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17 de Enero de 2018 - Nota vista 512 veces

Controlar el ordenador con la mente: el nuevo objetivo de Microsoft

El gigante tecnológico ha registrado una patente que permite prescindir de los dispositivos periféricos como el teclado y el ratón y utilizar datos neurológicos para cambiar el estado de una aplicación.

Existen tecnologías que para la opinión pública aún parecen ciencia ficción, como el control con la mente de los dispositivos conectados. Sin embargo, la tecnología va muy por delante de los aparatos que llegan a los consumidores y las grandes marcas trabajan en equipos más cercanos al cine que a nuestra realidad. Es el caso de Microsoft, que acaba de patentar un sistema por el que se podría controlar un ordenador con el cerebro, tal y como afirman desde CBinsights.

En concreto, permite «cambiar el estado de una aplicación utilizando datos neurológicos» gracias a la conexión entre el equipo y un lector electroencefalográfico que registre las señales eléctricas generadas por el cerebro. Dichas señales eléctricas se producen incluso si no se realiza el movimiento. Así, se quedan grabadas tanto como si movemos una pierna como si sólo pensamos en hacerlo.

Esta acción, que Microsoft compara a algo parecido con el síndrome del «miembro fantasma», por el que las personas que sufren una amputación pueden pensar en ejercitar esa parte -teoría que ya se utiliza para los brazos robóticos, por ejemplo-, sería la base de este sistema.

¿El fin del ratón y el teclado?

Con ello, la compañía intentará relegar los dispositivos periféricos como el ratón o el teclado, y ejecutar programas, jugar a videojuegos o chatear solo con la mente.

La patente recoge que este sistema puede llevar a cabo acciones como deslizar el dedo o hacer pinza para zoom, recoger movimientos de cabeza, extremidades, faciales o interacciones con el hardware como presionar teclas, entre otros.

Previamente se necesita que el sistema sea calibrado para que aprenda las respuestas neurológicas de cada usuario y observar los patrones que se generan al realizar determinadas acciones, por lo que sería una tecnología totalmente personalizada e intransferible.

Este sistema abre el campo a aplicaciones para personas con movilidad reducida y, aunque de momento es una patente, es un paso previo para incluirlo en los dispositivos de consumo.