparación con las de otras personas, y forman parte de la propia. identidad de quien las vive.

Irse lejos (o cerca) contribuye a alejarse de las partes estresantes de la vida. Puede ayudar a mejorar tus perspectivas, a brindar nuevos puntos de vista y permite desarrollar nuevas estrategias de para afrontar los problemas.

Debemos aprovechar ese tiempo que nos regalamos para alimentar el alma con actividades que nos apasionan (sacar fotos, mirar películas, leer un libro, salir a caminar, etc.) que en la vida cotidiana por distintas situaciones no podemos realizar.

Complejo Maranhao

Pellegrini y 3 de Febrero - Concordia - E.R

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