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13 de Enero de 2018 - Nota vista 244 veces

A veces es mejor dejarlos ir

Esta historia comienza en la familia Zaballos, y la protagonista es Lola, una labradora mezcla que se sumó a la Policía Federal.

Lola hoy tiene 5 meses apenas, es muy curiosa y juguetona; aunque como todos los perros de esta raza en particular, pasan por una etapa que dura con suerte un año y medio de puras travesuras, muerden lo que encuentran y rompen sin piedad. 

Jorge Schonfeld, es un gran amigo de la familia de Lola, y vive en frente de la División Antidrogas de Concordia, “fui el nexo entre la familia y la policía”, comparte Jorge. La familia Zaballos necesitaba dar la perrita en adopción responsable, porque no le podían dedicar el tiempo suficiente “sí, es verdad que les ralló una camioneta con mordidas e hizo varios desastres, pero sobre todo no le podían dedicar el tiempo que ella necesitaba, por eso empezaron a buscar una casa donde la cuiden mejor”. 

Justamente un viernes, Jorge se entera que había un caso similar en la División Antidrogas con el perro Black (una noticia que cubrió El Heraldo hace unos días) un callejero adoptado por el comisario que hoy está estudiando en la academia, para perro detector de drogas. Jorge consultó si la policía la podía recibir a Lola, le hicieron unas pruebas para ver si cumplía las condiciones para ser perro policía y casi sin notar el cambio, pasó a ser parte de la División Antidrogas y del barrio. 

Ella es la alegría de la comisaría, muy guardiana, porque ladra a todos los que se acercan al portón y amigable como buen perro detector, “es una condición necesaria porque estos perros andan entre la gente”, comenta el comisario. Según su experiencia Lola será mejor que Black puesto que está siendo entrenada desde pequeña, por ahora solo jugando a recuperar o buscar juguetes, a caminar, sentarse, obedecer y cosas básicas. “Lo importante, remarca el comisario, es que los animales no sufran, ellos son entrenados siempre jugando, cuando son detectores también lo hacen sin tensión y por su premio. Los días que no están con ganas no se los obliga, eso es importantísimo para mí”, remarca Juan Carlos Vera.

Lola en breve se estará yendo a la academia de entrenamiento para canes detectores, y volverá como oficial de policía. “Los dueños están re conformes porque la perrita está bien cuidada” dice Jorge el amigo de la familia Zaballos.