Salud

3 de Enero de 2018 - Nota vista 241 veces

Evitar la leche de vaca en la infancia no previene la diabetes tipo 1

Los niños que toman fórmulas extensamente hidrolizadas tienen el mismo riesgo de desarrollar la enfermedad que aquellos que toman leche de vaca.

La diabetes tipo 1 es una enfermedad crónica englobada en las denominadas ‘patologías autoinmunes’, en las que el sistema inmunitario ataca por error al propio organismo –en este caso concreto, a las células beta de los islotes pancreáticos, responsables de la producción de insulina–.

Tal es así que, con objeto de evitar, o cuando menos retrasar, la aparición de la enfermedad en las personas con predisposición genética a desarrollarla, la clave podría estar, como han sugerido numerosos investigadores, en tratar de demorar lo máximo posible la exposición a aquellos ‘cuerpos extraños’ que puedan provocar una ‘sobreexcitación’ del sistema inmune

 Sería el caso de las proteínas complejas ‘extrañas’, como la que se encuentran en la leche de vaca. ¿Y funciona? Es decir, la toma de leche de fórmula, o lo que es lo mismo, la evitación de la leche de vaca, ¿previene que los niños con riesgo genético de padecer diabetes tipo 1 acaben desarrollándola? Pues según un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Helsinki (Finlandia), no.

Como explica Mikael Knip, director de esta investigación publicada en la revista «JAMA», «en 2002 nos embarcamos en un gran estudio con niños con un familiar afectado por la diabetes tipo 1 y con riesgo genético para padecer la enfermedad con el objetivo de encontrar una respuesta a la cuestión de si el retraso en la exposición a las proteínas complejas extrañas podía reducir el riesgo de desarrollo de la diabetes tipo 1».

Leche y diabetes

La insulina es la hormona responsable de que las células capten la glucosa de la sangre para producir energía. En consecuencia, y dado que su organismo es incapaz de producir esta insulina, el torrente sanguíneo de los pacientes con diabetes tipo 1 acaba portando un exceso de glucosa, lo que acaba provocando daños en múltiples órganos del cuerpo. Un ‘exceso’ que, en la gran mayoría de los casos, tiene lugar ya en los primeros años de vida y que ocasiona que los afectados tengan una esperanza de vida media hasta 12,2 años inferior que la población general.

En este contexto, numerosos investigadores han sugerido que al evitar la exposición a las proteínas complejas extrañas se podría demorar, cuando no prevenir, la diabetes tipo 1. Una hipótesis que defiende que esta evitación debe llevarse a cabo ya desde la más temprana infancia y que se ha acompañado de un intenso debate entre los científicos. De ahí la importancia del Estudio TRIGR –siglas en lengua inglesa de ‘Estudio para reducir la diabetes insulinodependiente en personas con riesgo genético’–, cuyos resultados llevan siendo largamente esperados no ya solo por los médicos, sino también por muchos los pacientes.

El estudio no avala una revisión de las actuales recomendaciones dietéticas para los niños con alto riesgo de diabetes tipo 1

Concretamente, el Estudio TRIGR fue llevado a cabo con la participación de 2.159 niños que, además de tener al menos un pariente diagnosticado de diabetes tipo 1, presentaban un riesgo genético de desarrollar la enfermedad. Así, y una vez concluida la fase de lactancia materna, los niños fueron seleccionados para tomar leche de fórmula extensamente hidrolizada –en la que las proteínas de la leche de vaca, muy especialmente la caseína, han sido procesadas en pequeños péptidos– o una fórmula a base de leche de vaca –con las proteínas intactas– hasta que cumplieron la edad de 6-8 años. Es más; los participantes del grupo con la fórmula extensamente hidrolizada siguieron una dieta en la que se evitó todo contacto con las proteínas de la leche de vaca.

Revisión no justificada

Y llegados a este punto, ¿qué pasó? Pues que de acuerdo con los resultados, alcanzados tras un seguimiento promedio de 11,5 años, la incidencia de la enfermedad fue similar para ambos grupos.

En definitiva, parece que la leche de vaca, o más bien las proteínas contenidas en la misma, no es responsable de que los niños genéticamente predispuestos desarrollen la diabetes tipo 1

Tal es así que, como concluyen los autores, «a tenor de nuestros resultados, no hay evidencia para revisar las actuales recomendaciones dietéticas para los infantes en alto riesgo para la diabetes tipo 1».