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4 de Diciembre de 2017 - Nota vista 68 veces

Otra nominación a Ramón Ayala

Ramón Ayala es uno de los artistas más populares de la música misionera y fue elegido por los lectores de El Territorio para ser uno de los candidatos a ganar el premio de Misionero del Año por su aporte continuo a la música, la literatura y la pintura de la tierra colorada y sus encantos.

Tiene una amplia trayectoria de conciertos en todo el mundo, donde acompañado por su guitarra y vestido de gaucho, subió a escenarios europeos, americanos, asiáticos y africanos.

 En el diálogo nos expresó: “La música me ha llevado por casi todos los continentes y en cada lugar al que fui dejé siempre una semilla del arte misionero. En París, en China, en Uganda o en Buenos Aires, lo importante es no perder de vista nuestras raíces y tener conciencia de nuestro rol en esta vida. Yo siempre me sentí ligado a mi tierra misionera y también sentí que mi función era contar cómo es esa tierra y su gente. Eso es lo que hice en todas mis obras”.

En los últimos años recibió varios premios por parte de instituciones públicas y privadas. En 1992, fue declarado Ciudadano Ilustre de Posadas. En 1994, recibió el premio Maestros del Alma, otorgado por el Teatro General San Martín de la ciudad de Buenos Aires. En 1996, recibió el Mensú de Oro en el Festival Nacional de la Música del Litoral de Posadas. En el 2013, por su parte, fue nombrado doctor honoris causa por la Universidad Nacional de Misiones.

En el 2015, le otorgaron el premio Konex de Platino al mejor cantante de folclore de la década en Argentina, entre otras premiaciones, y recientemente fue condecorado con el premio Rector Ricardo Rojas que otorga la Universidad de Buenos Aires.

“Lo que aprendí, finalizó,  con los años es a entender que todos somos solamente una minúscula parte de vida entre millones y millones de seres. Por eso no hay que creerse más de lo que uno es y tampoco desmerecerse. Solo el  saber que somos seres únicos e irrepetibles, que pasamos por este mundo tan solo un momento y que vale la pena hacerlo con amor”.   

                                                                                                                                                                    (A. D. Badaracco)