Opinión

15 de Enero de 2018 - Nota vista 145 veces

Todos los días, orquídeas

No es un secreto para nadie que un rasgo importantísimo que distingue a Concordia es la gran variedad de bellísimas flores que en ella lucen. Y es real.

Gustan muchísimo las atrayentes orquídeas. Dueñas de un exotismo cautivante, tienen fama de ser plantas complicadas, sobre todo para que nos regalen sus preciadas flores. Pero una vez que se conocen sus secretos, se comprende que son tan fáciles de cultivar como cualquier otra especie. 

Quizá sea el aura enigmática que rodea a las orquídeas lo que haya impedido que sean tan populares como se merecen.

Bien vale señalar que Buenos Aires, nuestra hermosísima capital nacional, tiene un clima apto para muchas de ellas.

Se las puede disfrutar tanto en jardines, terrazas y balcones como en interiores.

Para empezar, conviene elegir los géneros que mejor se adaptan a nuestro clima y que, por esa razón, son los más fáciles de conseguir.

Sorprendentemente la orquídea, tolera un sinnúmero de maltratos, con excepción del frío. Es cierto que, como a cualquier planta, no le gusta la falta de aire, ni la sequía.

Pero hasta sus pestes son limitadas: hongos y cochinillas principalmente, ambas tratables.

A grandes rasgos podemos dividirlas en dos grupos: las terrestres y las epífitas. Esta últimas, que se adhieren a los árboles por medio de sus raíces gruesas y absorbentes, no hay que confundirlas con las especies parásitas, ya que toman agua y nutrientes del aire, la lluvia y las sustancias orgánicas que se escurren por la corteza donde habiten.

Siempre hay que recordar que la mayoría sólo necesita un medio sobre el cual sostenerse: musgo, carbón, piedra partida, perlita o trozos de corteza, solos o combinados. La clave del éxito está en atarlas muy firmes. De lo contrario, sencillamente no crecerán. Se aconseja utilizar un hilo que no se pudra, en especial, grueso de nylon.

En maceta hay que brindarles un suelo suelto, que no las aprisione, además de tutorarlas para favorecer el enraizamiento y asegurar un crecimiento erguido.

Una buena idea es colocarlas en las características canastas de madera, que contribuyen a la tan necesaria aireación de las raíces.

Si bien la iluminación cumple un papel importante en su desarrollo (cuanto más horas - luz reciba la planta por día, mejor) las orquídeas no soportan los rayos del sol directo durante largos períodos. En cambio, prefieren la media sombra, que variará entre un 50 y un 70 % de penumbra, según el género y la especie.

Los riegos, aunque profundos, no deben inundar las macetas. Las orquídeas solo deben regarse en lo posible con agua de lluvia cuando su medio está completamente seco ya que toleran mejor las sequías que largos períodos de lluvia o riego constantes.

Y no debemos olvidar que para florecer necesitan un período sin agua o de descanso en los momentos más fríos del invierno.

También se nos sugiere que hasta que se adquiera confianza, se experimente con las más sencillas: Dendrobium y Cymbidium. Asimismo con Onicidium (flor de patito, que crece en forma silvestre sobre la costa del Río de la Plata).

Además se aconseja usar abonos específicos para estas plantas. No improvisar con recetas caseras.

Y nunca colocar la maceta sobre un plato con agua.

Realmente: ¡cuanta belleza y distinción aportan las orquídeas a Concordia!


María Rosario Echeverría.


  • TEMAS DE LA NOTA: