Salud

12 de Enero de 2018 - Nota vista 987 veces

Confirman una muerte por leptospirosis en Concepción del Uruguay

Hacía más de un mes que un uruguayense ingresó al hospital Justo José de Urquiza con síntomas que parecían ser causados por la leptospirosis. La directora de epidemiología de dicho hospital, Inés Piñero, confirmó que este hombre que estaba internado, falleció el miércoles por la mañana de leptospirosis.

La doctora explicó que “tenía comprometidos los órganos importantes y con todo el esfuerzo que se hizo, no se pudo sacar al paciente de ese estado”.

“Desde epidemiología ya se tomaron todas las medidas necesarias, se le dio profilaxis a la familia y a todos los compañeros de trabajo y se le comunicó a la empresa las medidas que deben tomar. Ahora resta que se controle que las empresas no tengan ratas en sus lugares de trabajo”, explicó.

Según informó la profesional, las muestras confirmaron que se trataba de un caso probable de leptospirosis restando el resultado de la contraprueba del laboratorio de la ciudad de Santa Fe.

Contagio en el lugar de trabajo

Por otra parte, la profesional indicó que, “hay que resaltar la importancia de las medidas higiénicas en los lugares de trabajo, ese hombre se contagió en su lugar de trabajo, con eso no se juega”.

Piñero confirmó que la municipalidad había denunciado a la empresa radicada en el Parque Industrial. “No había una sola rata, eran visible por todos los empleados, era un desastre”.

Según trascendió, se trataría de una empresa dedicada a la producción de carnes rojas, ‘Carnes del Litoral’.

Asimismo, le habrían labrado actas de infracción tras los controles sanitarios, debido a la presencia de roedores en el lugar.

Otro caso en Gualeguaychú

En primera instancia, cabe mencionar que es el segundo caso de muerte en los últimos años por esta enfermedad en Concepción del Uruguay; pero casualmente, tras más de veinte días de internación, murió en una clínica privada de Gualeguaychú un hombre de 38 años, producto de una enfermedad contraída por ratas.

Desde la departamental de Gualeguaychú confirmaron el deceso de un trabajador avícola que estaba internado desde el 20 de diciembre por una posible zoonosis a determinar.

Una empresa denunciada

Waldemar Migueles falleció producto del agravamiento de un cuadro virósico compatible con el hantavirus o la leptospirosis. Su familia radicó una denuncia policial que ya fue derivada al fiscal, donde se apunta directamente al criadero de pollos donde trabajaba ya que indican que el lugar estaba plagado de ratas, vector de estas enfermedades.

El fiscal dispuso la autopsia sobre el cuerpo de Migueles para conocer la causa específica de su deceso, en tanto se aguardan los resultados de las muestras serológicas enviadas a laboratorios de alta complejidad ubicados en Santa Fe y Buenos Aires.

El comisario mayor Carlos Pérez, confirmó la denuncia radicada por la esposa de Migueles, Marisa Verón, quien es enfermera y quien ya había denunciado el caso ante el nodo epidemiológico zonal en el hospital Centenario de Gualeguaychú.

La mujer señala la responsabilidad de la muerte de su esposo a las malas condiciones laborales en las que se desempeñaba en una granja avícola ubicada en la ruta provincial 16, para la firma Domvil SA, donde “hay muchas ratas que orinan la comida de las aves y los trabajadores no tienen ninguna protección sanitaria”, concluyó afirmando.

Cómo es vivir “Plagado de ratas”

El malestar de Waldemar comenzó el 20 de diciembre. Días antes de su fallecimiento, su esposa relató a Infoner que el hombre quiso seguir trabajando. “Siempre le preocupaba cuidar su empleo. Tanto, que no quería decir nada de lo que sucede ahí adentro, y los otros muchachos tampoco por temor a perder el trabajo”, había aseverado. La planta, ubicada en la ruta provincial 16, cerca de Larroque, tiene unas 15.000 aves repartidas en cuatro galpones. “Las ratas y ratones se ven todo el tiempo, yo las vi. Andan entre la comida de las aves, correteando entre los galpones. Se ven las heces”, había relatado. Los empleados “no tienen protección sanitaria, trabajan sin barbijos, sin guantes, tienen un solo equipo de ropa para cada uno que lava una vez por semana la esposa del encargado. Los hacen bañar en el establecimiento antes de retirarse cada día. Los limpian para salir, pero adentro no hay condiciones de cuidado”. “Los galpones y el lugar donde comen los empleados; a veces ponen hasta la comida sobre las gavetas de los insecticidas –afirma Marisa Verón, hablando por su compañero Waldemar-. No hay un sitio o comedor para ellos, ni siquiera una habitación aparte. Nadie ha ido a instruirlos sobre la higiene y seguridad adecuadas. No cuentan con artículos de limpieza como cloro o lavandina.

Toman agua de un pozo, no de red. En cuanto al alimento para las aves, es cascarilla de arroz que viene en bolsas de 50 kilos que ellos deben fraccionar en otras 35 individuales. Las ratas pasean y orinan sobre las bolsas. Vuela polvillo que ellos inhalan”, ejemplificó. FUENTE: La Calle