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16 de Enero de 2018 - Nota vista 254 veces

Advierten que Bolivia está al borde de una crisis sanitaria

El gobierno de Bolivia reclamó a los médicos que levanten la protesta que hace 28 días afecta la atención de la salud en el país, luego de los pedidos en el mismo sentido de la Iglesia católica y de las Naciones Unidas, que advirtieron sobre una crisis sanitaria nacional.

La ministra de Salud, Ariana Campero, pidió a los huelguistas que “levanten el paro” y que piensen en los enfermos que, a su juicio, están afectados por los “caprichos y la falta de seriedad” de los dirigentes del sector.

Los profesionales de medicina protestan en contra de un artículo del Código del Sistema Penal, que, a su juicio, penaliza la labor médica, y contra un decreto que instituye una entidad para fiscalizar la labor en el sistema público.

En declaraciones a la prensa local, Campero dio señales para dialogar a los médicos en conflicto con el fin de “trabajar en la reglamentación” del polémico artículo, pese a que la exigencia de los profesionales de la salud es eliminarlo del texto.

Al mismo tiempo, el ministro de Gobierno, Carlos Romero, condenó la “violencia” en la manifestación que médicos y estudiantes de medicina protagonizaron en La Paz y que derivó en enfrentamientos con los policías que resguardan el Palacio de Gobierno y la Asamblea Legislativa.

“Nos preocupa la violencia que imprimen los manifestantes. No es bueno que ataquen a la policía con objetos contundentes, con piedras, ondas, canicas”, dijo a los periodistas, informó la agencia estatal de noticias ABI.

Los agentes emplearon gases para disolver la protesta, admitió Romero, al tiempo que aseguró que el gobierno boliviano respeta toda movilización, sin excesos y sin violencia, pero enfatizó que los policías “son seres humanos, no son de piedra”.

El ataque a los policías con petardos, piedras dejó una decena de efectivos de la Unidad Táctica de Operaciones Policiales con lesiones de diverso grado, según el ministro.

Gobierno y médicos se reunieron sin éxito casi una decena de veces, lo que motivó la intervención de la Iglesia y la ONU para advertir sobre el riesgo que conlleva el conflicto.

Los obispos católicos se reunieron el martes con los dirigentes del Colegio Médico de Bolivia para pedirles una pausa en el paro, y la ONU difundió un comunicado en el que manifiesta su preocupación por el conflicto que podría “en ciertos casos derivar en muerte o daño grave a la salud”, además de ocasionar una “crisis nacional aguda” si se prolonga.

El paro médico por tiempo indeterminado comenzó el 23 de noviembre último en rechazo a la fiscalización del sistema de salud público y privado, y al artículo 205 del nuevo Código Penal, que a juicio de los huelguistas criminaliza a los profesionales.


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